Cuando Patricia Neumann se refiere a divorcios, acuerdos y conflictos familiares, no lo hace solamente desde los códigos, los expedientes o las leyes que tanto estudió en su carrera. Habla también desde una historia personal atravesada por preguntas de identidad, vínculos complejos y reconstrucciones emocionales.
Fue criada por una familia adoptiva, conoció a su padre biológico recién a los 26 años y atravesó incluso un cambio de apellido. Mucho después, a los 49, se recibió de abogada. Y no eligió cualquier rama del derecho: decidió dedicarse exclusivamente al derecho de familia.
“Todo lo vinculado al derecho de familia me llega al hueso”, reconoce. Y esa frase explica buena parte de su manera de trabajar. Porque detrás de cada consulta, asegura, no ve solamente un conflicto legal: ve personas angustiadas, desbordadas y muchas veces completamente perdidas frente a decisiones que les cambian la vida.
Antes de ejercer como abogada trabajó, por elección, durante años en diseño gráfico, una profesión que le permitía quedarse en casa y criar a sus hijas. Cuando finalmente decidió estudiar derecho, ya tenía una vida recorrida, experiencia y otra mirada sobre los vínculos humanos.
“No es lo mismo recibirte a los 25 que a los 49. Ya llegás con otro bagaje, con otra comprensión de las personas”, reflexiona.
Hoy, con cinco años de ejercicio profesional, se convirtió en una referencia creciente en temas de divorcio, tenencia, pensión alimenticia y organización familiar post separación. Desde sus redes sociales y también a través de su libro “Me quiero separar. Una guía legal con 101 respuestas claras para acompañarte en el proceso” (disponible en librerías o a través de su instagram @patricianeumann_abogada), busca acercar información jurídica clara a personas que muchas veces enfrentan estos procesos desde el miedo o el desconocimiento.
Porque si hay algo que Neumann repite constantemente es que una separación mal manejada puede generar daños emocionales, económicos y familiares muy profundos. Y, muchas veces, esos problemas empiezan por decisiones impulsivas.
Los errores más repetidos
En su experiencia, muchas personas atraviesan una separación sin entender realmente cuáles son sus derechos y obligaciones en ese escenario.
“Hay gente que firma cualquier cosa por paz mental, por tranquilidad o por sacarse el problema de encima, y después se arrepiente”, advierte.
Por eso insiste tanto en la necesidad de informarse antes de actuar. Incluso cuenta situaciones extremas que reflejan el nivel de desorientación con el que llegan algunas personas a consulta. Desde mujeres que creen estar divorciadas cuando en realidad no lo están, hasta madres que abandonan el hogar junto a sus hijos sin medir las consecuencias prácticas que eso puede tener después.
“Siempre digo que no se vayan de la casa. No por el abandono del hogar, porque eso ya no existe legalmente, sino por estrategia y por estabilidad”, explica.
Según Neumann, el primer gran error es actuar desde la emoción y no desde la planificación. “Entiendo la bronca, el cansancio o el dolor, pero hay que pensar estratégicamente”, sostiene.
A diferencia de los hombres, en el caso de las mujeres asegura que en numerosos casos la separación viene procesándose desde mucho antes. “Generalmente hacen el duelo durante meses o años. Hablan, intentan cambiar las cosas, piden ayuda. Cuando finalmente toman la decisión, ya vienen muy desgastadas emocionalmente”, afirma.
Sin embargo, ese agotamiento puede llevarlas a aceptar acuerdos desfavorables o tomar decisiones apresuradas: irse de la casa, alterar toda la rutina de los hijos o firmar documentos sin leerlos detenidamente.
Otro de los mitos que intenta derribar tiene que ver con la tenencia compartida y la pensión alimenticia. “Hay personas que creen que si los hijos pasan el mismo tiempo con ambos padres, entonces nadie tiene que pasar alimentos. Y no funciona así”, aclara.
