Redacción El País
Cuando se produce un aumento brusco de azúcar en sangre, actuar con rapidez puede marcar la diferencia, sobre todo en personas con diabetes o con alteraciones del metabolismo. Mareos, visión borrosa, cansancio extremo o malestar general suelen ser señales de alerta que requieren una respuesta inmediata para evitar complicaciones mayores.
Especialistas en fisiología y metabolismo coinciden en que existe una estrategia simple, accesible y respaldada por evidencia científica: el movimiento corporal inmediato. Frente a un pico de glucosa, activar los músculos permite que el organismo la utilice como fuente de energía, reduciendo su concentración en la sangre en muy poco tiempo.
El ejercicio corto que ayuda a bajar la glucosa
Diversos estudios muestran que realizar ejercicio físico ligero apenas se detecta un aumento del nivel de glucosa puede generar descensos medibles en cuestión de minutos. Caminar a paso rápido, subir y bajar escaleras o hacer movimientos de cuerpo completo durante entre uno y cinco minutos activa la captación de dextrosa por los músculos.
Esta respuesta se debe a que, al contraerse, los músculos pueden absorber glucosa en sangre incluso sin la intervención directa de la insulina. Por eso, este tipo de actividad física breve resulta especialmente útil como primera medida ante un pico inesperado.
Hidratación y manejo del estrés como aliados
Además del movimiento, una correcta hidratación puede colaborar en el descenso del azúcar. Tomar agua de forma pausada ayuda a mejorar el funcionamiento metabólico y favorece la eliminación de exceso de glucosa a través de la orina. Si bien su efecto es moderado, suma como apoyo en el control inmediato.
El estrés también juega un papel clave. Situaciones de ansiedad elevan hormonas como el cortisol, que tienden a aumentar la glucemia. Por eso, técnicas simples de respiración profunda, relajación muscular o pausas conscientes pueden contribuir a estabilizar los valores cuando están elevados.
Qué tener en cuenta para el control diario
Algunas personas con diabetes cuentan con medicación indicada para corregir picos de azúcar en sangre, pero cualquier ajuste debe hacerse siempre bajo supervisión médica. El uso inadecuado de fármacos puede provocar descensos bruscos y hipoglucemias.
Si bien la fibra soluble —presente en alimentos como legumbres, avena o frutas— ayuda a enlentecer la absorción de glucosa, su efecto es más preventivo que inmediato. En el corto plazo, el ejercicio sigue siendo la herramienta más eficaz.
Un hábito clave para la salud metabólica
La evidencia muestra que incluso un minuto de actividad física puede generar una baja apreciable de la glucosa postprandial, con beneficios que se amplían si el movimiento se sostiene algunos minutos más. Sin embargo, los expertos subrayan que el verdadero impacto se logra con un enfoque integral.
Mantener el azúcar en sangre bajo control requiere constancia: hábitos saludables, alimentación equilibrada, movimiento diario y controles médicos regulares. Las soluciones rápidas ayudan en el momento, pero el cuidado sostenido es el que protege la salud a largo plazo.
En base a a El Tiempo/GDA
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