Frente al bosque de La Barra, a metros de la costa esteña, un hotel se prepara para reabrir sus puertas el 1° de noviembre, con una propuesta renovada, centrada en el bienestar y la distinción. Se trata de Locanda Punta del Este, que trae consigo una manera de entender la hospitalidad muy particular: la de un lugar donde no hay apuro, donde cada detalle está pensado para que el huésped simplemente se detenga a mirar el paisaje.
El predio, rodeado de cipreses centenarios y jardines cuidados, combina una arquitectura de líneas contemporáneas con la calma propia del entorno natural. Piscinas exteriores e interiores, canchas de tenis y pádel, un gimnasio equipado: todo convive en un mismo espacio sin perder esa sensación de intimidad que se percibe apenas se cruza la entrada. No hace falta ir muy lejos para encontrar un rincón propio, ya sea una reposera bajo la sombra de un pino o un sendero entre los árboles, siempre con la firma de calidad que Cipriani imprime en cada uno de sus proyectos alrededor del mundo.
El spa, epicentro de la apertura
Entre las novedades que trae este verano, hay una que se lleva todas las miradas y es el Spa Locanda. Diseñado como un espacio integral de salud física, mental y emocional, su propuesta parte de la medicina preventiva y del poder restaurador que tiene la naturaleza sobre el cuerpo. Cada huésped puede armar su propio recorrido, combinando tratamientos de vanguardia, planes de recuperación física, asesoramiento nutricional, sesiones de movimiento y momentos de puro descanso sensorial.
El agua atraviesa toda la experiencia. Hay circuitos de hidroterapia, piscinas termales y espacios pensados para el contraste térmico. Todos buscan un mismo objetivo: bajar las revoluciones, dormir mejor y llegar a una calma que pocas veces se encuentra en el día a día. A esa base se suman planes de nutrición orientados a la longevidad y actividades como yoga, meditación y entrenamiento funcional, todas al aire libre y en diálogo directo con el bosque que rodea al hotel.
La luz natural entra por cada ventana del spa y los jardines se asoman en cada ambiente, como recordando que la desconexión también empieza por lo que se ve. La incorporación de tecnología de punta no le quita calidez a la propuesta, por el contrario, se combina con una atención personalizada que remite, otra vez, a esa hospitalidad italiana que caracteriza a la marca.
Una mesa con sello italiano
La propuesta culinaria de Locanda lleva el nombre de uno de los apellidos más reconocidos de la gastronomía mundial. Harry's Table, el restaurante principal del hotel, es un guiño directo al histórico Harry's Bar de Venecia, fundado por la familia Cipriani en 1931 y responsable de haber creado recetas tan universales como el Bellini o el carpaccio. Aquí, esa herencia se traduce en una cocina que mezcla la tradición italiana con productos locales, disponible desde el desayuno hasta la cena, pasando por almuerzos junto a la piscina en un clima relajado pero cuidado hasta el último detalle.
Otro punto de encuentro es el Lobby Bar, ambientado con un piano de cola, donde el clásico Bellini, inventado por Giuseppe Cipriani y hoy un ícono en cualquier rincón del mundo, se sirve como parte natural de la experiencia. Para quienes prefieren el sol y la pileta, está el Pool Bar, con una carta más relajada pero con la misma calidad.
A esta propuesta se sumará durante el verano Harry’s Dolci, el histórico concepto gastronómico de Cipriani nacido en Venecia en 1981, que llegará por primera vez a Latinoamérica.
La propuesta gastronómica se completa a pocos minutos del hotel, en Casablanca Beach Club, el parador propio de Locanda frente al mar, donde la experiencia se traslada hacia la playa con servicio de sombrillas, gastronomía y traslados incluidos.
Ser parte del entorno
Ubicado en una de las zonas más distinguidas de Punta del Este, entre el bosque y las playas de La Barra, Locanda propone algo distinto al ritmo habitual del verano esteño. Se trata de un espacio elegante y sereno, alejado del movimiento del centro, donde el objetivo es simplemente parar.
Las habitaciones acompañan esa idea. Con maderas naturales, baños de mármol y una estética costera actual, las distintas categoría, desde las Deluxe hasta la Punta Suite, de 160 m2, ofrecen vistas al bosque, a los jardines o a la piscina, muchas con terraza privada para extender el descanso puertas afuera.
Aunque la cercanía con el destino permite salir a recorrer galerías o restaurantes de autor, la propuesta de Locanda apunta a que no haga falta moverse del predio para tener una experiencia completa, entre naturaleza, gastronomía, movimiento y descanso.
Encuentros corporativos
El hotel no solo apunta al descanso individual, también se perfila como un punto de referencia para encuentros corporativos y celebraciones. Las terrazas, rodeadas de verde y con vista al bosque, están preparadas para bodas y eventos sociales, mientras que el Ballroom Palazzo Ducale y el Auditorio Goldoni suman espacios versátiles para conferencias, presentaciones y cenas de gala.
En esa línea, Locanda busca posicionarse como uno de los destinos corporativos más distinguidos de la región, con propuestas de team building que van desde cabalgatas hasta clases de surf, pasando por recorridos en bicicleta por La Barra. La gastronomía de estos encuentros, coffee breaks, almuerzos ejecutivos, cócteles, también lleva la firma de Harry's Table.
Con esta apertura, Locanda Punta del Este suma una propuesta distinta al mapa hotelero de la región: la de un lugar que combina el nombre de Cipriani con la calidez de Harry's t y apuesta a los detalles y a la posibilidad de desconectar de verdad.