En tiempos donde priman los contenidos breves y el consumo acelerado, sentarse frente a una película que invita a pensar puede convertirse en una verdadera experiencia de bienestar. El cine no solo entretiene: también favorece la empatía, estimula la reflexión, ayuda a conectar con las emociones y ofrece nuevas formas de comprender la realidad. Bajo esa premisa, el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), en Maldonado, propone dos tardes de cine con entrada gratuita.
Las funciones se realizarán el miércoles 29 y jueves 30 de julio, con ingreso libre por orden de llegada, dentro de la programación de CINE MACA, un espacio que se consolidó como referencia para el cine nacional contemporáneo en Maldonado a través de funciones semanales, festivales y encuentros dedicados al séptimo arte.
La psicología ha estudiado durante años el efecto que tienen las narraciones sobre las personas. Al identificarnos con los personajes, imaginar sus conflictos o emocionarnos con sus decisiones, activamos procesos relacionados con la empatía y la llamada "transportación narrativa": durante un rato dejamos de observar la historia desde afuera y la vivimos desde adentro.
Ese proceso puede favorecer la regulación emocional, ampliar perspectivas y, en algunos casos, incluso ayudar a comprender mejor experiencias propias. No es casual que exista la cineterapia, una herramienta utilizada por algunos profesionales de la salud mental que incorpora películas como disparadores para el autoconocimiento y el trabajo terapéutico.
Dos películas uruguayas para disfrutar en familia
La programación comenzará a las 15:00 horas con Un día para soñar, un documental infantil dirigido por Eliana Recchia. La película acompaña a un grupo de niños durante su primera visita al MACA. A través de sus miradas curiosas, el público recorre los jardines, las esculturas y los espacios de la Fundación Pablo Atchugarry, redescubriendo el arte desde el asombro propio de la infancia.
A las 15:30 horas será el turno de Los hijos de la montaña, documental de Mercedes Sáder que retrata la vida y la obra del escultor Pablo Atchugarry. Más allá del recorrido artístico, la película muestra el vínculo entre la creación, el paso del tiempo y la búsqueda constante de sentido. A través de imágenes de gran belleza visual, ofrece una reflexión sobre la vocación, el esfuerzo y la capacidad de seguir creando incluso después de décadas de trayectoria.
Quienes visiten el MACA también pueden aprovechar para recorrer los parques de esculturas y los espacios abiertos de la Fundación Pablo Atchugarry, convirtiendo la salida en una experiencia que integra naturaleza, arte y cultura. En ese sentido, la propuesta ofrece mucho más que una función de cine: invita a hacer una pausa, dejar el celular por un rato y permitirse entrar en contacto con historias que emocionan, despiertan preguntas y, muchas veces, siguen acompañándonos mucho después de que aparecen los créditos finales.