Redacción El País
Una de las posturas más habituales al dormir en pareja es hacerlo abrazados, un gesto asociado al afecto, la cercanía y la conexión emocional. Sin embargo, para la calidad del sueño, esta práctica tan extendida puede ser más un problema que una solución. Así lo advierte Juan Nattex, experto en descanso, quien sostiene que dormir abrazados interfiere directamente con el sueño profundo.
Según explica, durante la noche todas las personas se mueven, cambian de postura y ajustan su posición de manera inconsciente. Cuando se duerme en contacto permanente, esos movimientos se transmiten de un cuerpo al otro y generan interrupciones constantes que afectan el descanso reparador, aunque no siempre se registren como despertares evidentes.
Por qué dormir abrazados perjudica la calidad del sueño
“Dormir abrazando a tu pareja es lo peor que podés hacer si querés descansar bien”, afirma Nattex en uno de sus videos más comentados. El especialista señala que el movimiento nocturno de una persona impacta directamente en el descanso del otro, alterando las fases más profundas del sueño saludable.
A esto se suma un factor clave: la temperatura corporal. El contacto físico sostenido eleva el calor del cuerpo y dificulta un proceso esencial para dormir bien: la disminución de la temperatura interna necesaria para entrar en las etapas más profundas del sueño. El resultado suele ser un descanso más liviano, fragmentado y poco reparador.
Entre los principales efectos negativos de dormir abrazados, los especialistas destacan:
- Limitación de los movimientos naturales durante la noche.
- Aparición de microdespertares que cortan el sueño profundo.
- Aumento de la temperatura corporal y mala regulación térmica.
- Mayor riesgo de dolores musculares, rigidez en espalda y cuello.
- Sensación de cansancio al despertar, aun después de varias horas en la cama.
Cómo dormir mejor en pareja sin resignar intimidad
Para Juan Nattex, dormir bien en pareja no implica dormir pegados toda la noche. “Hay dos formas que funcionan: camas separadas o una cama grande con independencia de lechos”, explica el especialista en sueño. Esta última opción permite mantener cercanía sin sacrificar la calidad del descanso.
Las recomendaciones para mejorar el descanso en pareja incluyen:
- Mantener el contacto antes de dormir, pero soltarse al conciliar el sueño.
- Elegir camas grandes y colchones que absorban el movimiento.
- Dormir cerca, pero sin contacto constante durante toda la noche.
- Priorizar la comodidad individual como base de un descanso reparador.
En definitiva, el cariño no se mide por cómo se duerme, sino por cómo se despierta. Y descansar bien también es una forma —muy concreta— de cuidar el vínculo.
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