Por qué las dietas restrictivas y la pérdida de control fomentan los atracones de comida

La teoría del péndulo aplicada a la nutrición: un análisis médico sobre cómo la privación estricta rompe los ritmos metabólicos y circadianos, empujando al organismo hacia la compulsión.

Mujer con cinta métrica
Contar calorías, pesarse con frecuencia y hacer dietas extremas son señales de trastornos alimentarios.
Foto: Archivo

Desde que tengo uso de razón, escucho hablar de la anorexia y bulimia. Nací en la generación de 1980. Y ya en los años de 1990, por ejemplo, las modelos desfilaban en las pasarelas cuerpos enfermos, posicionándoles como símbolos de estatus y belleza. En las pantallas, cualquier serie se burlaba de las personas con obesidad o las ubicaba en un lugar de inferioridad. Y en los liceos, el propio profesor de gimnasia podía decir: “El gordito va al arco”, o peor: “Que se quede en el banco”. Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se consideran enfermedades mentales graves.

Desde 1980, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) los incluyó formalmente como patologías en la tercera edición de su manual diagnóstico, el DSM-III. Vemos trastornos de conducta, pero no los miramos. Sabemos qué son los TCA, sin embargo, en Uruguay no tenemos datos reales de su incidencia y prevalencia. Tampoco es tan simple que los pacientes con esta problemática accedan a equipos multidisciplinarios para un tratamiento adecuado. Quizá se pregunten por que un médico que se dedica al bienestar y la obesidad tiene formación en TCA; la respuesta es fácil: es muy necesario. El 30% de quienes concurren a mi consulta, tiene un TCA y un porcentaje más elevado conflictos con la conducta de alimentación o con su imagen. Reconocer estos trastornos y entender que no son pacientes para poner a dieta, evita grandes iatrogenias.

Determinantes

Los TCA no tienen un origen único; son de naturaleza multifactorial y se determinan por la interacción de cuatro áreas principales: -Biológica: Predisposición genética, desequilibrios de neurotransmisores o antecedentes familiares.

  • Psicológica: Rasgos de personalidad obsesivos - compulsivos, otros trastornos de la personalidad como déficit atencional e hiperactividad, síndrome depresivo ansioso.
  • Socioculturales: Presión social por el “cuerpo ideal”, estigmatización del peso y el impacto de los medios o redes sociales.
  • Familiares: Dinámicas familiares complejas o eventos estresantes recientes, presión familiar por el peso.

Comienzos

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Foto: Commons.

Generalmente la edad de inicio más frecuente de los TCA es la adolescencia. Como mencioné, las personas con TCA tienen problemas con la regulación de varios aspectos de su vida, entre ellos, la alimentación. Hasta la niñez los encargados de regular que alimentos que consume, los horarios de las comidas y las porciones, son los padres. En la adolescencia los jóvenes comienzan a adquirir cierta autonomía e independencia con la alimentación y es un terreno oportuno para que inicien los trastornos de la conducta alimentaria.

Si el chico o la chica tienen dificultades en este ámbito, la pérdida del control externo de los padres hace que estos problemas se visualicen. Esto es un punto importante para el tratamiento, porque en una primera etapa, los profesionales que lo atiendan estarán a cargo del orden alimentario y de otros aspectos de su vida cotidiana.

Culto

¿La presión social por la delgadez tiene la culpa de la alta frecuencia de los TCA? El culto a la delgadez -impuesto en la sociedad- es una realidad que afecta a muchas personas en todas las edades. La sociedad tiene un doble discurso muy cruel, por una parte ofrece todo el tiempo comida de mala calidad y, por otra, proclama la delgadez como modelo de belleza. Todos y todas estamos sometidos a esta presión y no todos desarrollaremos un trastorno de la conducta alimentaria.

Existe mucha violencia en la sociedad y no todas las personas serán golpeadoras o violentas. El trastorno de la conducta alimentaria es un trastorno de la persona, son rasgos de su personalidad que están determinados por su genética, epigenética, experiencia de vida que lo predispondrá a desarrollar (o no) un trastorno alimentario. El bombardeo en las redes sociales y medios masivos sobre los formatos de cuerpo, pueden actuar como desencadenes del inicio de un TCA en personas predispuestas, pero los determinantes de que una persona desarrolle un TCA son previos.

Abordaje

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Foto: Unsplash.

Los TCA son una de las patologías de la esfera psíquica más complejas que puede tener alguien. La alimentación y la reproducción son mecanismos básicos de supervivencia y tener TCA implica tener conflicto con un asunto clave. Un trastorno tan complejo implica una atención transdiciplinaria, que involucre psicólogos, psiquiatras, médicos, nutricionistas, entre otras disciplinas. Como médico dedicado al tratamiento de la obesidad, con muchísima frecuencia, observo casos de TCA.

Analizaré algunos puntos importantes sobre su tratamiento. Primero hay que ser extremadamente cuidadoso en realizar este diagnóstico. Decirle a un paciente que tiene un TCA puede ser una gran marca para toda su vida, siempre es oportuno consultar con psicólogos y psiquiatras antes de brindar un diagnostica de la tal magnitud.

La restricción alimentaria de las dietas son el principal estímulo para desencadenar un atracón. En lo nutricional está contraindicado las dietas estrictas, los pacientes necesitan primero un orden, una cronología en su alimentación que permita restructurar si ritmo circadiano y metabólico que está destruido. Explicaré esto con la teoría del péndulo, si tiro mucho de un lado del péndulo rebotará en el lado contrario. Si tiramos del lado de la restricción, sin duda el paciente rebotará en la compulsión alimentaria.

El culto se reactivó

Desde el año pasado las estrellas de Hollywood comenzaron a mostrar cuerpos muy delgados como símbolo de estatus, ya no se trata de gustar, de estar a la moda, el mensaje es cruel y claro; la delgadez brinda estatus social. Con dolor debo reconocer que la incorporación de nuevos fármacos para la obesidad también de alguna forma fomentó la fantasía que ahora sí se puede ser delgados. Realmente a los médicos nos duele esto porque son una gran herramienta para las personas que los necesitan y claramente no fueron diseñados para llegar al vestido de boda.

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Foto: Commons.

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