LIDERAZGO

«Cárcel helada»: la vida depende de una decisión y todos los líderes se murieron

Fernando Parrado, sobreviviente de la tragedia de los Andes, cerró el CIGEH con un emotivo mensaje.

Fernando Parrado
Fernando Parrado

«Esta es una historia de liderazgo absolutamente fantástica. ¿Saben por qué? Porque todos los líderes se murieron. Todos: Marcelo, Alexis, Panchito, los líderes en la cancha, en la vida, con la mejor personalidad, iban muriendo e iban apareciendo líderes. ¿Y quién quería liderar un grupo de chicos condenados a morir de la forma más espantosa que uno puede imaginar? Ninguno», dijo el sobreviviente de la tragedia de los Andes Fernando Parrado, al cierre del XXV Congreso Interamericano de Gestión Humana (CIGEH) el viernes 13, a 45 años del accidente de avión.

La suerte y la ignorancia ayudaron a los jóvenes atrapados en esa «cárcel helada» a 3.500 metros de altura, aseguró. De 29 supervivientes, ocho murieron dos semanas y media después en una avalancha, incluido el capitán. Las acciones del equipo ahora son analizadas en importantes escuelas de negocios europeas. «Uno siente que la vida depende de una decisión». Esa sensación impulsó a Parrado en la expedición de 10 días que concluyó en rescate. «Estoy muerto, pero tengo que hacer algo, cada paso que dé estaré más cerca de mi padre, de casa. No voy a parar hasta que me muera»; ese fue su mantra.

«No quiero el éxito empresarial por sobre todas las cosas. Mi poder emana de mi familia»

«Estas montañas no me van a robar mi vida», se decía Parrado, atrapado en los Andes. Pensó que iba a morir «hasta el último segundo del día 72». Y, cada tanto, lo invadían pensamientos como éste: «En algún lugar del mundo hay una chica que nunca voy a conocer, que ya existe y está por ahí, y si nunca me hubiera subido a este avión la hubiera conocido y hubiera tenido una familia. Nunca voy a tener una familia, porque me voy a morir acá». A su esposa la conoció en Bélgica, cuando viajó a competir en automovilismo con el equipo de Alfa Romeo. Para terminar su exposición, compartió un emotivo video que le dedicó a su padre una Navidad y una fotografía que se tomó con su esposa e hijas en el punto donde se estrelló el avión. «Les podría mostrar mis empresas, mis cuentas bancarias, lo que hice, lo que tengo. ¿A quién lo importa? Al que menos le importa es a mí. Uno no piensa en eso cuando pone la cabeza en la almohada todas las noches. Y para mí esa foto define mi vida». «Treinta y ocho años después de haber estado frente a esa montaña, estar en ese mismo lugar con la familia que yo soñé que nunca iba a tener, con mis hijas ahí, eso define mi vida, ese soy yo. No es lo que yo he logrado, nada. Jamás voy a hipotecar mi familia para lograr cosas, mi familia está primero que nada», dijo Parrado en su categórico mensaje de cierre.

El sobreviviente advirtió que no se siente un héroe, un gurú ni un profesor. «No les voy a decir que hagan nada, les digo lo que hice yo. Para mí el presente es lo que existe, el pasado ya pasó, es un parpadeo oscuro que se fue, el futuro es una niebla que no llegó. ¿Y cómo construyo el futuro? Haciendo lo mejor que pueda en el presente. Vivo el presente intensamente, con todo lo que tengo».

Parrado ponderó el valor de la familia sin romanticismos: «Miren que me gustan las cosas materiales más que a nadie aquí. Me gusta tener buenos autos, tener buena ropa, comer en buenos restoranes, pero no voy a hipotecar mi familia para tener eso. No quiero el éxito empresarial por sobre todas las cosas para tener un ego empresarial o ser más poderoso que nadie. No. Mi poder emana de mi familia. Eso es lo que a mí me da fuerzas».

En las montañas perdió a su madre y a una de sus hermanas, pero allí aprendió a enfocarse en «vivir el presente». «No hay mañana, no hay dentro de una hora, no hay la semana que viene, es ahora». La mayor parte del tiempo, el único pensamiento que podía activar Parrado era: «Estoy respirando, todavía estoy vivo». «Era la única posibilidad que teníamos. No había plan, no había nada. Era ‘luchemos hasta que dejemos de respirar’», recordó. Esa máxima lo acompaña hasta la actualidad. «Hoy están construyendo ese futuro que tanto quieren, pero no vivan en el futuro porque todavía no llegó. No saben qué va a pasar. Es como decía papá: ‘Abrazá a todos los que tenés al lado tuyo todos los días porque no sabés qué va a pasar mañana’», remató, y el público se puso de pie para ovacionarlo.

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