El refrán “El que mucho abarca, poco aprieta” sigue tan vigente como hace cinco siglos. Esta expresión popular, instalada en el habla cotidiana, advierte sobre los riesgos de asumir demasiadas tareas al mismo tiempo y terminar sin concretar ninguna con eficacia. En tiempos de multitarea y agendas recargadas, el dicho cobra nueva fuerza y funciona como una alerta tan sencilla como contundente.
Aunque en los últimos años volvió a circular con intensidad en redes sociales, su origen se remonta al siglo XV y aparece vinculado a una de las obras más relevantes de la literatura española. La frase se utiliza tanto en el plano laboral como en el académico o personal, cada vez que alguien intenta “estar en todas” y termina desbordado.
Un refrán con raíces en el siglo XV
No hay una fecha exacta que marque su nacimiento, pero el registro escrito más antiguo figura en La Celestina, publicada en 1499 y atribuida a Fernando de Rojas. En esa obra, uno de los personajes, Sempronio, expresa una idea muy cercana a la formulación actual, señalando que quien pretende abarcar demasiado suele apretar poco.
Esa mención confirma que el concepto ya circulaba hacia fines del siglo XV. Desde entonces, el refrán se transmitió principalmente de forma oral, pasando de generación en generación, hasta consolidarse como parte del repertorio estable de los dichos populares en lengua española.
Según explica el Centro Virtual Cervantes, el sentido del refrán apunta a la dificultad de encarar múltiples tareas de manera simultánea sin que el resultado se resienta. Es, en definitiva, una advertencia práctica frente a la acumulación de compromisos y la falta de foco.
Vigencia en la era de la multitarea
Los refranes populares suelen condensar enseñanzas en fórmulas breves y rítmicas, lo que facilita su memorización y explica su permanencia en el tiempo. En este caso, la enseñanza es clara: es preferible hacer pocas cosas con calidad que muchas de forma superficial.
En la actualidad, marcada por la hiperconectividad y la exigencia de productividad constante, el mensaje resulta especialmente pertinente. El refrán se utiliza para aconsejar a alguien que reduzca su carga de obligaciones, advertir sobre el desgaste que implica querer hacerlo todo a la vez o recordar que la dispersión atenta contra la profundidad.
La idea no es exclusiva del español. En inglés existe la expresión “Jack of all trades, master of none”, que transmite un concepto similar: quien intenta dominar demasiadas disciplinas puede no destacar en ninguna. La coincidencia demuestra que la preocupación por la dispersión es transversal a distintas culturas.
Variantes y expresiones equivalentes
A lo largo del tiempo surgieron distintas formulaciones con significado equivalente. Entre las más conocidas se encuentran: “El que está en muchos cabos, está en ninguno”, “Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata”, “Más vale poco y bien, que mucho y mal” o “No se puede estar en misa y repicando”.
Todas ellas refuerzan la misma enseñanza: la ambición desmedida o la falta de enfoque suelen jugar en contra. En un mundo que empuja a multiplicar tareas y compromisos, el viejo refrán “El que mucho abarca, poco aprieta” sigue recordando, con sabiduría popular, que no siempre más es mejor.
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