SALUD

El riesgo de perder el control

Zarandear a un bebé puede producir daños cerebrales incurables.

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Foto: Pixabay

En ocasiones, cuando el bebé llora de forma inconsolable, los padres o cuidadores pueden llegar a perder el control y zarandearle, sin ser conscientes del riesgo que supone. Este comportamiento, aunque solo sea por unos segundos, es muy peligroso.

El síndrome del niño sacudido o zarandeado es el conjunto de lesiones cerebrales que se producen cuando se agita bruscamente al pequeño, y puede producir secuelas graves e incluso la muerte, debido a su frágil anatomía.

Es la principal causa de fallecimiento de bebés menores de un año, tras un comportamiento agresivo, en Estados Unidos. La Asociación Española de Pediatría (AEP) califica este síndrome como relativamente frecuente, con 20-25 casos por cada 100.000 niños menores de dos años en el mundo, mientras que en España, calcula que lo sufren unos 100 bebés de los 450.000 que nacen cada año (datos de 2014).

Aunque se puede producir hasta los cinco años, los casos más frecuentes ocurren cuando el niño tiene entre seis y ocho semanas, que suele ser cuando llora de manera más descontrolada.

Los bebés con cólicos son los que tienen mayor riesgo de sufrirlo. "El motivo más frecuente es un llanto inconsolable y prolongado que provoca la frustración y el enojo del cuidador, que finalmente zarandea al niño. Otra causa es el intento de reanimarlo ante una situación que el cuidador entiende como amenazante para su vida (un espasmo del sollozo, un atragantamiento o un ataque de tos)", explica la AEP.

Si lo movemos con mucha fuerza, si hemos dañado el cerebro, lo más probable es que el niño deje de llorar. Además, cuando se agita a un bebé, la cabeza del niño rota sin control, debido a que los músculos de su cuello están poco desarrollados y dan muy poco soporte a su cabeza.

Síntomas y efectos.

Los principales síntomas de este síndrome son irritabilidad; dificultad para estar despierto; problemas respiratorios; falta de apetito; vómitos o parálisis. Aunque hay consecuencias que pueden no ser visibles, como sangrado en el cerebro y ojo o el daño en médula espinal, cuello o rotura de costillas. En casos más moderados, el niño puede parecer que no tuvo daño, pero a la larga es común que muestre problemas de salud, aprendizaje y desarrollo.

Las consecuencias pueden ser una afección en los huesos o la rotura de los vasos sanguíneos o de los nervios que recorren el tejido cerebral.

Solo unos segundos son suficientes para que se produzca una lesión irreparable en el cerebro. Las consecuencias más frecuentes son ceguera total o parcial; sordera; retraso en el aprendizaje, discapacidad mental y/o mareos. Según la AEP, uno de cada 10 menores que lo sufre, fallece.

Ayuda.

Los expertos señalan que existen factores psicológicos que pueden aumentar el riesgo de agitar al bebé. Estos son tener expectativas no realistas sobre el bebé; ser padres jóvenes e inexpertos, sufrir estrés; abusar de alcohol y drogas o tener depresión, entre otros.

Asumir que el llanto continuo puede ser normal, pero que con el tiempo mejora, buscar ayuda cuando se pierde el control e informar sobre las graves consecuencias de zarandear a un bebé a sus cuidadores son las formas de prevención más efectivas.

Pese a su relativa frecuencia, es un síndrome del que no se suele informar a los padres primerizos. El caso más conocido fue el del famoso alpinista suizo Erhard Loretan, que en 2001 mató a su bebé de siete meses al zarandearlo durante una rabieta, y decidió hacer público su caso para alertar a los demás padres.

Nada justifica zarandear a un niño. Los expertos aconsejan que "si hay problemas con el control de las emociones que produce la paternidad, se busque ayuda, ya que unos segundos son suficientes para que el bebé sufra consecuencias irreparables".

¿Por qué y cómo se produce el daño?

1 - Cuando un bebé o un niño pequeño es sacudido, su cerebro rebota contra el cráneo. Esto puede ocasionar hematoma cerebral inflamación, presión y sangrado dentro del cerebro

2 - Las venas grandes que se encuentran a lo largo de la parte exterior del cerebro pueden romperse, ocasionando más sangrado.

3 - Solo unos segundos son suficientes para que se produzca una lesión irreparable en el sistema nervioso.

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