Las redes sociales han convertido distintas rutinas de cuidado capilar en tendencias que rápidamente se incorporan a los hábitos cotidianos. Una de ellas es el llamado método sándwich, una técnica que propone aplicar acondicionador antes del champú y repetir la aplicación después del lavado. La revista Clara consultó sobre esta práctica a Pedro Moreno, especialista capilar de Jean Louis David, quien advierte que sus posibles beneficios dependen del estado y las características de cada pelo. “No podemos convertir un consejo puntual en una norma para todo el mundo”, señaló.
La técnica busca generar una capa de protección sobre la fibra capilar antes de someterla al proceso de lavado. Sin embargo, esto no significa que sea necesaria para todas las personas ni que vaya a reparar un cabello dañado.
La rutina propone aplicar acondicionador en medios y puntas antes del champú, continuar con el lavado habitual y finalizar con una segunda aplicación del acondicionador. La primera capa tendría como objetivo disminuir la fricción que se produce durante el lavado y proteger la fibra capilar. Después, el segundo uso del acondicionador cumple la función habitual de suavizar y facilitar el desenredado. El método recibe su nombre precisamente porque el cabello queda “entre” dos aplicaciones de acondicionador.
Según Moreno, el método puede resultar útil en determinados tipos de cabello, especialmente cuando existe una ligera sequedad en las puntas, cabello largo, fibra fina o lavados frecuentes. En estas situaciones, la aplicación previa de acondicionador podría ayudar a disminuir la fricción durante la limpieza y hacer que el cabello se sienta más suave después del lavado.
El beneficio, por lo tanto, no está necesariamente relacionado con una reparación profunda de la fibra, sino con una mayor protección y una mejora de la apariencia y la manejabilidad del cabello.
Si el cabello se encuentra sano, incorporar una segunda aplicación de acondicionador antes del champú no necesariamente representa una ventaja. Por eso, adoptar la técnica únicamente porque se volvió popular en redes sociales no garantiza mejores resultados. Las características de la fibra, la frecuencia de lavado y los productos utilizados son factores que deberían considerarse antes de modificar una rutina.
El método sándwich tampoco debería confundirse con un tratamiento reparador. Un cabello sometido reiteradamente a decoloraciones, balayage o coloraciones puede presentar un deterioro que requiere cuidados específicos. En esos casos, aplicar acondicionador antes del champú puede mejorar temporalmente la sensación del cabello, pero no necesariamente solucionará el daño estructural producido por los procesos químicos.
Uno de los puntos importantes al evaluar esta técnica es diferenciar entre mejorar la apariencia del pelo y reparar realmente la fibra. Algunos acondicionadores contienen siliconas, polímeros y otros ingredientes capaces de recubrir temporalmente la superficie del cabello. Esto puede generar una sensación inmediata de suavidad, brillo y facilidad para peinarlo. Sin embargo, ese efecto cosmético no significa necesariamente que la fibra haya recuperado su estructura. En algunos casos, la sensación puede disminuir después del siguiente lavado.
¿Conviene probar el método sándwich? La respuesta depende de cada cabello. Para una persona con puntas secas, cabello largo o lavados frecuentes, la técnica puede ser una alternativa para reducir la fricción y mejorar la sensación de suavidad. En cambio, quienes tienen un cabello sano pueden no obtener un beneficio significativo al añadir un paso extra a la rutina.
Por eso, antes de incorporar el método sándwich, conviene observar cómo está la fibra, qué tratamientos químicos recibió, con qué frecuencia se lava y qué necesidades tiene. Más que reproducir una rutina viral, la clave está en elegir productos y hábitos que respondan a las características de cada melena.
Con base en El Tiempo/GDA