LAS INVESTIGACIONES SOBRE LA ERA K

Cristina carga contra Macri y el juez que la citó por AMIA

Defendió acuerdo con Irán y reiteró que es víctima de una persecución.

Cristina Fernández llegó a declarar en medio de un impresionante operativo de seguridad. Foto: Reuters
La expresidente argentina acusa a su sucesor en el poder de persecución

Cristina Fernández de Kirchner interpreta el papel que mejor le queda: el de víctima de una persecución de parte del gobierno de Mauricio Macri. La expresidenta —ahora senadora electa por la provincia de Buenos Aires en las legislativas del pasado domingo—, declaró ayer jueves ante la Justicia por la denuncia sobre encubrimiento a los sospechosos iraníes de cometer el atentado a la AMIA en 1994. Cristina negó toda implicancia y cargó contra Macri.

"Quieren hacer callar a la oposición en el Parlamento. El Gobierno esta atrás de esto con sus operadores judiciales", afirmó Cristina al enjambre de periodista que la esperaba a la salida del juzgado.

Convocada por el juez Claudio Bonadio, la expresidenta declaró en calidad de indagada por las acusaciones que el fiscal Alberto Nisman presentó contra ella y otros miembros de su gobierno unos días antes de aparecer muerto en su apartamento de Buenos Aires el 18 de enero de 2015.

Nisman aseguraba que un acuerdo suscrito entre Argentina e Irán en 2013 para investigar conjuntamente el atentado a la AMIA, que dejó 85 muertos y sigue impune, buscaba realmente encubrir a los sospechosos del ataque, entre ellos el expresidente iraní Alí Akbar Rafsanjani y el excanciller Alí Akbar Velayatí.

Al pedir al juez las indagatorias, el fiscal federal Gerardo Pollicita consideró que existió "un plan criminal orquestado y puesto en funcionamiento", cuyo objetivo era "dotar de impunidad" a los iraníes con pedido de captura internacional tras el atentado.

"No tuvimos ningún otro propósito al suscribir el Memorándum de Entendimiento que lograr un avance mediante la toma de declaraciones a los imputados iraníes, única forma de que la investigación en curso saliera del punto muerto en que se encuentra", expresó Cristina en un escrito de 17 páginas presentado ante Bonadio.

Así y todo, la exmandataria remarcó que el convenio fue aprobado en su momento por el Congreso, algo que en su opinión constituye una cuestión "no justiciable", al igual que las negociaciones diplomáticas, y defendió que la Constitución otorga facultades al Poder Ejecutivo para "conducir las relaciones exteriores".

El acuerdo bilateral contemplaba crear una comisión de expertos para revisar la causa por el atentado y el desplazamiento del juez argentino a cargo del caso a Teherán para interrogar a los sospechosos, ya que en Argentina no está aprobado el juicio en ausencia.

Sin embargo, Irán nunca llegó a ratificar el tratado, que fue declarado finalmente inconstitucional por un tribunal argentino, por lo que para Cristina "nunca pudo producir efectos jurídicos".

Después de 23 años del ataque, nadie cumple condena por los hechos: solo un proceso juzga a 12 personas, entre ellas el expresidente Carlos Menem, por irregularidades en el primer juicio por el atentado, que concluyó con la declaración de nulidad de la investigación y la absolución de los policías argentinos acusados.

Sr. juez.

La expresidenta, que se presentó en los tribunales con un fuerte operativo de seguridad, volvió a cargar contra el juez Bonadio, quien ya dirige otras causas que la tienen como protagonista.

"Dr. Bonadio, de usted no espero Justicia. Pero confío plenamente que cuando en la Argentina se restituya el Estado de Derecho, tan dramáticamente afectado hoy por la espuria y desvergonzada relación entre el Poder Político y el Poder Judicial, la Justicia que reclamo finalmente se proveerá", expresó.

