Por Luis Ventura
MIRADAS
Como nadie, yo sigo esperando que alguna noche o madrugada de tertulia vuelva a sonar el teléfono de casa. El aparato que saqué de la mesita de luz de mi dormitorio y trasladé al comedor para que Stella, mi mujer, no proteste cuando algún amigo trasnochado quiere hablar conmigo… Las mujeres no siempre entienden estos ritos sagrados de los hombres.
Por eso, que nadie me diga que Víctor Sueiro murió. Yo lo sigo esperando que vuelva de la luz blanca, que transite ese túnel de la oscuridad para reencontrarme con la calidez de su voz. Con la riqueza de su vocabulario, con la ternura de su alma. ¡Ese era el Gallego sin relojes ni horarios! Porque para él la amistad no tenía horas. Yo sabía cuándo comenzaban las charlas pero nunca cuándo terminaban. El tiempo pasaba y sin que uno se diera cuenta porque lo disfrutaba a cada instante y cuando relojeabas las agujas del reloj tomabas conciencia que había pasado una eternidad sin percibirlo.
Y en esas tenidas de las que puedo elegir cientos de anécdotas y recuerdos imborrables, Sueiro me decía que para él no existía la muerte. Porque en todo caso, la muerte era otra alternativa de la vida, pero que estaba adentro de ella. Por eso no le temió, por eso vivió con ella, se emborrachó con ella y la desafió todos los días.
"Cuando se me complica la vida y no sé cómo manejarla, me corro al asiento del acompañante y le dejo el volante a Dios para que conduzca él… El sabe adonde llevarme y yo si voy con Él no me hago problemas…". ¿Por dónde andará el coche de "El Barba" y Sueiro ahora? Es muy posible que no hayan encontrado un teléfono para llamarme y contarme. ¿En qué bar estarán tomando un vino en medio de charlas interminables en las que seguro, el que debe estar hablando es Víctor?... Porque con él siempre terminabas siendo oyente. Porque Sueiro se apropiaba de la palabra y uno se resignaba a sólo escuchar porque su seducción te invadía, te enamoraba, te quitaba protagonismo y hasta ganas de hablar. Era más lindo y más fácil escuchar… En todo caso, y sólo de rato en rato, interrumpir con algún monosílabo. Tenía tanto para decir y por eso escribió tantos libros. Con todos los amigos que lucía, no le alcanzaban todo lo que tenía que contar, y así se puso a escribir y es best seller, por eso hizo televisión, fundó la revista Gente y tantas otras cosas, pero siempre desde la palabra o desde la comunicación con el prójimo… No, muchachos, no me la vengan a contar, Víctor Sueiro no murió, si yo lo sigo escuchando. Chau, hasta el Sábado... Show.