Qué nos enseña el duelo amoroso de La Joaqui: cómo soltar de forma saludable, según la psicología

"Sigue siendo el amor de mi vida": el análisis psicológico de los dichos de La Joaqui sobre Luck Ra y la lección emocional de aceptar que una relación llegó a su fin.

La Joaqui.
La Joaqui.
Foto: Captura de Instagram @luzu.

“Él sigue siendo totalmente el amor de mi vida y por eso realmente quiero que sea feliz, independientemente de que esa felicidad ya no sea yo”. La frase de La Joaqui sobre su separación de Luck Ra podría parecer contradictoria: ¿cómo se puede seguir queriendo a alguien y, al mismo tiempo, aceptar que ya no forma parte de nuestra vida? Sin embargo, desde la psicología, esa aparente contradicción puede ser una de las claves para atravesar un duelo amoroso de una manera saludable.

La cantante habló recientemente en el programa PLP, de Luzu TV, sobre el final de su relación con el cordobés y no intentó construir un relato en el que hubiera un culpable. Por el contrario, explicó que ambos comenzaron a transitar caminos diferentes: “Nuestros idiomas de amor estaban hablando distinto”. También dijo que no hubo infidelidad, maltrato ni toxicidad, sino el dolor de aceptar que “hay un sueño que se me va y que no va a ser”. Su manera de expresarlo pone sobre la mesa una realidad que no siempre resulta fácil de aceptar: una relación puede haber sido valiosa, amorosa y significativa y, aun así, terminar.

Cuando una relación termina, es frecuente buscar una explicación sencilla que permita ordenar el dolor: alguien hizo algo mal, alguien dejó de querer, alguien fue “tóxico”. Pero no todos los finales necesitan un villano. En algunos casos, la separación ocurre porque las necesidades, los proyectos o los tiempos de dos personas dejan de coincidir.

Eso parece ser lo que La Joaqui intenta elaborar cuando afirma que el hecho de que Luck Ra haya elegido continuar su camino sin ella “no lo hace una mala persona”. Aceptar la autonomía del otro puede ser doloroso, pero también permite reconocer que el amor no implica propiedad ni garantiza permanencia.

Cuando una pareja forma parte de la identidad cotidiana —los planes, las actividades, los amigos, las rutinas—, su desaparición obliga también a reconstruir la respuesta a una pregunta aparentemente sencilla: ¿quién soy ahora? Por eso, superar una separación no consiste solamente en dejar de pensar en el ex. También implica recuperar espacios, intereses y proyectos que permitan reconstruir una identidad que ya no esté organizada alrededor de la relación.

Corazón roto
Mujer sostiene un corazón roto.
Foto: Freepik.

Una de las ideas más potentes de las declaraciones de La Joaqui es que no intenta negar lo que sintió para poder avanzar. “Facundo sigue siendo la misma persona de la que estaba enamorada antes de que él decidiera seguir su camino sin mí”, dijo. Esto también permite pensar en una diferencia importante: aceptar que una relación terminó no es lo mismo que dejar de sentir inmediatamente. El duelo amoroso tiene tiempos propios y puede incluir tristeza, nostalgia, enojo, alivio y amor, incluso de manera simultánea.

Otro aprendizaje posible está en la forma de hablarse a uno mismo durante una separación. Es fácil caer en preguntas como “¿qué hice mal?”, “¿por qué no fui suficiente?” o “¿cómo pude no darme cuenta?”. Pero una ruptura no debería convertirse también en una ruptura con uno mismo.

En ese sentido, una pregunta más saludable que “¿qué hice mal?” puede ser “¿qué necesito ahora para atravesar esto?”. La respuesta puede incluir llorar, hablar con amigos, sostener las rutinas básicas, volver a actividades que daban placer antes de la relación o buscar ayuda profesional si el dolor se vuelve difícil de manejar.

Quizás una de las lecciones más interesantes de esta ruptura mediática sea que no todo duelo necesita una explicación basada en la culpa. A veces hay amor y también hay final. Hay gratitud y también tristeza. Hay recuerdos que merecen conservarse y una vida que necesita continuar. Desde la psicología, esa capacidad de sostener dos verdades aparentemente contradictorias —“lo amé” y “esto terminó”— puede ser parte del proceso de elaborar una pérdida sin tener que destruir el significado de lo que alguna vez hizo feliz.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar