En los últimos años, la remolacha pasó de ser un ingrediente habitual de ensaladas a convertirse en uno de los alimentos más investigados por su posible impacto sobre la salud cardiovascular. Su riqueza en nitratos naturales despertó el interés de la comunidad científica, especialmente por su capacidad para favorecer la circulación sanguínea.
Sin embargo, aunque los estudios muestran resultados alentadores, los especialistas coinciden en que sus efectos son modestos y que no puede sustituir el tratamiento médico de enfermedades como la hipertensión.
Buena parte de su potencial se explica por los nitratos naturales que contiene. Una vez ingeridos, estos compuestos se transforman en óxido nítrico, una molécula que favorece la relajación de los vasos sanguíneos. Al dilatar las arterias, la sangre circula con mayor facilidad y la presión arterial puede disminuir ligeramente.
Además de los nitratos, la remolacha aporta otros nutrientes importantes para la salud cardiovascular, entre ellos potasio, folato, vitamina C, fibra y betalaínas, los antioxidantes responsables de su color rojizo. La combinación de estos componentes hace que sea un alimento interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Diversos estudios analizaron el efecto del jugo y de los nitratos presentes en la remolacha sobre la presión arterial. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Journal of Nutrition, que reunió distintos ensayos clínicos aleatorizados, encontró que quienes consumían nitratos o jugo de remolacha presentaban una reducción de la presión arterial sistólica en comparación con los grupos de control.
Los investigadores atribuyen este efecto a la mayor producción de óxido nítrico y a la mejora de la función de los vasos sanguíneos. No obstante, también señalan que el beneficio es moderado y que debe entenderse como un complemento de hábitos saludables, no como un tratamiento para la hipertensión.
Además de su posible efecto sobre la presión arterial, este vegetal ofrece otras ventajas nutricionales. Su contenido de fibra favorece el tránsito intestinal y contribuye a una mayor sensación de saciedad.
También aporta antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo y folato, un nutriente fundamental para la formación de glóbulos rojos y especialmente importante durante el embarazo.
Por otra parte, sus nitratos despertaron interés en el ámbito deportivo, ya que algunas investigaciones sugieren que podrían mejorar la eficiencia durante el ejercicio físico, motivo por el cual algunos atletas consumen jugo de remolacha antes de entrenar o competir.
La remolacha puede formar parte de la dieta de distintas maneras. Algunas opciones son cruda y rallada en ensaladas, cocida al vapor, asada al horno, en cremas o gazpachos, como ingrediente de hummus y en jugos combinados con frutas o verduras. Los especialistas señalan que cocinarla al vapor o al horno ayuda a conservar mejor algunos nutrientes que hervirla durante mucho tiempo. Cuando se consume cruda, además, mantiene una mayor cantidad de vitamina C.
Después de comer remolacha es habitual que la orina o las heces adquieran una coloración rojiza. Se trata de un fenómeno benigno y no representa un problema de salud. Sin embargo, algunas personas deberían consumirla con mayor precaución. Quienes tienen antecedentes de cálculos renales por oxalato deberían moderar su ingesta debido a su contenido de oxalatos.
Además, las personas con diabetes pueden beneficiarse más al consumir la remolacha entera que en forma de jugo, ya que así se conserva la fibra y la absorción de sus azúcares naturales es más lenta.
Con base en El Tiempo/GDA