Cristina cuestionó a Bonadio por haber sido parte del "encubrimiento" al atentado a la AMIA durante el gobierno de Menem, y haber paralizado la causa durante años y haber sido "denunciado" por Nisman por supuestamente querer apartar al fiscal de la investigación.

Tras la muerte de Nisman, en circunstancias que siguen investigándose, su denuncia fue desestimada, pero la causa fue reabierta a finales de 2016 y posteriormente unificada con otra por presunta traición a la patria, también con eje en el polémico acuerdo.

El juez tiene 15 días para decidir si la procesa junto a Timerman y los otros imputados.

"Parlamento sumiso".

Cristina es la última de las quince personas citadas a declarar, después de las comparecencias, entre otros, del excanciller Héctor Timerman y del ex secretario legal y técnico de la Presidencia Carlos Zannini.

No obstante, la expresidenta, que el 10 de diciembre asumirá una banca en el Senado, denunció que tanto ella como Timerman han sido "víctimas de difamaciones y hostigamiento" cuando su único objetivo era que se avanzase hacia el "enjuiciamiento" de los responsables.

"La única traición a la patria que hay es utilizar a un Poder Judicial como el que está aquí para perseguir a opositores", aseveró tras salir del juzgado.

"Es un gran disparate jurídico. El objetivo de esta persecución judicial es atemorizar a los dirigentes de la oposición en el Parlamento. Quieren a un Parlamento sumiso", declaró Cristina a la salida de los tribunales. "Y conmigo no lo van a lograr", añadió, convencida de que el objetivo de "silenciar a la oposición" tiene que ver con el "ajuste (económico) que viene", para que se hable "de otras cosas".

El atentado contra la AMIA, que la comunidad judía atribuye a Irán y al grupo chií Hizbulá, fue el segundo ataque contra judíos de Argentina, después de que 29 personas murieran en 1992 al explotar una bomba frente a la embajada de Israel, también sin esclarecer.

MENEM

Otro expresidente que también fue a los juzgados

Carlos Menem asistió ayer a los juzgados federales de Buenos Aires para la presentación de alegatos en el juicio que se le sigue por obstruir la investigación del atentado a la AMIA. En su caso, se investigan irregularidades en el primer juicio abierto por el atentado, que concluyó con la declaración de nulidad de toda la investigación y la absolución de los policías imputados. También están sentados en el banquillo de los acusados el exjefe de Inteligencia Hugo Anzorreguy, el destituido juez Juan José Galeano y los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

Silencio sobre De Vido, que perdió todo apoyo K.

Cristina Kirchner no hizo alusión alguna a la detención de su exministro de Planificación Julio De Vido el miércoles luego de que la Cámara de Diputados le quitara los fueros como legislador. Los medios que la esperaron fuera del juzgado insistieron, pero la expresidenta nada comentó sobre quien fuera una pieza clave de su gobierno.

La última referencia de Cristina sobre De Vido fue antes de las elecciones legislativas del domingo, donde la expresidenta resultó electa senadora por la provincia de Buenos Aires. En una entrevista, Cristina dijo que no pone "las manos en el fuego por De Vido, ni por nadie".

Es que De Vido, al caer en desgracia, perdió todo apoyo político dentro del kirchnerismo. Ejemplo de esto es que el miércoles, cuando se votó el desafuero, la bancada del Frente para la Victoria, por el que fue electo diputado, no ingresó a la sesión.

"Su caída es otra señal de la descomposición del peronismo", escribió ayer Carlos Pagni en su columna en el diario La Nación. "Podría ser la victoria del bien sobre el mal. Por ahora es el mal que se devora a sí mismo. De Vido perdió casi toda la protección de que gozaba. Apenas le queda la de los secretos que atesora", agregó Pagni.

De Vido está siendo juzgado por el supuesto desvío de 1.500 millones de dólares de un proyecto minero en Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz, que nunca se llevó a cabo, y por el pago de sobreprecios en la compra de gas licuado.

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