Si hablamos de Feng Shui, hablamos de espacios que reflejan nuestro interior. Por eso, debemos ser conscientes de nuestro entorno para corregir aquello que sea necesario y cargarlo de intención, creando así el futuro que deseamos. De esta manera, los excesos y las carencias que puedan existir en nuestro hogar representan también nuestros propios excesos y carencias; se trata de un intercambio continuo de energía.
Hoy quiero compartir algunos puntos y elementos a tener en cuenta para una práctica de Feng Shui que active la abundancia y la prosperidad en nuestras vidas en esta época del año. Esto resulta especialmente beneficioso para afrontar la nueva etapa que está por comenzar: el ciclo del agua y la llegada del invierno.
Comenzar por el interior
Antes que nada, debemos empezar transformando nuestro interior. Es importante comenzar a expresarnos, si aún no lo hacemos, de una manera próspera. Debemos ingresar en una vibración energética positiva y elevada, cultivando pensamientos positivos y prestando atención a cómo hablamos con los demás, qué comentamos y qué opinamos.
La invitación es hacerlo siempre desde un lugar que aporte opciones y respuestas, que ayude a llenar ese “vaso vacío” que estamos viendo o a transformar una situación adversa. Y, por supuesto, agradecer todo lo que tenemos hoy. Debemos aprender a sentirnos prósperos con lo que ya tenemos, porque la abundancia no se trata únicamente de pertenencias materiales, sino de una vibración elevada del espíritu, desde la cual actuamos y nos expresamos.
Elementos que potencian la prosperidad
En cuanto a nuestro entorno físico, existen dos elementos que favorecen la abundancia y la prosperidad. El primero son los espejos, ya que ayudan a multiplicar aquello que reflejan. Por esta razón, si queremos multiplicar nuestra prosperidad, es importante observar qué están reflejando los espejos de nuestro hogar. Y si no los tenemos, vale la pena preguntarnos por qué no estamos queriendo incorporarlos.
En segundo lugar, están las fuentes de agua. Tener una en el interior del hogar es muy beneficioso. Lo ideal es colocarla en la zona noreste de la vivienda, ya que de esta manera estaremos activando tanto la fortuna material como la espiritual.
Otro punto muy importante es la puerta de acceso. Por ella ingresan la prosperidad y la abundancia, por lo que debemos mantenerla cuidada. Podemos reforzar su protección colocando plantas a ambos lados, preferentemente aromáticas, o un móvil que active la energía al ingresar al hogar. También es importante atravesar esa puerta con una actitud positiva.
La energía de la cocina y las plantas
El espacio más importante en relación con la abundancia y la prosperidad es la cocina. Es el alma de la casa. Allí debemos visualizar alimentos sanos y procurar que ingrese luz natural. La cocina debe estar ordenada, limpia y transmitir sensación de abundancia. También es importante cuidar los excesos que generan bloqueos: aquello que no se utiliza debe guardarse, evitando tener todo a la vista.
Asimismo, busquemos elementos, colores y sonidos que nos inspiren y eleven nuestra energía. Una casa silenciosa es una casa apagada; por eso, es importante darle vida a nuestros espacios. Un toque de color en algún rincón, junto con la luz natural del día, ayuda a cargar y renovar el ambiente.
Por último, pero no menos importante, tengamos plantas para equilibrar la energía del hogar. Las plantas requieren cuidado y atención, tienen su propio proceso evolutivo y cambian con las estaciones. Conectar con ellas nos ayuda a acercarnos a los ritmos de la naturaleza, aprender de sus tiempos y respetarlos. La naturaleza siempre fluye; aprendamos de ella para vivir comprendiendo que los ciclos no se interrumpen, sino que todo se transforma.