Jueces penales detectan mayor organización de de narcos y rapiñeros

Montevideo azotada por cinco bandas de asaltantes

Por lo menos cinco bandas de traficantes de drogas y rapiñeros asuelan Montevideo, según estimaciones realizadas por operadores judiciales e investigadores de la Policía.

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En varias oportunidades se informó sobre casos de ajustes de cuentas por deudas de drogas.

Hasta el momento, fueron detectadas bandas de asaltantes vinculadas a los barrios Casabó, Cerro Norte, Villa Española; Unidad Casavalle y La Teja. Algunas de estas gavillas también tienen integrantes del Borro y del Marconi.

En diferentes expedientes, jueces penales detectaron que estas bandas son "polivalentes": suministran drogas a "bocas" de venta en los barrios y, al mismo tiempo, efectúan asaltos millonarios que, en la mayoría de los casos, son "entregados". Ejemplos de ellos son los atracos al casino del Hotel Carrasco o al peaje de Pando, y otros más recientes a grandes supermercados.

Los magistrados también constataron que esas bandas alcanzaron cierto grado de sofisticación y complejidad. Ya no se trata de dos rapiñeros que en moto atracan a un comercio de barrio o un local de cobranza.

Según surge de varios expedientes judiciales, estas bandas tienen claro el reparto de roles. A un par de sujetos se les encarga robar dos autos veloces. Los preferidos son los Chevrolet Aveo y Toyota. Estos ladrones, que no saben el uso que se les va a dar a esos vehículos, generalmente optan por buscarlos en barrios como Pocitos y Malvín. Allí se encuentra la mayor cantidad de autos "durmiendo" en la calle.

Otro sujeto debe conseguir las armas para el atraco. Tampoco sabe cual será el destino de las mismas. En caso de que la Policía atrape al ladrón de armas o el que consigue las armas, está frente a un hurto y no ante un delito de mayor envergadura.

Por las armas y los autos, los individuos cobran un dinero y ahí finalizó su trabajo.

La banda cuenta con cinco o seis integrantes que se conocen entre sí. Cada uno de ellos tiene su rol. Uno es el chofer; otro es el que trajo el "dato" sobre la empresa que será asaltada; un tercero efectúa tareas de "inteligencia" sobre dicha firma y el jefe es el que se encarga de la planificación del asalto.

"Hasta altura, esas bandas ya superaron la etapa del delincuente individual. Ya tienen formas bastante proyectadas. Y si cae uno de sus integrantes, enseguida es sustituido por otro", dijo a El País un magistrado.

Testigos protegidos.

Otro juez, que trabaja con la Zona 4 de la Policía (Cerro, La Teja y Casabó), afirmó que en las bandas de asaltantes "hay una tendencia" a organizarse como forma de neutralizar a la Policía. Una opinión similar manifestó hace dos años el director de Policía, Julio Guarteche (Ver nota adjunta).

Según el magistrado, hasta hace poco, la delincuencia le llevaba ventaja a la Policía. "Hoy el trabajo policial es más efectivo. Para superar eso, los rapiñeros tienen que armar una organización más estructurada", dijo el juez penal.

Según el operador judicial, la policía ha mejorado al contar con mejor tecnología —radios, control satelital de móviles, helicópeteros—; mayor apoyo político; se incrementó la vigilancia callejera; mejoró la capacitación, y la descentralización territorial mejoró actuaciones.

Otra característica de estas bandas es el uso de armas automáticas. También son muy violentos. No dudan en tirotearse con la Policía o golpear a sus víctimas para lograr su objetivo.

Según un investigador policial, los delincuentes utilizan pistolas con cargadores extensibles. El 9 de junio de este año, un empresario enfrentó a tiros a cuatro delincuentes que lo quisieron rapiñar en avenida Bolivia y Belastiqui. En el lugar, los delincuentes abandonaron un auto y un arma con un cargador de 30 disparos. Un mes más tarde, efectivos de la Zona III (Mendoza y barrios aledaños) capturaron a un menor con una arma que disparaba 60 tiros.

La Policía cuenta con pistolas Glock, de 17 tiros, y subfusiles HK. Los agentes no se desplazan con armas largas si salen a patrullar para evitar víctimas inocentes en caso de un enfrentamiento. Sí las usan en allanamientos en barrios periféricos.

Amenazas.

En distintas oportunidades, la Policía atrapó a integrantes de estas bandas. El funcionamiento de las mismas pudo ser desentrañado gracias a declaraciones de testigos protegidos, según fuentes policiales. En el juzgado, ninguno de los delincuentes dio detalles de las gavillas. "Son bandidos muy curtidos, con años de experiencia", dijo la fuente.

Según la fuente, los delincuentes "mandan en barrios enteros. No tienen problemas en amendrentar testigos".

Otro operador judicial indicó que los delincuentes también cuentan con abogados contratados y pagados por adelantado por si no tienen efectivo cuando son detenidos por la Policía.

Casabó: uno de los barrios más peligrosos.

Desde hace más de un año, efectivos policiales advirtieron que el barrio Casabó se transformó en la zona más peligrosa de Montevideo. Traficantes pugnan por el control del suministro de drogas a las "bocas". Las deudas por estupefacientes se paga, primero, con disparos en las piernas. Luego con un tiro en la cabeza. Los ajustes de cuentas entre bandas son moneda corriente. Para ello, los delincuentes utilizan menores de edad, quienes reciben algo de dinero y unas dosis de pasta base por el "encargo".

Advertencia policial.

En agosto de 2013, el director nacional de Policía, Julio Guarteche, afirmó que los delincuentes tienden a formar grupos armados. "Estamos teniendo cada vez estos casos, por las características que tienen ahora los delincuentes. Estamos observando que no solamente los traficantes de drogas tienden a asociarse, sino también delincuentes que participan en rapiñas y hacen alianzas circunstanciales", explicó el jeraca.

El principal mando policial dijo que han observado una suerte de "contagio" en la forma de actuar de los narcotraficantes respecto del resto de los delincuentes.

"Esto obedece a este fenómeno de feudalización que se vive en ciertas zonas de la capital, donde algunos grupos de delincuentes quieren apoderarse de un territorio y para hacerse valer recurren a armarse y agruparse. Ellos saben que los delincuentes que actúan solos están más vulnerables, ha habido como una especie de contagio con la forma de operar con los traficantes de drogas", indicó el jerarca policial.

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