Redacción El País
Durante años se consideró que alimentos como la avena, la palta o las legumbres eran los principales referentes cuando se hablaba de saciedad. Sin embargo, especialistas citados en el espacio “Tiene Sentido Podcast” afirman que la papa es, sorprendentemente, el alimento más saciante del mundo, siempre dentro de una preparación saludable.
La papa, presente en las mesas de todo el mundo, es un alimento tradicional, accesible y versátil. Pero su impacto en el organismo cambia notoriamente según el método de cocción elegido, un detalle que no siempre se tiene en cuenta.
Hervida sacia más que frita
Según los especialistas consultados, la papa hervida alcanza un índice de saciedad de 100, ubicándose en la cima de la tabla de alimentos comparados. En términos simples, por cada caloría consumida, genera una mayor sensación de plenitud que otros alimentos comunes.
Pero todo cambia cuando entra el aceite en escena. “Si la comemos frita, el índice de saciedad baja a 40”, señalan los expertos. Al freírla, la papa absorbe grasa, eleva su densidad calórica y pierde más de la mitad de su capacidad para mantener el apetito bajo control. En otras palabras, un mismo alimento puede ser saludable o no dependiendo de cómo se cocine, un punto clave en cualquier plan de alimentación.
La saciedad depende del alimento… y de la preparación
Nutricionistas consultados recuerdan que la saciedad no solo depende del alimento en sí, sino también de cómo cambia su estructura al cocinarlo. La cocción afecta su contenido de agua, fibra, textura y densidad calórica, determinando cuánto tardaremos en sentir hambre nuevamente.
Si bien la papa no es especialmente alta en proteínas, sí presenta una ventaja interesante: contiene agua, fibra y, cuando se cocina y luego se deja enfriar, puede desarrollar almidón resistente, una forma de fibra que se digiere más lentamente y genera un efecto prolongado de saciedad. Este aspecto es especialmente útil en personas que buscan controlar la ingesta calórica sin pasar hambre ni sentir privación.
Menos calorías, más nutrientes: la fórmula ganadora
Los especialistas destacan dos factores fundamentales para aumentar la sensación de saciedad:
- A menor densidad calórica, mayor capacidad para “llenar” el estómago.
- A mayor densidad nutricional, mayor respuesta hormonal que indica que estamos satisfechos.
En ese sentido, alimentos como las verduras, algunas frutas y la papa hervida permiten consumir porciones amplias con pocas calorías y buen nivel de micronutrientes. La papa, en especial, combina fibra, agua, sabor neutro y versatilidad culinaria, por lo que puede integrarse sin problema a una alimentación equilibrada.
En definitiva, la papa demuestra que, en nutrición, muchas veces lo más simple es también lo más efectivo. No siempre lo más nuevo, exótico o de moda es mejor: a veces, el secreto para comer mejor está en volver a lo básico y prepararlo de la forma adecuada.
En base a El Tiempo/GDA
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