Redacción El País
Un estudio reciente realizado en Europa indica que los adultos mayores que participan activamente, de forma ocasional, en el cuidado de sus nietos tienden a mantener mejor su capacidad cognitiva con el paso de los años, en comparación con quienes no lo hacen.
La convivencia intergeneracional y la estimulación social aparecen como factores clave en este efecto protector.
La investigación, publicada en la revista Psychology and Aging, se realizó con 2.887 adultos mayores de 50 años. Los resultados mostraron que actividades habituales de cuidado —como jugar, conversar, acompañar en tareas o resolver pequeños retos cotidianos— se asocian con un menor deterioro de funciones como la memoria, la atención, el procesamiento de información y la flexibilidad cognitiva a medida que avanza la edad.
Los científicos señalan que este beneficio no se explica únicamente por el movimiento físico. La interacción frecuente con generaciones más jóvenes implica adaptarse a estímulos nuevos, resolver situaciones imprevistas y mantener una comunicación activa, procesos que funcionan como una forma de entrenamiento mental.
Uno de los mecanismos propuestos es que el cuidado de niños actúa como un ejercicio cognitivo que estimula redes neurales vinculadas al razonamiento y la memoria. En este sentido, los expertos aclaran que “solo el hecho de cuidar, y no la cantidad específica de horas dedicadas al cuidado, importó para la salud cognitiva en este estudio”.
Además, la convivencia intergeneracional suele fomentar emociones positivas y un mayor sentido de propósito. Experiencias como el afecto, el apoyo social y la sensación de ser útil —por ejemplo, al acompañar a los nietos en su crecimiento— se han vinculado en estudios longitudinales con mejores resultados cognitivos y mayor bienestar general en la vejez.
No obstante, el trabajo también advierte que no todo tipo de cuidado genera los mismos efectos. Los abuelos que asumen responsabilidades excesivas o se sienten sobrecargados por falta de descanso, apoyo o recursos no presentan los mismos beneficios y pueden incluso experimentar impactos negativos en su salud. Por eso, el equilibrio entre dedicar tiempo a los nietos y conservar otras actividades personales aparece como un factor determinante.
La profesora de psicología Silvia Gascón destaca que “en una sociedad donde los vínculos parecen perder importancia, la relación entre abuelos y nietos resiste. Este lazo intergeneracional suele ser beneficioso y divertido, especialmente porque se basa en una gran reciprocidad afectiva”.
En la misma línea, la experta en gerontología Carolina Díaz señala que el estudio aporta una mirada valiosa sobre el vínculo entre el cuidado de los nietos y la salud cognitiva. “Refuerza la idea de que el envejecimiento saludable no depende solo de ocupar el tiempo, sino de la calidad y el sentido de cada actividad”, explica.
Según Díaz, cuando el cuidado se da en un contexto de apoyo familiar y bienestar, permite integrar múltiples estímulos beneficiosos en la rutina diaria: se activan la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas sin que la persona mayor perciba que está realizando ejercicios cognitivos.
En conjunto, los resultados respaldan la idea de que la convivencia y el cuidado entre generaciones no solo favorecen el desarrollo de los más jóvenes, sino que también funcionan como una forma de “gimnasia mental” para los adultos mayores, contribuyendo a preservar habilidades cognitivas esenciales y a promover un envejecimiento más saludable.
En base a El Tiempo/GDA