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MAURICE OBSTFELD

El mundo vive "un estancamiento secular, una caída prolongada"

Consejero económico del FMI ve “poco probable” que cambie radicalmente a corto plazo.

Maurice Obstfeld, jerarca del FMI. Foto: Francisco Flores

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FABIÁN TISCORNIA01 ago 2016

El director del Departamento de Investigación y consejero económico del Fondo Monetario Internacional (FMI), Maurice Obstfeld estuvo el martes en Montevideo para participar del seminario "América Latina: Reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico".

En entrevista con El País se refirió a la incertidumbre que dejó el referéndum que aprobó la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) —Brexit—, las dificultades para que la economía mundial retome el crecimiento, la situación de América Latina y la economía uruguaya.

—¿Cómo afecta el Brexit a la economía mundial?

Previo al referéndum del 23 de junio éramos bastante optimistas en que podríamos ajustar algo al alza el pronóstico (de crecimiento de la economía mundial), especialmente para 2017. El Brexit nos obligó a una rápida revaluación. Ahora, nuestra proyección central es un ciclo de crecimiento más bajo en 2016 y 2017, de lo que hablamos en abril, afectado en gran medida por lo que esperamos ver en el Reino Unido y en Europa, además de algunas tendencias en otras partes del mundo. Es todavía una lectura muy benigna en lo que el Brexit podría implicar a más largo plazo. Una de nuestras principales preocupaciones era que el verdadero shock y la incertidumbre que causaría el Brexit daría lugar a una reacción en los mercados financieros que podría ser desestabilizadora, y eso no sucedió. Afortunadamente los bancos centrales han dejado muy en claro que van a proporcionar liquidez, y eso es eficaz para mantener la estabilidad del mercado. Sin embargo, sigue existiendo una gran incertidumbre, y puede ser que nuestras proyecciones sean demasiado optimistas, que la incertidumbre en torno a la negociación pese en forma más severa en los mercados de lo que pensamos, desalentando la inversión, desalentando la contratación (de mano de obra).

—Cuando el Brexit se materialice, ¿será peor?

No. Creo que las dificultades están en el proceso de negociación y en la incertidumbre acerca de lo que será el acuerdo final. Eso, debido a que, en este momento, por ejemplo, los inversores están tratando de ver dónde localizan su producción y no pueden decidir porque no saben cuáles podrían ser los arreglos comerciales. Hay un montón de problemas con eso. El ministro de Comercio del Reino Unido dice que se terminará en 2020, por lo que es mucho tiempo, una gran cantidad de incertidumbre en los mercados.

—¿Estamos ante un estancamiento secular como dijo el profesor Larry Summers?

La idea de estancamiento secular, según como la interpreto, es en gran medida un estado de cosas permanente: bajo crecimiento, baja productividad, baja inversión, baja demanda. Es muy difícil decir si algo es permanente o muy duradero. Creo que el diagnóstico tiene mucho en qué apoyarse, en el sentido de que sí vemos una falta de demanda, vemos que todos los indicadores apuntan persistentemente a tasas bajas por varios años. Es poco probable que las cosas cambien radicalmente en los próximos años. Por lo tanto, en algún nivel se puede llamar un estancamiento secular, se puede llamar una caída prolongada, pero cualquiera de estas descripciones es consistente con lo que vemos.

—Integró el consejo de asesores de Barack Obama, ¿cree que la presidente de la Fed, Janet Yellen, está más propensa a subir las tasas de interés?

Si todavía estuviera como asesor en el gobierno de Obama le diría "no hacemos comentarios sobre las políticas de la Reserva Federal". Pero, como miembro del FMI puedo. Creo que su enfoque es totalmente dependiente de lo que muestran los datos. Cuando tenemos grandes eventos globales que amenazan a los mercados financieros, amenazan los efectos secundarios, creo que ella dice con razón que las necesidades de la Fed toman en cuenta cuál es el marco de política. No la veo apurada, sino que la veo abierta para elevar las tasas cuando la economía de EE.UU. y la evolución de los precios luzcan bastante fuertes.

—¿Y qué sugiere el FMI?

