Salir a caminar después de los 60 es un excelente hábito, pero los expertos señalan que existe otro ejercicio fundamental para mayores de 60 años que suele pasarse por alto: el entrenamiento de fuerza.
Muchas personas sedentarias que desean transformar su estilo de vida y adoptar hábitos saludables suelen comenzar por incorporar caminatas diarias. Y es un gran paso: caminar a buen ritmo es seguro, económico, accesible, no requiere habilidades especiales ni equipamiento y ofrece beneficios concretos desde las primeras semanas.
Eso sí, hablamos de caminar correctamente, no simplemente pasear. La técnica de caminata adecuada incluye: brazos que se balancean con suavidad, postura relajada sin tensión en cuello, espalda ni hombros, cabeza erguida y mirada al frente, además de movimientos coordinados y firmes.
Los beneficios del ejercicio de caminar son amplios:
- Mejora la flexibilidad de las piernas.
- Aumenta la fuerza y la resistencia a la fatiga.
- Ayuda a quemar calorías.
- Contribuye a prevenir la diabetes.
- Reduce dolores articulares por artrosis y dolores musculares.
- Fortalece los huesos y ayuda a prevenir la osteoporosis.
- Reduce el estrés y mejora el bienestar emocional.
- Favorece el tránsito intestinal y puede mejorar el sueño.
La importancia del entrenamiento de fuerza después de los 60
Un ejercicio que no parecería estar relacionado con caminar se vuelve decisivo a partir de los 60: el entrenamiento de fuerza. Con la edad, los músculos pierden volumen y fuerza, y los huesos se debilitan, especialmente en mujeres tras la menopausia. Por ello, sumar ejercicios de fuerza a la rutina es esencial para mantener autonomía y prevenir lesiones.
Un estudio de la Universidad de Copenhague, publicado en American Journal of Physiology, demostró que el entrenamiento con pesas fortalece las conexiones entre los nervios y los músculos, protegiendo las neuronas motoras de la médula espinal, un elemento clave para el funcionamiento del cuerpo.
El investigador Casper Søndenbroe explicó que este es el primer trabajo que muestra evidencia de que el entrenamiento con pesas puede reforzar la comunicación entre neuronas motoras y fibras musculares, lo que subraya su importancia en la salud física de adultos mayores.