Lo que el Diego une

EL MERCURIO/GDA

Como feligreses de la "iglesia maradoniana", los veinteañeros mexicanos Adrián y Olivia se casaron jurándose fidelidad, respeto y compartir los partidos, goles e imágenes de Diego Armando Maradona hasta que la muerte los separe. Junto a ellos estaban Mario y Emma, veinteañeros, veracruceños y fanáticos del ex futbolista argentino, quienes también prometieron ponerles, como segundo nombre, Diego a todos los hijos que lleguen, tal como lo dictan los mandamientos de esta iglesia que idolatra al ex seleccionado. Su matrimonio fue sólo parte de las celebraciones de la "Navidad maradoniana", que se conmemora cada 30 de octubre, día del cumpleaños de Maradona. A cambio de la muestra de fidelidad, el cura que casó a las parejas les garantizó bendiciones miles y les recordó las sabias palabras de su ídolo, dichas en un homenaje en 2001, para que guíen su vida en pareja: "Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota, ¡la pelota no se mancha!".

La pelota, sentenció el sacerdote en su sermón, "es parte de Diego, con quien ha compartido momentos maravillosos. Su eterna compañera, a quien ha tratado con tanto cariño, será testigo de esta unión".

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