La abogada explica que la lógica de la pensión no es castigar económicamente a uno de los padres, sino sostener el nivel de vida de los hijos. “Si uno gana 500 pesos y el otro 50, claramente no pueden dividir todos los gastos a la mitad. Porque al final uno queda sosteniendo todo y eso también repercute en los niños”, señala.
Los acuerdos son claves
Lejos de promover divorcios conflictivos, Neumann se define como una profesional profundamente negociadora. “De diez casos que llegan a mí, ocho terminan en acuerdos”, cuenta.
Para ella, judicializar cada aspecto de una separación suele implicar más tiempo, más dinero y más desgaste emocional para todas las partes. Especialmente cuando hay hijos de por medio.
“Más vale ceder ciertas cosas para ganar otras”, resume.
En Uruguay, antes de concretar un divorcio, las parejas deben resolver todo lo relacionado con los hijos: tenencia, régimen de visitas y pensión alimenticia. Y es justamente allí donde Neumann apuesta con una fuerte convicción a los convenios detallados.
Sus acuerdos pueden llegar a tener hasta 15 páginas e incluyen aspectos muy específicos de la convivencia en la etapa que le sigue a la separación. Desde cómo se organizarán las vacaciones de los hijos y las fiestas familiares hasta cláusulas vinculadas a futuras parejas que cualquiera de las partes pueda tener.
Por ejemplo, suele establecer que si alguno de los padres inicia una nueva relación de pareja, primero se lo comunique al otro adulto antes de presentársela a los hijos. También incorpora cláusulas vinculadas a la privacidad y al cuidado de los niños dentro de las eventuales nuevas dinámicas familiares.
A eso suma lo que llama “cláusulas de paz”: acuerdos donde ambas partes se comprometen a mantener comunicaciones respetuosas, preferentemente por escrito (ya sea por whatsapp o mail) y evitando situaciones de agresión o conflicto permanente. “Son cláusulas más morales que legales, pero cuando las personas las leen y las firman, también hay un compromiso emocional”, explica.
Una vez homologados por la Justicia, esos convenios tienen el mismo valor que una sentencia judicial.
Separación exitosa, el ABC
Después de años escuchando historias de rupturas, conflictos y negociaciones familiares, Neumann resume su mirada en tres grandes ideas sobre lo que considera una separación de pareja exitosa.
La primera es la planificación patrimonial y matrimonial desde el comienzo del vínculo. Para ella, muchas parejas se casan sin comprender realmente qué implica el régimen económico que eligen.
“Hay que casarse sabiendo cuáles son los beneficios y también las consecuencias”, sostiene. Por eso recomienda hablar de separación de bienes, capitulaciones o régimen de gananciales antes de llegar a una crisis.
La segunda clave es evitar judicializar innecesariamente los temas vinculados a los hijos. “Cuando las partes logran acordar, todo funciona mejor. Ahorrás tiempo, plata y muchísimo desgaste emocional”, afirma.
Y la tercera idea tiene que ver con optar, cuando sea posible, por un divorcio por sola voluntad. “Es el más práctico y el menos agresivo. No necesitás pruebas, testigos ni exponer intimidades. Solo alcanza con la voluntad de una de las partes”, explica.
Aun así, reconoce que ninguna separación es sencilla. El miedo económico, la incertidumbre y las presiones sociales siguen siendo factores muy fuertes. “Muchas veces las personas se quedan en vínculos que ya no funcionan porque no saben qué les espera afuera”, reflexiona.
Tal vez por eso ramarca tanto en la información como herramienta de autonomía. Porque detrás de expedientes, convenios y firmas, lo que aparece una y otra vez son personas intentando reorganizar su vida. Y en ese proceso, dice, entender los derechos, planificar y llegar a acuerdos puede marcar toda la diferencia.
Patricia Neumann aclara que su libro no está pensado exclusivamente para quienes ya decidieron separarse. “También sirve para después”, explica. La abogada buscó crear una guía clara y accesible para “la persona común”, con lenguaje sencillo, diseño amigable y respuestas concretas para entender convenios, propuestas y derechos antes de firmar cualquier acuerdo.