Redacción El País
Para muchas personas, dormir bien se vuelve un desafío cotidiano atravesado por el estrés, la ansiedad o malos hábitos. Sin embargo, cuando el insomnio se sostiene en el tiempo, recurrir automáticamente a medicación para dormir no siempre es la mejor solución. Los expertos coinciden en que estos fármacos pueden ser útiles en situaciones puntuales, pero no están exentos de riesgos para la salud.
Desde la Mayo Clinic señalan que el tratamiento del insomnio depende, en gran medida, de identificar su causa. Abordar un problema subyacente —como un trastorno del sueño, una enfermedad o un desequilibrio emocional— suele ser más eficaz que limitarse a tratar los síntomas con pastillas.
Insomnio crónico: hábitos y terapias antes que fármacos
La evidencia médica indica que la terapia cognitivo-conductual es uno de los tratamientos más efectivos para el insomnio crónico. A esto se suman cambios en la rutina diaria que impactan de forma directa en la calidad del sueño, como mantener horarios regulares, hacer actividad física, evitar la cafeína en la noche, no dormir siestas largas y aprender a manejar el estrés.
Solo en algunos casos, los medicamentos con receta forman parte del abordaje terapéutico. Aun así, los especialistas advierten que su uso debe ser cuidadosamente evaluado, especialmente en personas con enfermedades renales o hepáticas y en adultos mayores, donde el margen de seguridad es menor.
Efectos adversos y grupos de riesgo
Las pastillas para dormir y ciertos antidepresivos no siempre son seguros para mujeres embarazadas, en período de lactancia o para personas mayores. En este último grupo, el consumo puede aumentar el riesgo de caídas nocturnas, desorientación y lesiones, motivo por el cual los médicos suelen indicar dosis más bajas.
Existen, además, condiciones médicas que pueden contraindicar su uso, como presión arterial baja, alteraciones del ritmo cardíaco, antecedentes de convulsiones o problemas renales. A esto se suma el riesgo de interacciones medicamentosas y la posibilidad de dependencia o abuso, un punto que preocupa especialmente a los profesionales de la salud.
Uso responsable y advertencias clave
Cuando otras estrategias no han dado resultado, las pastillas para dormir con receta pueden considerarse una opción, siempre bajo supervisión médica. Leer el prospecto y respetar la forma de uso es fundamental. Estos fármacos deben tomarse únicamente cuando la persona esté lista para acostarse y pueda dormir entre siete y ocho horas seguidas, ya que reducen el nivel de alerta.
Desde la Mayo Clinic desalientan enfáticamente combinar estos medicamentos con alcohol, ya que la mezcla potencia el efecto sedante y puede provocar mareos, confusión, debilidad e incluso una respiración peligrosamente lenta. Tampoco deben asociarse con opioides.
Finalmente, los especialistas insisten en no aumentar la dosis por cuenta propia y en que la suspensión del tratamiento debe realizarse de forma gradual y acompañada por un profesional. Dormir bien es clave para la salud, pero hacerlo de manera segura es igual de importante.
En base a El Tiempo/GDA
-
Insomnio por ruidos: la solución no son pastillas ni menos pantallas, sino una opción más simple y segura
Pastillas para dormir: cuándo se recomiendan, qué efectos adversos pueden tener y por cuánto tiempo tomarlas
¿Cuánto dura el efecto de las pastillas para dormir? Su uso debe ser únicamente con indicación médica
¿En qué casos se indican las pastillas para dormir y qué efectos secundarios pueden tener?