Según The Economist, algo está cambiando en Brasil. En Rio de Janeiro la tasa de homicidios ha bajado de 64 cada 100.000 personas (la que predominó en mitad de la década de 1990) a 39 el año pasado. En Jardim Angela, uno de los más violentos barrios, la tasa bajó de 112 homicidios cada 100.000 personas en 1995, a 33 en 2006.
Tres han sido las principales razones. La primera fue restringir la posesión de armas. Se reforzó la ley y se comenzó un programa que consiguió hacerse con medio millón de armas. Además la Policía se ha vuelto más efectiva en cuanto a investigación de homicidios se trata. Y el tercer factor sería una baja de la población de entre 15 y 24 años, que pasó de 19,4% a 17,6%.