¿Conviene comer el durazno con cáscara o en conserva? Nutrientes, fibra y aportes según la ciencia

Los nutrientes del durazno que ayudan al intestino, cuál es la mejor forma de consumirlo, y qué impacto tiene en la piel y el tránsito intestinal: qué aporta su fibra según los nutricionistas.

Durazno y jugo de fruta
Durazno y jugo de fruta.
Foto: Freepik.

Dulce, jugoso y característico de los meses más cálidos, el durazno es una de las frutas habituales de la temporada de primavera-verano. Además de su sabor, aporta agua, fibra, vitaminas, minerales y distintos compuestos antioxidantes que pueden formar parte de una alimentación equilibrada.

Un durazno mediano aporta aproximadamente entre 55 y 60 calorías, por lo que puede incorporarse como una alternativa de baja densidad calórica. También contiene vitaminas A y C, además de vitaminas B3 y B6, y minerales como potasio, fósforo y magnesio.

La nutricionista Andrea Martínez recomienda consumirlo con cáscara, siempre que esté correctamente lavado. En esta parte del fruto se concentra una proporción importante de la fibra y de algunos compuestos antioxidantes. Uno de los principales componentes del durazno es el agua, que representa una parte importante de su peso. También aporta fibra alimentaria y distintos micronutrientes.

Entre sus vitaminas se encuentran la A y la C, además de las vitaminas B3 y B6. La vitamina C participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y en la formación de colágeno, mientras que la vitamina A interviene, entre otras funciones, en la visión y el mantenimiento de distintos tejidos. En cuanto a los minerales, el potasio es uno de los más destacados. Este nutriente participa en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso y contribuye al mantenimiento de la presión arterial normal.

¿Por qué conviene comer durazno con cáscara? La piel del durazno concentra parte de sus fibra y compuestos antioxidantes, por lo que consumir el fruto entero permite aprovechar una mayor variedad de sus componentes. La fibra contribuye al funcionamiento del sistema digestivo y puede ayudar a mantener una alimentación con mayor cantidad de alimentos vegetales.

Comprar frutas
Mujer elije frutas en un mercado.
Foto: Freepik.

La fibra presente en el durazno puede contribuir al funcionamiento habitual del intestino. La médica especialista en nutrición Ana Cascú señala que esta fruta puede resultar una opción adecuada para algunas personas con tendencia al estreñimiento. El efecto, sin embargo, depende de la alimentación en su conjunto. La fibra necesita acompañarse de una hidratación adecuada y de otros hábitos saludables para favorecer un tránsito intestinal regular.

Además, el durazno contiene vitamina C, polifenoles y carotenoides, compuestos que participan en mecanismos antioxidantes del organismo. La vitamina C, además, interviene en el funcionamiento del sistema inmunitario y en la producción normal de colágeno. Esto explica su relación con el mantenimiento de la piel y otros tejidos.

Sin embargo, consumir duraznos no significa que por sí solo pueda prevenir enfermedades o fortalecer las defensas de manera extraordinaria. Sus nutrientes forman parte del conjunto de elementos que una alimentación variada aporta al organismo.

El durazno también aporta potasio, un mineral necesario para el funcionamiento normal del organismo y relacionado con la regulación de la presión arterial. Una alimentación que incluya frutas y verduras puede contribuir a cubrir las necesidades de potasio y otros nutrientes. No obstante, ningún alimento aislado puede considerarse un tratamiento para la hipertensión o para las enfermedades cardiovasculares.

¿El durazno ayuda a cuidar la piel? La vitamina C presente en el durazno participa en la síntesis normal de colágeno, una proteína fundamental para distintos tejidos, incluida la piel. Sus compuestos antioxidantes también forman parte de los mecanismos de protección celular frente al estrés oxidativo. Esto permite considerar al durazno como una fruta que aporta nutrientes relacionados con la salud de la piel, pero no como un alimento capaz de producir por sí solo un cambio visible o inmediato en su apariencia.

Duraznos.
Foto: Pixabay

¿Es mejor el durazno fresco o en conserva? Existen diferencias entre ambas presentaciones. El durazno fresco permite aprovechar mejor su contenido natural de fibra y determinados micronutrientes. En cambio, durante el procesamiento de las conservas puede producirse una pérdida de algunas vitaminas, como la vitamina C. Además, cuando el producto se presenta en almíbar, su contenido de azúcares y calorías es mayor. Por eso, si se busca una opción más cercana a la composición natural de la fruta, el durazno fresco es una alternativa sencilla.

No existe una cantidad única que resulte adecuada para todas las personas. Su incorporación depende del resto de la alimentación, las necesidades nutricionales y las características individuales. Como ocurre con otras frutas, puede consumirse fresco, en licuados, ensaladas, postres o preparaciones cocidas. Lo importante es que forme parte de una alimentación variada y que no se atribuyan a una sola fruta efectos que dependen del conjunto de los hábitos alimentarios.

Las personas alérgicas a determinadas frutas, especialmente aquellas relacionadas con la familia de las rosáceas —como manzana, ciruela o cereza— pueden presentar también reacciones al consumir durazno. Los síntomas pueden incluir picazón o inflamación en la boca y la garganta. Ante una reacción de este tipo, especialmente si es intensa o afecta la respiración, se debe buscar atención médica.

Así, más que considerarlo un alimento con propiedades extraordinarias, el durazno puede valorarse por su combinación de agua, fibra, vitaminas, potasio y compuestos antioxidantes. Consumido fresco y, cuando se tolera, con su cáscara bien lavada, es una forma sencilla de sumar fruta a la alimentación cotidiana.

Con base en La Nación/GDA

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