Carolina Olano: la primera uruguaya en liderar la gastroenterología mundial

De la cátedra del Hospital de Clínicas a la presidencia de la WGO: los desafíos de la doctora que busca bajar las tasas de cáncer de colon en el país.

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Carolina Olano.
Foto: El País.

Cuando el 31 de diciembre den las 12 y 2025 deje lugar al año que viene, la doctora Carolina Olano estará asumiendo un nuevo desafío en su ya larga y destacada trayectoria como gastroenteróloga. Actualmente, Olano es la profesora titular, grado 5, de la cátedra de la unidad académica gastroenterología de la Facultad de Medicina, en el Hospital de Clínicas.

A partir del 1° de enero será la presidenta de la Organización Mundial de Gastroenterología, primer mujer uruguaya en obtener esa distinción, aunque no la primera ciudadana oriental (Henry Cohen fue presidente de esa organización).

Olano explica que su participación en la Organización Mundial de Gastroenterología —o WGO por sus siglas en inglés— comenzó hace años. “Empecé a trabajar por el año 2008 porque me invitaron para hacerlo. En ese momento estaba de presidente el profesor irlandés Aymon Quigley, y dentro del comité ejecutivo estaba también el profesor Henry Cohen, que después él llegó a ser también presidente de esta organización”.

—¿Cuáles fueron tus primeras tareas dentro de la WGO?
—Empecé a trabajar primero integrando comité de guías. Nosotros tenemos como principal finalidad mejorar los estándares de educación, la asistencia, el entrenamiento y la formación de recursos humanos para poder atender mejor a los pacientes en todo el mundo, aunque se hace mayor hincapié en los países en desarrollo. Dentro de esas finalidades está la creación de guías científicas acerca del tratamiento, el diagnóstico, y el tratamiento de distintas enfermedades.

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Carolina Olano en su lugar de trabajo.
Foto: El País.

—Recién decías que se hace mayor hincapié en los países en desarrollo. ¿Eso influye en la elaboración de esas guías?
—Esas guías tienen en cuenta los recursos en donde uno está ejerciendo. Los recursos, posibilidades de diagnóstico y tratamiento para ese paciente. Una cosa es si esa persona está en Estados Unidos, en algún país africano, del sudeste asiático o latinoamericano. La guía es para que pueda tener la mejor evidencia disponible para saber que está haciendo las cosas correctamente, en el lugar en el que está. En resumen: empecé con la elaboración de esas guías, y luego —a través de la Sociedad Uruguaya de Gastroenterología— integré comités de investigación, después participé del comité ejecutivo. Fui primero secretaria luego vicepresidenta y ahora tengo el altísimo honor de que me nombren presidenta, y empiezo mi cargo a partir del primero de enero.

—¿Cuáles dirías que son los principales desafíos que tenés por delante como presidenta de esta organización?
—Muchos. Uno viene a continuar trabajos que ya se venían haciendo porque esto no es algo que empieza de cero. Venimos construyendo sobre el trabajo de muchos, muchos presidentes, ni que hablar desde la época del profesor Cohen, que hizo una brillante presidencia y fue desarrollando diferentes programas. Nosotros ya tenemos algunos programas que son muy exitosos, dentro de los que se encuentran un curso que damos que se llama Train the Trainers, que es para entrenar a los que enseñan. Seguir trabajando para que todos esos logros que ya se han alcanzado, mantenerlos y si es posible mejorarlos. Otro programa importante tiene que ver con el liderazgo en mujeres en gastroenterología. Esta es una organización mundial y no en todos lados las posibilidades de las mujeres son iguales en cuanto a nuestra especialidad. También estamos trabajando en el desarrollo de un programa específico para acompañar a las mujeres en su liderazgo dentro de la gastroenterología.

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En el Hospital de Clínicas también se investiga sobre enfermedades digestivas.
Foto: El País.

—Al ser una organización mundial, ¿qué otros aspectos más allá del que recién mencionaste, tenés que tener en cuenta para tu gestión como presidenta?
—Uno de ellos es el cambio climático. La organización hace un tiempo empezó a trabajar con un cambio climático, hay un grupo específico sobre cómo impacta el cambio climático en las enfermedades.

—¿Qué tiene que ver el cambio climático con la gastroenterología?
—El cambio climático impacta desde distintas maneras en esta disciplina, ya que este fenómeno es una de las causas de que hayan migraciones de personas a lo largo y ancho del mundo. Eso va llevando enfermedades que antes no existían en algunos países a ser más prevalentes en otros, donde esas migraciones aparecen. Hay otros factores a contemplar. Por ejemplo, que el calentamiento global genera enfermedades infecciosas. Así que hay varias puntas por las que el cambio climático puede afectar la salud digestiva en general. Y también estamos trabajando con algo extremadamente importante y novedoso que es la inteligencia artificial y su uso y su desarrollo. Ya hay grupos con profesionales muy destacados que están trabajando en eso.

—Mirando hacia Uruguay, ¿cuáles son los principales escollos para la gastroenterología en el país?
—Estamos trabajando intensamente para intentar bajar algunas prevalencias o incidencias que para nosotros son extremadamente importantes. No es para nadie algo novedoso decir que somos el país que tenemos las tasas más altas en cáncer de colon y en mortalidad por cáncer de colon. Por lo tanto ese es un gran desafío para el país.

—¿Cuáles son las razones por las que tenemos índices tan altos?
—Hay una cuestión que tiene que ver con lo genética, digamos así, que es una población que tiene mayor predisposición, digamos, hacia este tipo de cáncer. Pero también hay algunas cosas que tienen que ver con conductas, entre ellas las alimenticias. Ahora no es porque uno se alimente de una manera en dos días esto va a cambiar, sino que tiene que ver con cuestiones alimentarias a lo largo de generaciones y generaciones que han generado también algunos cambios en nuestra población. Pero hay que recalcar otra cosa: lo más importante es que este es un cáncer que se puede detectar, no solo detectar a tiempo, se puede prevenir. Creo que es una de las comunicaciones más importantes que tenemos que realizar.

—Entonces más allá una predisposición genética, que no está a nuestro alcance modificar, ¿el cáncer de colon tiene que ver con lo que comemos?
—El cáncer está relacionado con muchos factores. Algunos son modificables y otros no. En lo que hace al cáncer de colon, el factor inmodificable más importante es la edad: a partir de los 50 años, la probabilidad aumenta. Pero hay otros factores que son modificables, por ejemplo, el sobrepeso. La parte alimentaria también es importante. Tener una dieta variada y alta en fibras favorece y mejora la salud digestiva, por lo tanto también disminuye las chances de desarrollar cáncer de colon. Este tipo de cáncer se ha relacionado con la ingesta de carnes rojas, pero no se trata tanto de la carne en sí, sino de la forma en la que se cocina, y si la dieta se basa mayoritariamente en ese tipo de carne. No recomendamos que uno deje de comer carne, pero sí que modere la cantidad, y que además la incorpore a una dieta más variada. En particular, es importante aumentar la cantidad de fibra en la dieta. Las fibras son excelentes para el intestino. Mejoran la salud digestiva y disminuyen el riesgo de desarrollar ese tipo de cáncer, como ya dije.

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Carolina Olano.
Foto: El País.

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