Qué es la espirulina, el superalimento que gana popularidad por sus nutrientes y posibles beneficios

Rica en proteínas, vitaminas y antioxidantes, esta cianobacteria puede incorporarse a bebidas y preparaciones, aunque se recomienda consumirla como complemento y no como sustituto.

Espirulina. Foto: Pixabay
Espirulina. Foto: Pixabay

La espirulina, conocida como el “matcha mexicano” por su color verde intenso y su creciente popularidad, se posiciona como un superalimento valorado por su perfil nutricional y su versatilidad en la cocina. Aunque no comparte composición con el matcha, su uso y percepción la acercan a esta categoría.

Se trata de una microalga —en realidad, una cianobacteria— que ya era consumida en la época prehispánica. Los mexicas la recolectaban del Lago de Texcoco y la utilizaban como un alimento nutritivo dentro de su dieta.

De acuerdo con un artículo de la revista médica Tua Saúde, la espirulina se comercializa en distintas presentaciones, principalmente en cápsulas o en polvo. Su principal característica es su alto contenido de proteínas y fibra, además de vitaminas como K, E, B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), pequeñas cantidades de B6 y folato. También aporta minerales, especialmente hierro, y compuestos antioxidantes.

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La espirulina, una microalga muy nutritiva.
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Su sabor, descrito como “terroso” o ligeramente marino, hace que muchas personas opten por incorporarla en jugos, licuados o smoothies, lo que facilita su consumo. Sin embargo, los especialistas advierten que, a pesar de su valor nutricional, no debe considerarse un alimento milagroso ni reemplazar una dieta equilibrada, sino funcionar como un complemento.

Entre los beneficios asociados a su consumo, se destaca su posible contribución a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Gracias a sus antioxidantes, puede ayudar a reducir la absorción del colesterol LDL —conocido como “malo”— y favorecer el aumento del HDL, lo que impacta en los niveles de grasa en sangre.

También se vincula con la prevención de la anemia, debido a su contenido de hierro, un mineral clave para la producción de hemoglobina y el transporte de oxígeno en la sangre.

Por otro lado, la Academia Española de Nutrición y Dietética señala que la espirulina contiene compuestos antioxidantes como la ficocianina, que contribuyen a reducir la inflamación. Este aspecto es relevante, ya que la inflamación crónica está asociada a la resistencia a la insulina, por lo que su disminución podría favorecer un mejor uso de la glucosa en el organismo.

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Foto: Commons.

Otro de los efectos atribuidos es su capacidad para generar saciedad, lo que puede contribuir al control del peso, además de favorecer la digestión gracias a su aporte de fibra.

Finalmente, sus antioxidantes también actúan frente al daño celular provocado por los radicales libres, lo que la posiciona como un posible aliado en el cuidado de la piel.

En cuanto a su consumo, en cápsulas se ingiere como suplemento alimenticio, mientras que en polvo puede añadirse a bebidas o preparaciones. En cualquier caso, se recomienda no exceder los 10 gramos diarios —equivalentes a una cucharadita pequeña— y consultar con un profesional de la salud antes de incorporarla de forma habitual a la dieta.

En base a El Universal/GDA

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