La cetoacidosis diabética es una complicación aguda de la diabetes que puede ser potencialmente mortal si no se trata a tiempo.
Se produce cuando el organismo no dispone de suficiente insulina para utilizar la glucosa como fuente de energía. Ante esa falta, el cuerpo comienza a utilizar las grasas como combustible, un proceso que genera cetonas.
Cuando estas sustancias se acumulan en grandes cantidades, la sangre aumenta su nivel de acidez y puede desencadenarse una emergencia médica.
Esta condición aparece con mayor frecuencia en personas con diabetes tipo 1, aunque también puede presentarse en quienes tienen diabetes tipo 2 en determinadas situaciones, como un descontrol prolongado de la glucosa, infecciones graves o el uso de algunos medicamentos.
Principales causas de la cetoacidosis diabética
Las infecciones y otras enfermedades son algunos de los desencadenantes más frecuentes de esta complicación.
También puede aparecer por situaciones como:
- Omitir dosis de insulina.
- Problemas con una bomba de insulina.
- Traumatismos.
- Cirugías.
- Infarto.
- Accidente cerebrovascular.
- Pancreatitis.
- Embarazo.
- Consumo de alcohol o drogas.
- Uso de algunos medicamentos, como corticosteroides y determinados diuréticos.
En algunos casos, la cetoacidosis diabética puede ser la primera señal de una diabetes que todavía no había sido diagnosticada.
Síntomas que pueden alertar
Los primeros signos suelen ser una sed intensa y una necesidad frecuente de orinar. A medida que la complicación avanza pueden aparecer otros síntomas, entre ellos:
- Respiración rápida y profunda.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor abdominal.
- Sequedad en la piel y la boca.
- Debilidad y cansancio.
- Dolor de cabeza.
- Dolores musculares.
- Aliento con olor afrutado.
- Confusión.
- Disminución del estado de conciencia.
Los síntomas pueden desarrollarse en menos de 24 horas. Los especialistas recomiendan buscar atención médica inmediata cuando la glucosa permanece elevada, se detectan niveles moderados o altos de cetonas o aparecen varios síntomas compatibles con esta complicación.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se realiza mediante la medición de cetonas en sangre u orina, especialmente del beta-hidroxibutirato.
Además, los médicos pueden solicitar otros estudios para conocer la gravedad del cuadro, como análisis de glucosa, electrolitos, función renal y gasometría arterial.
Los CDC aconsejan controlar las cetonas cuando la glucosa alcanza o supera los 240 mg/dL, durante una enfermedad o cuando aparecen síntomas que puedan indicar una cetoacidosis diabética.
Tratamiento y prevención
El tratamiento requiere atención hospitalaria e incluye la administración de líquidos por vía intravenosa para corregir la deshidratación, insulina para reducir la glucosa y detener la producción de cetonas, y reposición de electrolitos como sodio y potasio.
También es necesario tratar la causa que provocó el episodio, como una infección u otra enfermedad asociada.
Según MedlinePlus, muchos pacientes presentan una respuesta favorable durante las primeras 24 horas de tratamiento, aunque el tiempo de recuperación depende de la gravedad del caso.
Sin atención médica, la cetoacidosis diabética puede provocar complicaciones como edema cerebral, insuficiencia renal, alteraciones cardíacas, pérdida del conocimiento e incluso la muerte. Incluso durante el tratamiento pueden aparecer problemas como hipoglucemia o disminución del potasio, por lo que requiere supervisión profesional.
La detección temprana de los síntomas y el control adecuado de la glucosa son medidas fundamentales para reducir el riesgo de esta complicación.
En base a El Tiempo/GDA
-
Cáncer colorrectal crece en adultos jóvenes, pero no es el único dentro de las enfermedades gastrointestinales
Cómo prevenir la enfermedad meningocócica y qué grupos tienen mayor riesgo, según especialista
El agresor invisible que estresa nuestro organismo: cómo afecta el ruido a la salud, según experto