ENFOQUES

Automóviles eléctricos

Esta semana, China informó en Tianjin que el gobierno trabaja en pos de poner fin a las ventas de vehículos basados en combustibles fósiles. Es el último pronunciamiento público de una larga lista, que agrega al impulso detrás de la revolución del vehículo eléctrico.

Pero, ¿qué significa para el sector de generación de energía?

Esta declaración significa que China se unirá a Noruega, Francia y el Reino Unido en el cambio a una flota completamente eléctrica para la vida de la mayoría de los conductores actuales.

Casi el 80 por ciento del mercado mundial de automóviles está presionando hacia la eliminación de los automóviles de petróleo y la adopción de vehículos eléctricos. China considera los vehículos eléctricos estratégicamente importantes como parte de su impulso hacia el crecimiento sostenible, especialmente pensando en las ciudades fuertemente polucionadas que provocan múltiples consecuencias indeseadas en la población y el medio ambiente.

"China ha estado invirtiendo fuertemente en dar forma a su competencia de VE (vehículos eléctricos) con metas ambiciosas planeadas para 2020. Muchas compañías automotrices chinas están haciendo inversiones significativas en este sector.

"Por ejemplo, SAIC Motor, el mayor fabricante de automóviles de China, planea invertir tres billones de dólares en vehículos con la nueva energía en el período hasta 2020, y está apuntando a un volumen de ventas anual de 600.000 automóviles.

"Varios fabricantes de automóviles extranjeros ya han entrado en el mercado chino EV, Tesla, General Motors, Nissan y BMW".

El plan de la industria automotriz de China lanzado en abril, prevé nuevos vehículos modernos —incluyendo eléctricos e híbridos— que constituyen todo el futuro crecimiento de ventas en el país. La producción de automóviles convencionales se estabiliza a los niveles actuales, las ventas de vehículos de nueva generación llegarán a siete millones anuales en 2025. Hasta 800.000 estaciones de carga se construirán este año solo, según el diario oficial China Daily.

Los mandatos gubernamentales requerirán que los fabricantes vendan el 8% de sus vehículos con motores eléctricos o híbridos a partir del próximo año, aumentando al 20 por ciento para 2025.

India también tiene objetivos similares y quiere llegar a tener un 44% de la flota total en 2030. El gobierno actual está favoreciendo en forma agresiva con tasas de impuestos de 31 puntos por debajo de los híbridos y los motores a combustión interna.

El proceso se acelera a medida que los principales fabricantes de automóviles dedican más recursos a la investigación que los principales fabricantes de automóviles dedican a sus presupuestos de desarrollo.

Resulta improbable que en este siglo se logre una prohibición absoluta de vehículos basados en combustibles fósiles, pero seguramente las estaciones de nafta se transformen paulatinamente en proveedoras de fuentes de energía variada incluyendo la provisión de cargas para vehículos eléctricos VE.

Sin lugar a dudas el impacto en el sector de la energía será diferente entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Pensemos que la penetración de los VE requerirá satisfacer una demanda adicional de electricidad nada sencilla de resolver en los países como Uruguay que carezcan de recursos propios para la generación eléctrica firme, no dependiente de las variables naturales como la lluvia, el viento o el Sol.

Además se tendrá que construir un sistema de infraestructura confiable y completo que pueda satisfacer la demanda creciente de energía para el transporte personal y colectivo de corta y mediana distancia.

Hay una previsión para el 2040 de 41 millones de ventas de vehículos eléctricos lo cual demandará unos 2.700 TWh adicionales, algo así como el 11% de la demanda mundial de electricidad en 2015.

También debemos pensar que dicho sistema de infraestructura energética tendrá picos de consumo bien marcados a lo largo del día y sufrirá variaciones estacionarias, por lo cual su ocupación será nula por momentos pero sobredemandada en ocasiones, por lo que su cálculo comercial de amortización económica se hará dificultoso y pasará a ser parte de la inversión en infraestructura de la nación.

Los países en desarrollo necesitarán un mayor ritmo de inversión en capacidad de generación y almacenaje si la demanda de VE aumenta, dado que la capacidad existente no es suficiente para cubrir las necesidades al inicio de la expansión del transporte eléctrico.

Como ejemplo en la India unos 6 millones de vehículos eléctricos demandarán de 8 a 12 GW de carga base.

Un asunto importante asociado a estas proyecciones es el aumento del tamaño de las baterías de los vehículos eléctricos. Un Nissan Leaf tiene una batería de 24 KWh pero el Tesla necesita de una de 85KWh, es posible que los VE futuros necesiten tamaños mucho mayores a medida que la tecnología logre reducir el peso de las baterías.

Esto podría llevar a aumentar la capacidad de distribución acercándonos a un punto de falla, tornando más vulnerable a la infraestructura de distribución eléctrica nacional.

También posiblemente se tendrán que diferenciar las redes para individualizar los usos y tarifas adecuadas para hacer económica y prácticamente posible el desarrollo del transporte eléctrico generalizado.

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