Seguramente te haya pasado alguna vez: la cercanía con el mar, la playa, un río o incluso una piscina, genera una sensación inmediata de calma y tranquilidad. En algunos casos, alcanza con escuchar el sonido de las olas para que se activen zonas cerebrales vinculadas a la relajación y la sensación de paz y satisfacción.
La “trilogía de la felicidad” formada por las hormonas positivas -dopamina, oxitocina y serotonina- se ven muy favorecidas, ya que se potencia notoriamente su producción. El resultado: mayor sensación de placer, serenidad y relajación.
En especial, el agua salada del mar, el aire, el sol y el horizonte infinito, conforman un verdadero combo natural que favorece un estado mental conocido como blue mind o “mente azul”.
Se trata de un estado de relajación profunda, bienestar y claridad mental que además potencia la creatividad, la capacidad de concentración y el buen descanso durante la noche que aparece cuando la mente se aquieta y entra en sintonía con el entorno acuático.
La ciencia ha comprobado que el agua no solo nos resulta un elemento familiar -nuestro cuerpo está compuesto en promedio por un 60% de agua-, sino que además se asocia simbólica y neurológicamente con la capacidad de fluir, soltar, empatizar y permitir que las cosas sigan su curso.
El dinamismo del mar, con su movimiento constante, sus subidas y bajadas, se parece mucho a la vida misma, con sus altibajos y virajes inevitables.
Si bien podríamos beneficiarnos del efecto blue mind durante todo el año -dependiendo de nuestra rutina y agenda diaria-, el verano y las vacaciones representan un momento privilegiado para potenciar este estado de bienestar mental y emocional.
Cómo activar el blue mind también en casa
Si todavía no te vas de vacaciones o no lo hacés durante el verano, es posible incorporar pequeñas prácticas cotidianas que te ayuden a entrar en “modo mente azul”.
Una opción es muy sencilla, se trata de la ducha consciente: convertir ese momento diario en una pausa real, prestando atención al contacto del agua con el cuerpo, a la temperatura y a la respiración. Otra alternativa es la llamada “meditación de la lluvia”, imaginando el sonido del agua cayendo y limpiando tensiones mentales.
También pueden ayudar los audios con sonido del mar -grabados por vos o tomados de internet- y, si tenés acceso, el uso de piscinas como espacio de conexión corporal y sensorial.
Vacaciones de verano: cómo potenciar el efecto blue mind
Durante las vacaciones de verano es posible hacerlo con los siguientes consejos:
-Definir un objetivo consciente. El primer paso es proponerte como objetivo este estado de “mente azul”. A partir de ahí, se trata de organizar pequeñas acciones y microhábitos que te acerquen a ese objetivo macro. No es algo que sucede de manera automática: requiere intención y presencia.
-La importancia de la locación. Siempre que sea posible, elegir un lugar cercano al mar -idealmente frente a la playa- facilita el acceso cotidiano a la costa y al contacto con los elementos naturales. No se trata solo de estar cerca, sino de vincularse con el entorno desde otro nivel de consciencia, para que la experiencia sea integral y profunda.
-Menos virtualidad, más presencia plena. Alejarse de las pantallas y de las redes sociales para dar lugar al contacto directo con el mar, la playa y la naturaleza resulta sumamente beneficioso para un verdadero refreshed cerebral. Desconectar para reconectar no es solo una frase: es una necesidad del sistema nervioso.
-Respiración profunda frente al mar. Realizar entre seis y diez respiraciones profundas cada vez que bajás a la playa -o incluso desde un balcón o ventana con vista al mar- ayuda a inducir un estado de calma. Inhalar en tres tiempos y exhalar en seis, conectando con la pureza del aire y visualizando cómo cada exhalación libera tensiones, permite desintoxicar mente y cuerpo.
-Meditar en la playa. Sin lugar a dudas, meditar en la playa -ya sea de forma guiada o en silencio-, sentado cerca de la orilla, tiene un poder profundamente relajante. Es una experiencia de bienestar en toda su expresión, donde el entorno potencia los efectos de la práctica.
-Mindful walking en la orilla del mar. La caminata consciente y pausada por la orilla del mar es una actividad completa: pone el cuerpo en movimiento y, al mismo tiempo, activa los cinco sentidos en un entorno blue. El movimiento lento combinado con el contacto con el agua genera un doble efecto calmante.
Pequeños hábitos que potencian la creatividad
Leer, pintar, dibujar o escribir son actividades que muchas personas ya realizan en su rutina diaria.
Llevarlas a la playa o a un espacio frente al mar potencia sus beneficios: el cerebro se encuentra más relajado, creativo y con mayor capacidad para generar nuevas ideas y reflexiones.
Estas sugerencias apuntan a que puedas experimentar el bienestar del efecto blue mind en toda su expresión, a través de la conjunción de microhábitos conscientes, prácticas de atención plena y mindfulness, orientadas a activar las zonas cerebrales relacionadas con la tranquilidad, la calma y la relajación.
La fórmula es simple, pero poderosa: agua + consciencia plena + menor presencia en redes = blue mind y bienestar.
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