Redacción El País
Un reciente episodio del podcast Tengo un Plan, titulado “5 pruebas de que estás con la pareja adecuada”, volvió a poner sobre la mesa las claves para reconocer un vínculo afectivo sólido. El orador sostiene que el amor es una emoción “imperfecta” y que, lejos de completar vacíos o tapar carencias, solo prospera cuando existe un deseo genuino de estar con el otro.
1) La prueba del poder: renunciar a herir
El análisis plantea que amar implica entregar una cuota enorme de vulnerabilidad, porque en una pareja se comparten debilidades, heridas pasadas y aspectos íntimos de la vida. La forma en que el otro maneja esa información habla más del vínculo que cualquier demostración romántica.
El especialista resume esta prueba en tres gestos centrales. Por un lado, la renuncia al poder: quien ama de verdad evita usar lo que sabe para lastimar. Por otro, la llamada regla de la discusión, que implica no recurrir a secretos ni puntos sensibles aun cuando la discusión se ponga espesa. Y finalmente, un criterio que el orador sintetiza con la frase: “tratarme con amor incluso cuando estás furioso”. Es decir, sostener el buen trato incluso en plena ira.
2) Amar desde el deseo y no desde la necesidad
El psicoanalista insiste en que confundir necesidad con amor es una forma segura de enfermar la relación. La necesidad está vinculada a funciones vitales, mientras que el deseo se asocia a lo que hace más linda la vida, sin convertirse en una dependencia.
Un vínculo sano se expresa en frases del estilo “No te necesito, te prefiero”, porque la base del afecto es la elección y no la carencia. Cuando aparece la sensación de “sin vos no puedo vivir”, advierte, la relación empieza a torcerse hacia la dependencia emocional. La meta no es un “final feliz”, sino una sucesión de momentos que construyan bienestar compartido.
3) El amor como construcción cotidiana y no como inercia
Otra de las pruebas mencionadas apunta a la construcción diaria del vínculo. Ni el tiempo juntos ni la llegada de hijos garantizan la continuidad del deseo. Para el especialista, amar supone mantener la atención en los detalles, no dar al otro por sentado y evitar ese relajamiento que a veces instala la rutina.
También destaca la importancia de “leer al otro”: interpretar cómo está, qué necesita y qué le pasa emocionalmente, siempre sin dejar de ser uno mismo. Se trata de un equilibrio entre la empatía y la autenticidad, clave para sostener la intimidad emocional a largo plazo.
4) Cómo elegir (o reconocer) a la persona correcta
El psicoanalista admite que es mucho más fácil identificar a la persona incorrecta que predecir quién será la adecuada. Las señales de incompatibilidad —como la traición, la violencia o diferencias imposibles de conciliar— suelen aparecer de forma clara.
Escoger a la persona correcta, en cambio, implica un compromiso mutuo con la proyección y con el crecimiento compartido. La idea no es moldear al otro según un ideal irrealizable, sino intentar que cada uno se acerque lo más posible a la versión que el otro desea, siempre dentro de límites sanos. Para ilustrarlo, se recupera la historia contada por Alejandro Dolina sobre un hombre que estudió Medicina por años para sostener una mentira y parecerse al ideal de su amada, una metáfora de lo que nunca debe ocurrir en una relación.
5) Un acuerdo entre deseo, comprensión y perdón
El cierre del análisis sostiene que el amor no tiene la función de completar a nadie. En todo caso, se trata de un compromiso basado en la dedicación, la comprensión, la capacidad de perdonar y la continuidad del deseo a lo largo del tiempo. Un acuerdo entre dos que eligen seguir eligiéndose, incluso cuando la vida se pone cuesta arriba.
En base a El Tiempo/GDA
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