Si el crecimiento resurge, las tasas de interés reales aumentarán y los bancos centrales podrán subir sus tasas y ser capaces de manejar las expectativas de inflación de manera más eficaz. En mi mente, el conductor fundamental de las tasas de interés reales va a ser el crecimiento en la economía global y no lo estamos viendo en la medida en que nos gustaría.

—¿América Latina aprovechó el superciclo de commodities?

Hay diferencias, si nos fijamos en el período a partir del año 2000, es impulsado por el dinamismo de precios de las materias primas, con una gran crecimiento del crédito en la economía mundial, el crédito fácil. En la primera parte de ese período, antes de la crisis financiera (de 2008), muchos países de América Latina fortalecieron sus marcos de política, se hicieron reformas. Y lo que vimos cuando estalló la crisis financiera global es que en realidad eso dio una gran resistencia a América Latina, debido a esas acciones previas. Por lo que el tiempo ciertamente no se perdió. El período posterior a la crisis mundial, creo que ha sido más heterogéneo y de nuevo hay una gran cantidad de diversidad entre los países. Sin embargo, creo que hemos visto menos progresos en los últimos años. Pero, países como Colombia, Perú, están haciendo bastante en realidad sobre la base de sólidas instituciones económicas en un entorno que es muy, muy difícil. No están como antes, pero el crecimiento sigue siendo respetable y es en realidad bastante impresionante lo resistentes que son.

—¿Hasta cuándo se verán bajas tasas de crecimiento en EE.UU., Europa y Japón?

Se necesita revertir la tendencia para que realmente veamos un repunte notable en el crecimiento de una parte importante de la economía mundial. Los exportadores de materias primas en el mundo emergente y los países de ingresos bajos, van a tener un desafío persistente de ajuste debido a que uno de los principales impulsores de los altos precios de las materias primas, China, se está desacelerando. Eso es un viento de frente para el que llevará mucho tiempo adaptarse. Varios países de América Latina y otras partes del mundo que dependen de los productos básicos, van a tener la necesidad de diversificar sus exportaciones (más) y eso no va a pasar de la noche a la mañana. En el mundo industrial, el crecimiento se ha moderado, los EE.UU. están teniendo el crecimiento más rápido de las economías importantes, pero creo que todavía tiene un montón de espacio para ganar dinamismo. Sin embargo, hay algunas tendencias demográficas que apuntan a disminuir el crecimiento. Vemos a Japón, que además tiene una serie de otros problemas donde ya vimos dos décadas perdidas. Europa también tiene retos en términos de la economía, con el lento progreso de las reformas estructurales de los préstamos en muchos de sus bancos, la dificultad de aceptar el camino a seguir en la educación europea cuando hay tantos golpes al sistema, en términos de refugiados que necesitan ser absorbidos, en términos del propio shock del Brexit, y eso ha tendido a desestabilizar la política allí.

Por lo tanto, es difícil ver de dónde provendrá el crecimiento de corto plazo. Podría ser de muchas de las innovaciones que vemos en la economía mundial: la inteligencia artificial, la medicina de alta precisión, la impresión 3D. Hay un montón de cosas por ahí que no están realmente en la etapa comercial, y que podrían suceder, pero podría tomar un tiempo.

Llevó décadas para que la electricidad cambiara los tejidos de la producción y eso tuviera un efecto evidente en la productividad.

Creo que para muchos de los inventos que hemos visto recientemente podría ser lo mismo.

—¿Los TLC ayudan a diversificar las exportaciones?

Absolutamente. Creo que el libre comercio es una forma de obtener acceso a mercados más amplios. Tener acceso a los mercados más grandes es realmente crítico para el desarrollo de nuevos sectores. Por desgracia, en los EE.UU. y en Europa hay cierta reacción contra el comercio, contra la globalización, contra la apertura de los mercados. Y eso es sin duda una fuerza negativa que pesa en la economía mundial. Es interesante que en un momento dado, EE.UU. fue el principal promotor del libre comercio y los países emergentes eran mucho más proteccionistas, y ahora, el papel parece ser a la inversa, con el proceso político en los EE.UU. mostrando una gran reacción contra el comercio y muchos mercados emergentes que les gustaría abrirse, diversificarse y están más integrados con la economía mundial.

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