La manzana es una de las frutas más recomendadas por los especialistas debido a su aporte de agua, vitaminas, minerales y fibra.
Sin embargo, para aprovechar al máximo sus beneficios, los expertos aconsejan consumirla con cáscara, ya que es allí donde se concentra gran parte de sus compuestos más beneficiosos.
Según la Clínica Universidad de Navarra, la manzana contiene tanto fibra soluble como insoluble. La primera se encuentra principalmente en la pulpa, mientras que la segunda abunda en la cáscara, lo que favorece el tránsito intestinal y contribuye a una mejor salud digestiva.
Además, esta fruta es rica en polifenoles y otros compuestos vegetales que, de acuerdo con el sitio especializado Healthline, se asocian con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
Otro de sus componentes destacados es la pectina, una fibra soluble que actúa como prebiótico al alimentar las bacterias beneficiosas del intestino. Gracias a ello, el consumo habitual de manzana también puede contribuir a mantener una microbiota saludable y favorecer la sensación de saciedad, lo que puede ser de ayuda en el control del peso.
La Clínica Mayo explica que la diferencia entre consumir la manzana con o sin cáscara radica, precisamente, en el tipo de fibra que aporta cada parte de la fruta. Mientras la fibra insoluble de la cáscara no se disuelve en agua y ayuda al funcionamiento intestinal, la fibra soluble de la pulpa forma un gel durante la digestión.
Por su parte, la Fundación Española del Corazón destaca que la manzana aporta potasio, hierro, magnesio, calcio y flavonoides, nutrientes que contribuyen a la salud cardiovascular y que también se relacionan con la prevención de algunas enfermedades.
Una de las dudas más habituales es si esta fruta puede elevar el azúcar en sangre. Aunque contiene azúcares naturales, la mayor parte corresponde a fructosa, por lo que su efecto sobre la glucosa es reducido. Según la Universidad de Harvard, la manzana ayuda a disminuir los picos de glucosa en sangre, motivo por el cual las personas con diabetes pueden incluirla en su alimentación, siempre bajo recomendación médica.
Si bien no existe una cantidad diaria establecida, los especialistas suelen recomendar consumir entre una y dos manzanas al día. En cualquier caso, aconsejan consultar con un profesional de la salud si se padecen enfermedades digestivas o diabetes antes de realizar cambios en la dieta.
En base a El Tiempo/GDA