Escuchar una canción puede despertar el recuerdo de una persona, un viaje o una etapa de la vida.
Según la neurociencia, esta capacidad de la música para evocar recuerdos se debe a la estrecha relación que existe entre los sonidos, las emociones y los mecanismos cerebrales encargados de almacenar y recuperar experiencias.
Una revisión científica titulada Music, Memory and Emotion, del investigador Lutz Jäncke, señala que la música puede activar recuerdos autobiográficos porque suele quedar asociada a momentos, lugares y sentimientos significativos.
El papel de las emociones
Las emociones tienen un papel central en este proceso. Cuando una canción genera alegría, nostalgia o tristeza, fortalece el vínculo con el momento en que fue escuchada.
Según Jäncke, la interacción entre la percepción musical y la respuesta emocional favorece los procesos cerebrales relacionados con la consolidación de los recuerdos, haciendo que determinadas experiencias permanezcan más tiempo en la memoria.
Qué ocurre en el cerebro al escuchar música
Al escuchar una melodía no solo se activan las áreas encargadas de procesar los sonidos. También entran en funcionamiento regiones relacionadas con la atención, la recompensa y las emociones.
De acuerdo con un artículo de la Universidad del Rosario sobre el impacto de la música en el cerebro, estas conexiones ayudan a explicar cómo los estímulos musicales influyen en la forma en que las personas perciben, aprenden y evocan experiencias.
Una herramienta para aprender
La relación entre música y memoria también explica por qué las canciones suelen utilizarse para facilitar el aprendizaje.
Desde la infancia es frecuente memorizar información mediante melodías, como ocurre con el abecedario o distintas canciones educativas. El ritmo, la repetición y la estructura musical ayudan a organizar la información y facilitan su recuperación más adelante.
Cada canción tiene un significado diferente
Una misma canción no provoca las mismas emociones en todas las personas. Su significado depende de las experiencias con las que quedó asociada a lo largo de la vida.
Una melodía puede remitir a una celebración, un viaje, una relación o cualquier otro momento importante, no solo por su composición musical, sino por el contexto en que fue escuchada.
Los investigadores coinciden en que la música no se procesa como un estímulo aislado. Al combinar ritmo, melodía y carga emocional, el cerebro crea conexiones que facilitan la evocación de experiencias personales y explican por qué algunas canciones permanecen ligadas a recuerdos durante muchos años.
En base a El Tiempo/GDA