-¿Cómo ha evolucionado la tasa de actividad de los adultos mayores en Uruguay a partir de la reforma de la seguridad social vigente desde 1996?
-Ha habido fluctuaciones cíclicas en la tasa de actividad. Si bien hubo algún período en el que se registró una caída asociada con la crisis de 2002, la tasa de actividad ha ido en aumento, sobre todo en el caso de las mujeres. Hay varios factores que inciden en esta tendencia. Uno de ellos es el aumento del límite de edad para el retiro jubilatorio, habiéndose comprobado un incremento acelerado de la tasa de actividad femenina en el tramo etario de 55 a 60 años. Independientemente de ello, existe un marcado crecimiento de la participación femenina a todo nivel en el mercado laboral, que se viene produciendo desde hace más tiempo y que tiene otras razones socioeconómicas.
-¿Por qué no se cumple en Uruguay la tendencia mundial a la reducción de la tasa de actividad de los adultos mayores y su retiro más temprano?
-A pesar de que el sistema previsional uruguayo impone un cierto costo, la tasa de actividad de los adultos mayores masculinos ha aumentado en edades cercanas al retiro, a diferencia de lo que ocurre en el mundo desarrollado y en muchos países de la región. Si pensamos en individuos de la clase media y media alta de sesenta años de edad que tienen una cantidad suficiente de años de aportes a la seguridad social, la postergación del retiro les significa fuertes pérdidas. Buena parte de los ingresos laborales de cada año adicional de actividad los van a perder por privarse de la jubilación y por tener que efectuar aportes al BPS. Sin perjuicio de ello, no se está observando una caída de la edad de retiro en Uruguay.