El auto, como medio de transporte, nos ha facilitado la vida en muchos sentidos. Sin embargo, los conductores que sufren ciertas patologías pueden ver afectada o disminuida su capacidad al volante, por lo cual organismos como la Organización Mundial de la Salud recomiendan tener precaución para no comprometer su propia seguridad y la de los demás.
Esta, de hecho, es la razón por la cual existen las restricciones para expedir y renovar la licencia de conducción.
1. Depresión. Las personas que la padecen pueden sufrir trastornos de sueño y pérdida de interés por las cosas, lo que afecta directamente su capacidad de conducción. Además, los medicamentos que se utilizan para su tratamiento tienen contraindicaciones que pueden resultar perjudiciales, por lo cual se recomienda no manejar ningún tipo de vehículo.
2. Diabetes. Según los análisis de la Dirección General de Tráfico de España (DGT), el factor que se asocia a mayor riesgo de accidentalidad en diabéticos es tener antecedentes recientes de hipoglucemia severa. Se estima que los diabéticos de tipo I suelen tener mayor riesgo de accidente que los de tipo II.
3. Fobias. Una de las más frecuentes es amaxofobia, definida como un miedo intenso y persistente a conducir. Algunos informes indican que 1 de cada 9 conductores sufren ansiedad al volante, y que el 20 por ciento deja de conducir en consecuencia de ello. Este trastorno afecta sobre todo a personas que han sufrido un accidente o un episodio trágico mientras conducían.
4. Anemia. Quienes la sufren en nivel severo pueden sentir fatiga, mareos, sudoración o taquicardias, síntomas que al volante pueden ser altamente peligrosos.
5. Apnea del sueño. Es una interrupción de la respiración tras conciliar el sueño que se conoce como síndrome de apnea obstructiva del sueño. Las personas afectadas por esta enfermedad tienen problemas como dolores de cabeza, somnolencia y déficit de atención, u otros más graves como presión arterial alta, insuficiencia cardíaca o accidentes cardiovasculares.
(Por El Tiempo GDA)