El niño prodigio africano que se hizo youtuber gracias a sus gallinas

Dani tiene 31 años y nació en un pueblo llamado Mbale, en Uganda. Durante su infancia, la situación económica de su familia era crítica y por momentos, no sabía hasta cuándo podría seguir estudiando sin tener que abandonar para trabajar.

Dani, el youtuber que se hizo famoso gracias a sus gallinas.
Foto: A la vuelta

Germán y Nicolás Kronfeld
Hace años que soñábamos con llegar a África. Porque era el único continente que no conocíamos pero también porque era el viaje más difícil. A la brecha cultural e idiomática se sumaban muchos miedos, algunos mitos y mucha falta de información.

Por eso, cuando empezamos a dibujar la ruta no dudamos en empezar por Uganda. Ahí vive Dani, un amigo que conocimos en 2020, cuando visitó por segunda vez Uruguay, el único país al que alguna vez viajó.

Nuestra amistad es el resultado de una carambola de coincidencias difícil de resumir, que empieza con “una conocida nos comentó” y, después de varias casualidades, termina con “entonces nos juntamos a comer y nos hicimos amigos”.

Germán y Nicolás junto a Dani y su familia en Uganda.
Foto: A la vuelta

Por eso, cuando pensamos en aterrizar en este continente, decidimos hacerlo en donde nos recibieran como parte de la familia. Su increíble hospitalidad nos permitió hacerle todas las preguntas que nos surgieron mientras íbamos descubriendo y entendiendo esta parte del mundo.

Pero también nos permitió conocer su propia historia, que tiene muchos giros y es tremendamente inspiradora.

Dani tiene 31 años y nació en un pueblo llamado Mbale, que queda al este de Uganda, cerca de la frontera con Kenia. Durante su infancia, la situación económica de su familia era crítica y por momentos, no sabía hasta cuándo podría seguir estudiando sin tener que abandonar para trabajar.

Sin embargo, terminó la escuela con calificaciones sobresalientes y eso le abrió un abanico de becas a las que podría acceder. Tenía el rendimiento suficiente para ir al mejor liceo de la capital, pero ese centro no ofrecía becas totales, entonces eligió el segundo mejor, porque ese le cubría el total de la escolaridad.

Unos años después, cuando cursaba tercero de liceo, sus notas eran tan altas que aquel liceo que no otorgaba becas totales lo contactó y lo invitó a cambiarse.

Dani terminó el liceo, entró a la universidad y se recibió de doctor. Luego, consiguió trabajo para hacer su internado antes de la especialización. Pero el pago no le alcanzaba para mucho, entonces necesitaba ir por más.

Dani con su placa por sus primeros 100 mil suscriptores en YouTube.
Foto: A la vuelta

Investigó varias opciones, estaba dispuesto a hacer un esfuerzo extra para obtener algo más de dinero pero las alternativas no eran muy tentadoras. Entonces, un recuerdo de su infancia le dio una idea. Su mente lo llevó a los tiempos en que su familia críaba gallinas y vendía huevos en el mercado del pueblo.

Además, si se inclinaba por esta idea, podría montar su pequeño emprendimiento en el terreno donde vivían varios de sus familiares y que ellos lo ayudaran a cuidar a las gallinas durante el tiempo que él trabajaba como doctor, fuera de su pueblo natal.

Dani no lo dudó más: decidió comprar las gallinas y ver qué pasaba. Empezó a averiguar todo: qué tipo de gallinas eran las más convenientes, cuántas podría tener en su predio, qué tipo de alimento darles y muchas cosas más.

Mientras más buscaba, más confianza sentía pero al mismo tiempo, notaba que las respuestas a sus preguntas no eran muy claras y que encontrarlas en internet era muy difícil.

Entonces, además de emprender con su granja, pensó que sería bueno abrir un canal de YouTube para compartir lo aprendido en el camino. Por suerte, no solo él pensó que era bueno, sino miles de personas más, que empezaron a ver sus videos y seguirlo.

Apenas después del primer año de abrierto el canal, pasó los 100.000 suscriptores.

Y un día, le llegó un mensaje de un seguidor. Pero no era cualquier mensaje. Le ofrecían asociarse, invertir y convertir su granja-pasatiempo en su trabajo de tiempo completo.

Se reunieron, avanzaron y Dani dejó la medicina. Por un lado, la decisión implicaba dejar una carrera prestigiosa. Además, Dani era el primer profesional de su familia y su trayectoria educativa era el orgullo de padres, tíos, primos y abuelos. Pero también sentía que los ingresos no le daban, que no quería pasar tanto tiempo encerrado en las guardias y le seducía la idea de volver a su pueblo y trabajar junto a su familia.

El tiempo pasó y hoy Dani dirige una granja que vende gallinas recién nacidas para que cada cliente las críe, obtenga huevos y los venda. Pasa mucho tiempo en su pueblo, trabaja junto a su familia y sigue ayudando a que otros puedan empezar a criar sus propios animales.

Salir a la calle con Dani es todo un show. La gente lo saluda en la calle y le grita “gracias, me ayudaste a empezar con las gallinas”. Otros lo paran y le dicen “¿te puedo preguntar una cosa de mi granja aunque no te haya comprado las gallinas a vos?”. Sus vecinos le compran siempre porque saben que tienen un asesor permanente a solo unos metros de sus casas. Y su canal ya está cerca de los 400.000 seguidores.

Entrar a África acompañados por Dani fue un privilegio. Aprendimos de su país y su gente pero también de él, de su mirada y del contraste entre lo que él pudo lograr y lo que muchos de sus compatriotas no pueden. Su objetivo con el canal de Youtube también tiene que ver con eso: quiere que las gallinas sean una opción accesible para los que quieren mejorar su realidad.

Conocé a nuestros columnistas

Germán y Nicolás Kronfeld son los creadores de A la vuelta, proyecto con el que recorren el mundo desde hace diez años.

Podés seguir su día a día en sus redes sociales: Facebook, Instagram y Twitter.

Germán y Nicolás Kronfeld.
Foto: A la vuelta

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