Vivimos en un mundo acelerado y cargado de estrés, y al mismo tiempo invertimos muchos esfuerzos en encontrar las mejores herramientas para construir resiliencia y mejorar nuestro bienestar. Una de esas herramientas es la risa, y sus beneficios son múltiples.
La risa provoca cambios biológicos reales según los expertos. Cuando reímos a carcajadas, nuestro cuerpo experimenta una serie de beneficios inmediatos: disminuye drásticamente los niveles de estrés, optimiza nuestro sistema inmunológico, mejora la salud de nuestro corazón y genera una sensación de bienestar general.
Funciona como una válvula de escape frente a la ansiedad y el "burnout". El humor ayuda a ver los problemas desde una distancia segura, reírse de una situación difícil la hace parecer menos amenazante. Una buena sesión de risa regula el estado de ánimo y proporciona placer.
La risa es un lenguaje universal que facilita la conexión humana, algo vital en una era de creciente aislamiento digital. Crea complicidad y confianza inmediata entre las personas, suaviza tensiones y facilita la comunicación en momentos incómodos o discusiones. Gracias a las neuronas espejo, reír en grupo propaga el bienestar, mejorando el clima en entornos laborales y familiares.
A través de la historia
Aunque biológicamente siempre hemos sido los mismos, la función de la risa ha mutado según lo que la sociedad necesitaba en cada momento.
En los periodos de mayor opresión, la risa no ha sido solamente alegría, sino también una herramienta de resistencia. El humor negro y la sátira nos han permitido soportar duras realidades, y ha sido el arma de quienes no tienen poder.
Hubo también un tramo de la historia donde la risa se consideraba una debilidad del alma y se asociaba con la falta de seriedad espiritual. Sin embargo, con el paso del tiempo y el avance de la ciencia, la perspectiva cambió radicalmente. Pasamos de creer que la risa corrompía el espíritu a entender que constituye una medicina natural para el cuerpo y las emociones.
Hoy en día, la risa enfrenta un fenómeno nuevo: la globalización del humor. Antes, un chiste o una caricatura tardaban meses en viajar de una ciudad a otra. Ahora, un meme puede hacer reír a millones de personas en continentes distintos en cuestión de segundos. Esto ha convertido a la risa en un lenguaje ecuménico que atraviesa fronteras culturales, algo que nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad.
Antiguamente, la risa era un evento social (teatro, plazas, reuniones). Hoy, gran parte de nuestra risa ocurre en soledad frente a la pantalla de un dispositivo. Aunque el cerebro procesa el estímulo, los expertos sugieren que la risa social (cara a cara) acarrea más beneficios que la risa solitaria, lo que explica tal vez nuestro hábito de compartir aquello que nos hace gracia con nuestro entorno afectivo e incluso con desconocidos contactos digitales.
A lo largo de la vida
La evolución de la risa en una persona es un viaje que va desde un reflejo automático hasta una herramienta social y cognitiva de gran complejidad. No nacemos sabiendo por qué algo es gracioso, pero sí nacemos con el mecanismo listo para activarse.
La risa aparece mucho antes que el lenguaje. Los bebés comienzan con la sonrisa social alrededor de las seis semanas, pero la risa sonora surge cerca de los cuatro meses. En esta etapa, se trata de una respuesta a estímulos físicos y de sorpresa. Cuando jugamos con un bebé en la clásica dinámica de “no está… ¡acá está!”, el bebé ríe porque su cerebro empieza a entender la permanencia de los objetos. La sorpresa de ver a alguien aparecer de la nada genera una descarga de tensión que se libera en forma de risa. Las cosquillas, por otro lado, son la forma más primitiva de comunicación lúdica entre padres e hijos.
Más adelante, a medida que el niño aprende cómo funciona el mundo, empieza a reírse de lo que no encaja. Si un niño ve a alguien poniéndose un zapato en la mano o un perro usando lentes, ríe porque detecta una incongruencia. En esta fase, la risa es constante y explosiva. Un niño en edad preescolar puede reír cientos de veces al día porque casi todo en el mundo es nuevo y potencialmente sorprendente.
En la adolescencia el humor se vuelve intelectual. Ya siendo niños escolarizados -y más adelante- comenzamos a entender los juegos de palabras, los dobles sentidos y el absurdo. Aquí la risa cambia de función, ya no solo reímos porque algo es gracioso, sino para encajar en un grupo. La risa se convierte en un escudo o en un puente para conectar con los pares y marcar distancia con los adultos. Comienza a aparecer nuestra capacidad de usar la risa para lidiar con temas prohibidos o incómodos como el sexo, la autoridad, la enfermedad o la muerte.
En la adultez, la frecuencia de la risa suele disminuir, pero su profundidad aumenta. Ya no reímos tanto por sorpresas físicas, sino por la identificación. El adulto maduro desarrolla la capacidad de reírse de sus propios errores y tragedias. Esta es la forma más elevada de humor, ya que requiere una gran madurez emocional para transformar el dolor en algo ligero. La risa se vuelve una estrategia de afrontamiento consciente frente a nuestras dificultades y al estrés laboral o familiar.
En la última etapa de la vida, la risa suele volver a simplificarse. Se valora más la risa compartida con seres queridos que el humor intelectual complejo. La risa en la vejez es un indicador clave de bienestar cognitivo y longevidad, ayudando a combatir la soledad y a mantener la agilidad mental.
A lo largo de los siglos y de nuestras propias vidas, hemos aprendido que la risa no es una falta de seriedad, sino la culminación de un proceso de madurez que nos permite encontrar, en la alegría compartida, el remedio más antiguo y efectivo para los desafíos de la existencia. Vale la pena que la cultivemos y que nos esforcemos cada día en identificar humor, gracia y motivos de disfrute a nuestro alrededor.
1. Descubre una palabra que sirve para designar un corte de carne, una prenda de vestir y la parte más baja de una montaña.
2. A – E – S – T
Utiliza estas letras para formar tres palabras que responden a estas pistas:
Pronombre demostrativo.
Hongo.
Antorchas.
3. Descubre las palabras que responden a las siguientes pistas. Todas contienen la combinación “UE”.
Alianza.
Organismo.
Reacio.
Descanso.
Encarnizado.
Respuestas
1. Falda.
2. Esta. Seta. Teas.
3. Acuerdo. Cuerpo. Renuente. Asueto. Cruento.
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