El arte de la tregua: por qué la Navidad puede ser el inicio de una reconciliación familiar

No hace falta que todo sea perfecto para que sea sagrado. Aprendé a usar el "freno de mano" emocional y conectá con lo esencial.

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Foto: Commons.

Redacción El País
La Navidad es una época de encuentro familiar por excelencia, donde las familias se reúnen alrededor de la mesa para celebrar Nochebuena. Es un momento para cultivar la armonía familiar, incluso cuando existen dificultades o conflictos pasados.

Lograr una reunión familiar pacífica requiere preparación y buena voluntad. La clave está en centrarse en el espíritu navideño de paz, reconciliación y amor, priorizando el bienestar del grupo.

Para familias con padres separados o divorciados, la planificación es esencial. Se recomienda acordar los arreglos con antelación, evitar que los hijos tengan que elegir y mantener una actitud de respeto y cooperación por el bien de todos.

Cena de Navidad en familia
Familia celebra la Navidad.
Foto: Freepik.

Es importante no idealizar las fiestas. La Navidad puede actuar como un termómetro de los vínculos familiares. La recomendación es anticipar posibles tensiones y procesarlas con anterioridad para no reaccionar de manera negativa durante la celebración. En lugar de evitar los encuentros, se puede ver este momento como una oportunidad para suavizar asperezas con gestos de afecto, como un abrazo o una palabra amable.

Fortalecer los lazos familiares es un objetivo central. Para lograrlo, se pueden implementar rituales o dinámicas que fomenten la conexión y el significado compartido, creando recuerdos positivos que perduren.

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Brindis familiar
Foto: Unsplash.

Pequeñas acciones para una Navidad significativa

· Desconexión digital: Promover una cena sin celulares para fomentar la conversación y la conexión real.

· Agradecimiento: Tomar un momento para bendecir los alimentos o expresar gratitud por la familia y lo recibido.

· Símbolos de luz: encender una vela como representación de la esperanza y los deseos para el año entrante.

· Incluir a los ausentes: recordar a los seres queridos que ya no están, honrando su memoria.

· Regalos con sentido: Realizar un intercambio, como el amigo invisible, enfocándose en el gesto y no en el valor material.

En definitiva, la Navidad es una oportunidad para reconciliarnos, nutrir nuestros vínculos y encender la luz interior de amor y ternura. Con preparación emocional y gestos conscientes, podemos vivir unas fiestas auténticamente alegres y armónicas.

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Armado del arbolito de Navidad.
Foto: Unsplash.

 

En base a La Nación - GDA

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