La manera en que una persona mastica los alimentos puede influir mucho más de lo que se pensaba. Además de cumplir un rol clave en la digestión, distintos estudios señalan que este hábito también podría impactar en la salud cerebral, la concentración y el control del apetito.
Según explicó el profesor Mats Trulsson, la masticación constituye la primera etapa del proceso digestivo. Al hacerlo correctamente, aumenta la producción de saliva y de enzimas digestivas, además de preparar al intestino y al páncreas para procesar mejor los alimentos.
En la misma línea, el investigador Andries van der Bilt señaló en declaraciones recogidas por la BBC que fragmentar los alimentos en partículas más pequeñas facilita el trabajo de los jugos digestivos y mejora la absorción de nutrientes.
Comer más despacio y sus efectos en el cuerpo
Diversas investigaciones mostraron que una masticación más lenta y consciente puede traer varios beneficios para el organismo.
Uno de los principales es la mejora de la digestión. Masticar adecuadamente ayuda a descomponer mejor los alimentos y podría disminuir molestias frecuentes como hinchazón, pesadez o estreñimiento.
También se observó una mayor absorción de nutrientes. Un estudio citado por la BBC indicó que las personas que masticaban más veces las almendras aprovechaban mejor la energía de ese alimento y eliminaban menos grasa en las heces.
Otro de los puntos destacados es el efecto sobre la saciedad. Las investigaciones concluyeron que quienes comen más despacio suelen sentir menos hambre y presentan cambios hormonales asociados a una reducción del apetito.
El vínculo entre la masticación y el cerebro
En los últimos años, varios estudios comenzaron a analizar la relación entre la salud bucal y el funcionamiento cerebral.
Algunas investigaciones asociaron una buena capacidad de masticación con mejores resultados en pruebas de memoria, lenguaje y habilidades numéricas en adultos mayores. Incluso se detectó que masticar chicle puede aumentar temporalmente la atención y el estado de alerta durante determinadas tareas cognitivas.
También se identificaron menores niveles de estrés y cortisol en personas que mascaban chicle mientras realizaban actividades exigentes o estresantes.
Por otra parte, distintos trabajos científicos encontraron una relación entre la pérdida de dientes y un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer u otros tipos de demencia.
El investigador Abhishek Kumar afirmó que existe un interés creciente en el llamado “eje mordida-cerebro”, ya que la masticación podría estimular áreas cerebrales vinculadas con la memoria y el aprendizaje.
La textura de los alimentos también importa
Los especialistas recomiendan priorizar alimentos sólidos y con más textura, ya que requieren mayor tiempo de masticación y ayudan a enlentecer la ingesta.
Entre las opciones sugeridas aparecen las frutas enteras en lugar de los jugos y los alimentos ricos en fibra frente a productos blandos o ultraprocesados.
De todos modos, no existe una cantidad exacta de veces que se deba masticar cada bocado. La recomendación general es comer sin apuro y continuar masticando hasta sentir que el alimento puede tragarse cómodamente.
En base a El Tiempo/GDA
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