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Por qué posponer la alarma en la mañana es malo para la salud: una experta revela la razón

Es algo bastante común, pero puede provocar problemas para entrar en estado de alerta.

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Despertador
Hombre molesto por el despertador.
Foto: Freepik.

Mateo Chacón/El Tiempo GDA
¿Cuántas veces ha hecho esto? Todas las mañanas, luego de sonar el despertador, pospone la alarma cinco o diez minutos más. Después de todo, dormir unos minutos adicionales sería buena idea, ¿no? Pues resulta que esta muy acostumbrada práctica puede ser perjudicial.

Así lo explica la doctora Cristina Martínez, psicóloga y terapeuta que cuenta con más de 20 años de experiencia y que se ha convertido en una personalidad de las redes sociales.

“Cuando suena la alarma, el sueño se interrumpe independientemente de la fase del ciclo del sueño en que uno se encuentre. Si uno sigue en la cama cinco minutos más, el ciclo vuelve a reiniciarse para volver a interrumpirse a los pocos minutos”, explica Martínez.

Y agrega: “Estas interrupciones tienen como resultado que el descanso no sea reparador y hace que se sienta mucho más cansado durante todo el día”.

De esta forma, la experta sostiene que “programar varias alarmas con pocos minutos de diferencia confunde al cerebro, porque le envía señales contradictorias al cuerpo: le dice, por un lado, que se despierte para que vuelva a dormirse inmediatamente”.

¿Qué pasa con el cerebro cuando pone varias alarmas?

Lo que dice la doctora Martínez está basado en un sin fin de estudios científicos que han logrado determinar el impacto de las alarmas repetidas en la calidad del sueño y en la salud del cuerpo.

Los científicos han podido establecer que cuando se toma la decisión de apagar la alarma para descansar un poco más, su cerebro comienza de nuevo su ciclo de sueño.

Y si lo hace varias veces, es probable que entre en una etapa más profunda, de manera que no se activan por completo los mecanismos adecuados para ponerlo en un estado de más alerta y esa somnolencia o aturdimiento se prolonguen en el día.

Es por esto que cuando se despierta después de posponer la alarma varias veces se siente más cansado o con más sueño que la primera vez.

"El mensaje que debería trasmitirse es que no es la forma ideal de empezar el día, ya que nuestro cuerpo organiza los ritmos circadianos de sueño y vigilia de forma gradual, nunca de forma brusca", advierte el somnólogo Francisco Segarra.

Además, según el doctor Eduard Estivill, experto en medicina del sueño, consultado por la 'BBC', "el sueño que conseguimos entre los despertares no es nada reparador".

"Cuanto más se rompe el sueño, peor es la calidad de descanso. Por lo tanto, el único consejo es que debemos dormir las horas necesarias. Es decir, ocho cada día. Todos los días de la semana", afirmó.

Los efectos en su salud

"A nadie le cuesta despertarse si duerme 8 horas seguidas todos los días. Sólo les sucede a los que duermen menos de las horas necesarias", explica Estivill.

Esa falta de sueño es lo que verdaderamente tiene impacto en su vida diaria. Y no dormir bien puede tener efectos en su comportamiento y estado de ánimo y si es frecuente se acumula.

"De esta forma, nos sentimos más estresados, lo que conlleva más dificultades para concentrarse y lo hace sentirse más malhumorado e irritable. Además, cuando nuestro sistema inmunológico no funciona en su máxima capacidad, es más probable que se enferme, lo que aún puede contribuir más a una peor calidad en nuestro sueño", señalan en un artículo de 'Mundo psicólogos'.

A lo ya mencionado se le suma que despertar de esta forma puede aumentar el estrés, ya que los niveles de adrenalina se disparan por los sonidos abruptos de las alarmas, de acuerdo con el portal.

Por eso, procurar tener un horario para dormir estipulado y cumplir con las ocho horas es clave.

Sin embargo, si es un reto para usted despertarse con una sola alarma, lo recomendable es programar solo dos y con 20 minutos de diferencia.

Esto se basa en el conocimiento de que la fase REM del sueño (Sueño de movimientos oculares rápidos) es mucho más larga por la mañana y en el hecho de que el cambio de la fase no REM a la REM se da un plazo de unos 20 minutos.

Lo ideal es poner la primera alarma a bajo volumen si estamos en un sueño profundo, mientras que la segunda debe estar en un sonido habitual.

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