EDUCACIÓN NO FORMAL

Vivir como universitario al llegar a la tercera edad

La Uni3 que ya tiene 22 sedes en todo el país busca brindar a los mayores un ámbito de sociabilidad.

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La talleres en la Uni3 de dan de lunes a viernes de 9:00 a 18:30 horas. Foto: M. Bonjour

Dolores (79) se había jubilado hacía poco tiempo, sus hijos ya se habían ido de su casa y tenía la necesidad de hacer algo por ella misma, salir de su casa y "ampliar sus horizontes". Fue en ese momento cuando le comentaron que había un lugar llamado Uni3 (Universidad de la tercera edad) donde se podía ir a estudiar, aprender y fundamentalmente socializar, "una cosa muy importante a determinada altura de la vida", dice. No lo pensó dos veces —como tampoco lo hizo a los 19 años cuando emprendió el viaje desde España a Uruguay— y decidió inscribirse. Hoy, casi 10 años después, continúa asistiendo a la institución.

En una casa antigua en Eduardo Acevedo entre Constituyente y Charrúa, se ubica desde hace casi 25 años la sede central de la Uni3. La iniciativa fue creada en 1983 por un matrimonio de profesores que se habían jubilado y querían hacer algo a nivel educativo dirigido a las personas mayores en Uruguay. Hicieron un viaje a Europa y tomaron ejemplos de las experiencias que allí había. "A la vuelta lamentablemente su marido falleció pero al año siguiente la señora reunió a algunos amigos para plantearles la idea y todos estuvimos de acuerdo", cuenta Andrés Pereira el director de Uni3.

Al principio comenzó con un grupo de 10 personas y las clases se daban en la casa de Alondra Baily, la ideadora de la institución, en las salas de la Biblioteca Nacional o en salones de la Alianza Francesa.

En 1992 el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) le dio en comodato la casa donde hoy se ubica la sede central con tres salones, uno de ellos con capacidad para hasta 100 personas. Siete años después abrirían un anexo en una casa en Arenal Grande y Brandzen, con dos salones más gracias a un convenio con el BPS.

La iniciativa fue la primera de ese tipo en toda América y fue reconocida por la Unesco. Al poco tiempo comenzó a replicarse no solo en el resto de los departamentos de Uruguay, sino también en otros países de la región como Argentina, Perú, Colombia, México y Brasil. Hoy hay 22 Uni3 en todo el país.

"El crecimiento fue gracias al boca a boca, fue todo a pulmón porque no hubo ayudas económicas de ningún lado", dijo Pereira.

Actualmente asisten 8.500 personas a las sedes de Uni3 en todo el país, y solo en Montevideo son 1.200.

Objetivo.

La Uni3 es una institución de educación no formal, donde principalmente se brindan talleres. "La gente que quiera participar no debe rendir examen previo, ni debe tener algún nivel de estudio específico. Es abierto a todos, aunque la mayoría de los que vienen tienen entre 60 y 80 años.", dice Ana Laura Pissón, funcionaria administrativa del lugar.

Los asistentes deben pagar una cuota de $400 por mes, lo que les permite realizar hasta 4 cursos. "Es una organización sin fines de lucro. El dinero de la cuota se utiliza para sostener los locales: los arreglos edilicios, la seguridad, la alarma, la emergencia médica, los materiales de estudio, los insumos para los talleres y los sueldos de los empleados", cuenta Pissón. En Montevideo son 6 los trabajadores con sueldo, mientras que el resto de los 60 profesores que imparten los cursos lo hacen de forma honoraria. "La mayoría también son adultos mayores, muchos profesores jubilados", dice la funcionaria.

Clases.

Los talleres son diversos y van desde danzas, literatura, historia, manualidades hasta yoga, tai chi o smartphones. También suele haber cursos donde se abordan las temáticas del adulto mayor, sobre todo las situaciones existenciales.

"Es un momento de la vida donde las personas van quedando sin vínculos sociales, cuando van perdiendo a sus familiares próximos, cuando pierden a sus amigos y también cada vez se sienten más solitarios y ajeno al mundo porque va perdiendo paso con la tecnología, con la información", explicó Pereira. "Aquí es un ámbito donde la gente puede venir a conversar, a expresar opiniones y sacarse dudas".

Son varias las razones que llevan a elegir asistir a la institución: "Está la mujer que enviudó hace poco, está sola y esto le sirvió para salir de su casa; están las que vienen con amigas, o los que vienen a conocer gente y a socializar. Por lo general lo que los afecta a esta edad es la soledad.

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