Autocuidado bajo presión, cuando la búsqueda de bienestar se transforma en estrés y autoexigencia diaria

Las rutinas ideales que circulan en redes pueden convertir el bienestar en una obligación. Especialistas advierten sobre culpa, ansiedad y presión, sobre todo en mujeres con múltiples responsabilidades.

Mujer estresada.jpg
Mujer estresada.
Foto: Canva

Lo que en redes sociales aparece como una fórmula para empezar el día con equilibrio, energía y productividad, para muchas mujeres termina convirtiéndose en una meta difícil de sostener. Lejos de generar calma, estas rutinas pueden despertar presión, culpa y una sensación persistente de no estar haciendo lo suficiente.

Basta recorrer plataformas como Instagram o TikTok para encontrar una imagen repetida: mañanas milimétricamente organizadas que prometen bienestar. En esos contenidos, mujeres se levantan temprano, hacen ejercicio, meditan, escriben en un diario personal y completan una serie de hábitos antes incluso de empezar la jornada laboral.

Aunque la propuesta puede resultar inspiradora, también puede transformarse en un ideal difícil de alcanzar en la vida cotidiana.

Del bienestar a la autoexigencia

Según informó Diario El Comercio, esta tendencia, más que motivar, puede instalar una presión silenciosa. Para muchas mujeres, compatibilizar trabajo, tareas del hogar, vida social y cuidado personal ya implica una carga mental importante. En ese contexto, intentar replicar rutinas “perfectas” puede reforzar la idea de que siempre falta algo por hacer.

El autocuidado, en su sentido original, refiere a prácticas orientadas a preservar la salud física, emocional y mental. La psicoterapeuta Liliana Tuñoque, de Clínica Internacional, explicó que este concepto abarca distintas dimensiones: emocional, física, social y espiritual, y no se limita a hábitos estéticos ni a tendencias virales.

Sin embargo, esa idea puede distorsionarse cuando se convierte en una lista rígida de obligaciones.

La especialista Amy Brodsky, de Cleveland Clinic, advirtió que el problema aparece cuando el autocuidado pasa a percibirse como una exigencia que debe cumplirse de manera estricta. En ese momento, deja de ser una herramienta de bienestar y empieza a generar presión, frustración y culpa.

ansiedad, síndrome de Tourette
ansiedad, síndrome de Tourette
Foto: Freepik

Expectativas de género y carga mental

El bienestar tampoco se construye en el vacío. De acuerdo con la psicóloga Antonella Galli, de la Clínica Ricardo Palma, históricamente a las mujeres se les ha asignado el rol de sostener el equilibrio del hogar.

Esto supone cuidar de otras personas y, al mismo tiempo, mantener su propio bienestar. A esa carga se suma una expectativa contemporánea cada vez más instalada: la idea de que se puede —y se debe— llegar a todo con éxito.

En este escenario, las redes sociales amplifican la exigencia. La exposición constante a rutinas idealizadas favorece la comparación permanente y puede afectar la autoestima. Al mirar versiones editadas y altamente producidas de la vida cotidiana, muchas mujeres sienten que no están a la altura de ese estándar.

Cuando cuidarse empieza a generar estrés

El autocuidado se vuelve problemático cuando comienza a medirse como un logro personal. Según Brodsky, una señal de alerta aparece cuando no cumplir con una rutina provoca ansiedad, irritación o sensación de fracaso.

También ocurre cuando las prácticas se vuelven complejas, difíciles de sostener, y aun así persiste la presión interna por mantenerlas.

En estos casos, la culpa suele estar ligada a la idea de que hay que poder con todo, sin pausas ni descanso. Bajo esa lógica, simplificar hábitos o tomarse un respiro puede vivirse como un retroceso, cuando en realidad puede ser una respuesta necesaria frente al cansancio.

Ansiedad
Persona ansiosa se tapa el rostro con las manos.
Foto: Freepik.

Volver a lo esencial

Recuperar el verdadero sentido del autocuidado implica revisar su propósito. Las especialistas coinciden en la importancia de distinguir entre lo que realmente genera bienestar y aquello que se hace por presión externa.

Las actividades que aportan calma suelen responder a necesidades personales. En cambio, las que generan ansiedad muchas veces están asociadas a expectativas sociales o comparaciones con otros.

No existe una fórmula universal para sentirse bien. Cada persona necesita cosas distintas según su contexto y momento vital. Para algunas será descanso; para otras, actividad física, momentos de soledad, tiempo con vínculos cercanos o simplemente bajar el ritmo.

La recomendación final apunta a volver a lo básico: descansar, hidratarse, caminar, pedir ayuda y permitirse no cumplir con ideales imposibles. Porque cuidarse, lejos de ser una exigencia más, debería ser una forma de alivio y no una nueva fuente de estrés.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

GDAautoestima

Te puede interesar