Cáncer y enfermedades cardíacas pueden afectarse mutuamente: cómo saber qué tiene prioridad y qué se debe hacer

Experto en cardio-oncología menciona tres aspectos claves a tener presente en el vínculo entre las dos patologías. Comparten factores de riesgo, pero una puede a su vez ser factor de riesgo de la otra.

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Existe una especialidad que une a las dos enfermedades: la cardio-oncología.
Foto: Commons.

"En el mundo occidental, y eso incluye América Latina, la enfermedad cardíaca y el cáncer son los asesinos líderes. Y lo que nos hemos dado cuenta en la última década es que a menudo van juntos”. La afirmación corresponde al cardiólogo Joerg Herrmann, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de la Clínica Mayo de Minnesota.

Esta especialidad médica existe desde hace 20 años, derivada de que varias investigaciones vienen demostrando que existen vínculos entre el cáncer y el corazón que son independientes de los efectos cardíacos directos de los tratamientos oncológicos.

“Hay una constelación de factores de riesgo que fomentan el desarrollo de ambas enfermedades, pero más recientemente hemos reconocido que esto va más allá de estos factores: ambas entidades se comunican entre sí”, manifestó Herrmann en un encuentro con periodistas latinoamericanos del que participó El País.

El especialista compartió tres aspectos claves a tener presente: factores de riesgo, medidas para reducir el efecto que los medicamentos para el cáncer puedan tener en el corazón, y las innovaciones prometedoras que aporta la Inteligencia Artificial.

Factores de riesgo

El primer aspecto clave refiere a que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten factores de riesgo. “La llamamos red de factores de riesgo”, apuntó Herrmann sobre varios ejemplos que tienen que ver con el estilo de vida. A saber: tabaquismo, obesidad, consumo de alcohol, colesterol elevado, mal descanso, factores ambientales (el aire que se respira, por ejemplo).

Pero más allá de eso, la cardio-oncología también ha detectado que ambas enfermedades pueden afectarse entre sí, o sea, ser factor de riesgo una de otra. “Hemos notado que en los pacientes con cáncer, el cáncer mismo puede tener un impacto en el corazón, en la forma en que funciona el corazón, y viceversa. Esto es una doble vía”, señala el cardiólogo.

Reducir riesgos


El tipo de tratamiento oncológico que se administra y la forma en que se aplica puede influir en el riesgo de daño cardíaco.

En tal sentido Herrmann propuso como alternativas: utilizar tratamientos que minimicen el daño al tejido sano, como las terapias dirigidas o la terapia con haz de protones; escalonar determinados fármacos de quimioterapia para dar al corazón la oportunidad de recuperarse entre ciclos de tratamiento; emplear medicamentos que protejan al corazón durante la quimioterapia, y aplicar técnicas de protección del tejido sano durante la radioterapia.

En este último caso, el especialista puso como ejemplo lo que se hace para proteger a las pacientes con cáncer de mama recurriendo a la fuerza de gravedad.

“En el pasado la paciente estaba de espaldas y se aplicaba la radioterapia donde fuera que estuviera el tumor. Ahora la paciente está sobre su estómago y eso hace que el tejido de la mama vaya hacia abajo por gravedad. Eso ayuda a separar el tejido canceroso de los órganos del tórax y se reduce el riesgo de la radiación”, explicó.

¿Qué pasa si el tratamiento de una enfermedad afecta a la otra? ¿Cuál tiene la prioridad para el médico? Herrmann señaló que estos son los casos que demuestran por qué se necesita la existencia de una especialidad médica. “La decisión va a depender del escenario clínico, es decir, qué tiene prioridad, qué viene primero”, apuntó.

Aclaró que si un paciente padece cáncer, no necesariamente padecerá también del corazón. Agregó que puede ocurrir que la cardiopatía sea más letal que el cáncer y que el paciente muera de una falla cardíaca y no de la enfermedad oncológica.

Inteligencia artificial

Los objetivos de la investigación del doctor Herrmann incluyen el desarrollo de herramientas tecnológicas que permitan predecir –antes de iniciar el tratamiento- qué pacientes presentan un alto riesgo de daño cardíaco asociado a determinadas terapias oncológicas. Eso facilitaría la toma de decisiones compartida entre pacientes y sus equipos asistenciales en relación con el enfoque terapéutico.

Herrmann relató que con su equipo han estado trabajando de manera muy intensa sobre cómo utilizar las nuevas tecnologías y la IA. “Incluso también para optimizar la vigilancia de la toxicidad de los medicamentos en los pacientes con cáncer, para que todo sea mucho más costo-efectivo”, indicó.

El grupo de trabajo ha desarrollado distintos algoritmos de IA que se pueden aplicar, por ejemplo, a los electrocardiogramas o a los smartwatches (relojes inteligentes). “Con solo poner el dedo se ha podido identificar quién tiene una menor función cardíaca, quién tiene un estrechamiento de la válvula cardíaca o quién tiene depósito de material en el corazón”, detalló el especialista.

Actualmente están estudiando específicamente a pacientes que se están sometiendo a terapias contra el cáncer para ver cómo se puede emplear la información derivada de la IA para realizar una detección precoz y conocer que otra información puede contribuir a este propósito.

Prevenir

En cuanto a la prevención en general, en Clínica Mayo han realizado estudios para ver si se puede detectar el riesgo de enfermedad cardiovascular de antemano, por ejemplo antes de recibir radioterapia. “Lo que se vio es que un 90% del riesgo se puede predecir, se puede identificar qué paciente tiene mayor riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares después de la terapia contra el cáncer”, informó Herrmann.

A la inversa, pensando en qué factores cardiovasculares pueden complicar un tratamiento contra el cáncer, el cardiólogo mencionó que la hipertensión es el factor de riesgo más complicado de controlar.

No está de más decir que los pacientes que cuentan con la mejor condición física posible son a los que les va mejor durante el tratamiento contra el cáncer. “Hay estudios de pacientes que muestran que si uno los acondiciona antes de la cirugía, como un atleta que se entrena para un evento deportivo, les va mucho mejor durante la operación y con la terapia contra el cáncer”, detalló.

Subrayó que la palabra clave es “colaboración” pensando en que oncólogos, hematólogos, cardiólogos y demás especialistas trabajen en conjunto, incluso involucrado al paciente en el equipo médico para que forme parte de la toma de decisiones.

Como mensaje final, Herrmann destacó que las cosas han avanzado mucho para los pacientes con cáncer. “Cada vez que hay un diagnóstico hay mucha desesperación, mucha desesperanza, pero hemos visto cómo han mejorado la terapia y sus resultados. Y nos hemos dado cuenta de cuán importante es no solamente enfocarnos en el cáncer, sino también en otros órganos que pueden verse afectados. El corazón es un ejemplo importante”, remarcó. “Se ha avanzado muchísimo y juntos podemos avanzar aún más”, concluyó.

Dr. Joerg Herrmann

Director de cardio-oncología

El doctor Joerg Herrmann es cardiólogo certificado.

Cursó sus estudios de medicina en Alemania y se especializó en medicina interna, cardiología y cardiología intervencionista en Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota.

Completó el programa de investigador clínico y se incorporó al Departamento de Enfermedades Cardiovasculares en 2011.

Es el fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de la Clínica Mayo de Rochester.

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Doctor Joerg Herrmann.

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