Aquellas personas que hemos cumplido 60 añosconocemos la experiencia de mirarnos en el espejo, reconocer nuestras arrugas y nuestras canas y permitir que esa imagen se superponga en nuestra mente con aquella de hace unas décadas y con la que los estándares de juventud y belleza nos proponen (o imponen).
La pregunta del millón es: ¿por qué focalizamos tanto esfuerzo e inversión en combatir la señal externa del tiempo, cuando la lucha más importante, la que verdaderamente define nuestra calidad de vida en la vejez, se libra de puertas para adentro?"
Desde el entrenamiento cognitivo, pero además transitando esta etapa, entiendo que la verdadera manifestación de la juventud y del bienestar no está en la epidermis, sino en la neuro plasticidad.
El secreto de la juventud
Durante años, nos dijeron que a cierta edad el cerebro inevitablemente se atrofia y que las neuronas mueren sin regenerarse. Hoy, la ciencia de la neurología nos dice lo contrario: la neuro plasticidad, la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones sinápticas y reorganizar sus rutas, es una herramienta que no tiene fecha de vencimiento. El cerebro de las personas mayores no es una máquina en declive; solamente es una máquina que requiere un mantenimiento y un tipo de combustible diferentes.
El verdadero desafío en la madurez es el auto edadismo mental. Influenciados por el mensaje social de retiro y descanso, que va unido a la idea de que los individuos retirados conforman una clase pasiva, muchas personas mayores dejan de desafiar sus mentes, abonando la profecía autocumplida de la decadencia. Es importante señalar dos conceptos importantes
· El cerebro es un órgano que, si se deja de usar, declina.
· Una mente que solo hace crucigramas o consume la misma rutina diaria está haciendo el mínimo esfuerzo.
En este punto tenemos que comenzar a considerar el entrenamiento cognitivo. No se trata de curar la vejez, sino de garantizar que nuestros procesos mentales sigan funcionando a pleno rendimiento. La clave es el romper con la rutina y transformarnos en militantes de la novedad.
Beneficios de la neuro plasticidad
Cada vez que aprendemos una habilidad nueva (por ejemplo. idioma, un instrumento musical o un nuevo trayecto hacia un destino nuevo o conocido), la neuro plasticidad permite que las neuronas establezcan nuevas conexiones o fortalezcan las ya existentes.
Por otro lado, tras un accidente cerebrovascular o una lesión, otras áreas intactas del cerebro pueden reorganizarse y asumir las funciones de las áreas dañadas. Por ejemplo, si el área que controla el lenguaje se daña, las regiones cercanas o incluso el hemisferio opuesto pueden empezar a procesar la información del lenguaje a través de una intensa rehabilitación.
Otro ejemplo de neuro plasticidad es el afinamiento del mapeo cerebral: el cerebro asigna recursos en función de cuán necesaria sea esa función para nosotros.
En la edad adulta y la vejez, la neuro plasticidad colabora con la construcción de la reserva cognitiva. Esto se refiere a la capacidad de la mente para utilizar redes neuronales existentes de manera más eficiente o emplear rutas alternativas para seguir realizando tareas. Una persona mayor con una alta reserva cognitiva (construida a través del aprendizaje constante y los desafíos mentales) puede mostrar pocas quejas cognitivas a pesar de tener alguna patología cerebral porque su cerebro es más flexible para compensar el daño.
Tipos de Neuro plasticidad
La neuro plasticidad se manifiesta a través de dos mecanismos principales que impactan en nuestras capacidades mentales:
· Plasticidad funcional. Es la capacidad del cerebro para mover funciones de un área dañada a otras áreas no dañadas. Esta es la base de la rehabilitación.
· Plasticidad estructural. Es la facultad del cerebro para cambiar su estructura física al fortalecer o debilitar conexiones (sinapsis) o crear nuevas neuronas (neurogénesis) en áreas específicas.
Si comparamos nuestro cerebro con una computadora, la neuro plasticidad es el software dinámico que permite que nuestro hardware (cerebro) siga optimizándose, haciendo posible que mantengamos, e incluso mejoremos, nuestras capacidades mentales a lo largo de toda la vida.
Consejos prácticos
Para mantener la lucidez y la autonomía, debemos poner a nuestro cerebro a trabajar en aquellas áreas que hemos descuidado, o en aquellos aspectos que nos resultan más importantes o interesantes. Es un proceso poderoso que se apoya en nuestras habilidades ya existentes:
- Aprendamos algo radicalmente nuevo. Además del sudoku y de las actividades que ya dominamos, dediquemos nuestro tiempo a comenzar a aprender un instrumento musical o un idioma complejo. Estas actividades obligan al cerebro a crear nuevas áreas de procesamiento y coordinan simultáneamente las facultades motoras, lingüísticas y de la memoria de trabajo.
- Desafiemos nuestros esquemas sensoriales y espaciales. Pongamos a prueba nuestro piloto automático: realicemos tareas cotidianas con nuestra mano no dominante o intentemos hacer un recorrido por un lugar nuevo sin la ayuda del GPS. Esto despierta nuestros sentidos, fortalece la atención plena y utiliza áreas de la memoria espacial que pueden haberse tornado perezosas con la rutina.
- El desafío físico cognitivo. El cuerpo y la mente están intrínsecamente ligados, y por ese motivo, cuando aprendemos un nuevo baile (tango, salsa) o cualquier deporte que requiera equilibrio y coordinación compleja (como el Tai Chi) estamos frente a algunas de las mejores formas de entrenar el cerebro. Al desarrollar estas actividades vinculamos la ejecución motora con la planificación cognitiva.
- Interactuemos con otras personas. El mejor entrenamiento mental no se hace en solitario. La interacción social compleja, tal como participar en debates, clubes de lectura o, mejor aún, enseñar algo a otras personas, estimula el pensamiento crítico y la capacidad de articular ideas complejas, ejerciendo la memoria de trabajo de una forma dinámica e irremplazable.
El entrenamiento cognitivo es una inversión de nuestros recursos apuntando a la autonomía para seguir siendo nosotros mismos, con lucidez, independencia y propósito, más allá de la imagen que nos devuelve el espejo. Pero aún si pensamos en el ideal de belleza, veremos que lo estaremos alcanzando gracias a una mirada luminosa, una actitud de seguridad y aplomo, y una apariencia que refleje nuestra satisfacción con nosotros mismos.
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