Las elecciones serán un plebiscito sobre la gestión del gobierno del FA

| La oposición seguramente va a argüir que las políticas sociales de la actual administración han fracasado en reducir la tasa de pobreza

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El País

El problema para cualquier candidato en las próximas elecciones será cómo ubicarse cerca del centro de gravedad político del electorado y, al mismo tiempo, hacer una oferta lo suficientemente diferenciada para atraer a los votantes, sostuvo el politólogo uruguayo Dr. Francisco Panizza. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el entrevistado analizó la evolución política del electorado durante los últimos años, las estrategias de los tres mayores partidos y los grandes temas que probablemente sean objeto de debate en la campaña electoral. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-¿Cómo ha evolucionado políticamente el electorado uruguayo a partir del gobierno del Frente Amplio (FA)?

-La sociedad uruguaya ha absorbido con un mínimo de tensiones uno de los cambios políticos más importantes de su historia, como ha sido el fin de la hegemonía de los partidos tradicionales y la llegada al gobierno de una coalición de izquierda. El electorado está políticamente polarizado, pero no políticamente radicalizado. Aproximadamente la mitad de la ciudadanía apoya al FA y la otra mitad a los partidos tradicionales, pero eso no se ve traducido en una radicalización político-ideológica como se observa, por ejemplo, en Venezuela, Bolivia e incluso Argentina. Por el contrario, las diferencias políticas sustantivas entre los dos bloques partidarios son relativamente menores y hay tantas diferencias al interior de los bloques como entre ellos.

-¿Se ha volcado la mayoría de la ciudadanía hacia posiciones netamente de izquierda o, por el contrario, se ha movido hacia el centro en cuestiones sociales y económicas?

-No ha habido cambios significativos en los valores políticos de la ciudadanía en los últimos años. La sociedad uruguaya sigue siendo fundamentalmente socialdemócrata, en el sentido amplio del término, tal vez con una ligera mayoría de centroizquierda. La extrema derecha y la extrema izquierda tienen muy poco peso en la ciudadanía.

-¿Qué efectos puede tener ese inmovilismo en las tendencias políticas de la ciudadanía en los comicios internos de mediados de 2009?

-El problema para cualquier candidato será cómo ubicarse cerca del centro de gravedad político del electorado y, al mismo tiempo, hacer una oferta lo suficientemente diferenciada para atraer a los votantes. Tal vez una forma de hacerlo sería presentarse como "constructores de puentes" más allá de las divisiones político-partidarias y tener un mensaje muy focalizado en los ciudadanos indecisos.

Debate electoral

-¿Es previsible que el tema de la seguridad pública adquiera protagonismo en la campaña electoral, teniendo en cuenta una mayor preocupación de los ciudadanos por el fenómeno de la delincuencia?

-Ese tema ya está presente en el debate político y, seguramente, va a estar presente en el debate electoral porque, entre otras cosas, es percibido por la oposición como una de las mayores debilidades del gobierno actual y como uno de los asuntos que la izquierda se siente mas incómoda en abordar. Pero no creo que vaya a ser decisivo en la campaña electoral, aunque haya aumentado la criminalidad.

-¿Qué grandes temas van a acaparar el debate electoral?

-En la actualidad, la inflación es probablemente el tema económico más importante, pero es preciso ver cómo evoluciona en el próximo año. Si se deteriorase el panorama externo, quizás haya un aumento de la incertidumbre a nivel local. La pérdida de la competitividad de los productos uruguayos en el exterior y el llamado "atraso cambiario" podrían tomar más relevancia en caso de que cayesen los precios de nuestros productos de exportación y con ello podría cambiar la agenda del debate económico.

Por cierto, la carga impositiva y el tamaño del Estado también estarán en la agenda. Sin embargo, no serán temas centrales de la campaña ya que, difícilmente, por sí solos puedan influir en la elección. La propuesta de la reducción del tamaño del Estado ha estado en la agenda pública por mucho tiempo y ningún partido ha logrado sacar demasiado capital político del mismo, entre otras razones, porque nadie ha logrado presentar propuestas creíbles con un cierto respaldo popular. En realidad, no hay apoyo político en Uruguay para las privatizaciones y, mucho menos, para despedir empleados públicos o bajar las jubilaciones.

-¿Hacia dónde puede apuntar el programa de gobierno del FA?

-Dependerá un poco de quién sea el candidato del FA pero, ciertamente, no va a apuntar a un socialismo a la venezolana. En grandes términos, deberá ser la continuación de la orientación socialdemócrata a la criolla del gobierno actual. Es previsible que en su plataforma haya un renovado énfasis en medidas activas de apoyo a la producción de las Pymes y en políticas sociales dirigidas a los sectores populares. El tema de la vivienda seguramente va a figurar con más fuerza que en otros años y, tal vez, también el de la propiedad de la tierra.

Agenda opositora

-¿Cuáles podrían ser los "caballitos de batalla" de los partidos de oposición durante la campaña electoral?

-La oposición va a alegar que el Frente Amplio desaprovechó la bonanza externa y que, al enfrentarse a condiciones menos favorables, el país deberá ahora pagar la factura. Seguramente, habrá acusaciones de derroche de dinero público con pocos resultados concretos y con el consiguiente peligro de ajuste fiscal. Asimismo, la oposición seguramente va a argüir que las políticas sociales del gobierno han fracasado en reducir la población que vive por debajo de la línea de pobreza.

-¿Qué proyectos en materia económica estarán en la agenda opositora?

-Va a depender de quiénes sean los candidatos de los partidos de oposición. Seguramente, Bordaberry y Lacalle han de promover un modelo más liberal que Hierro López o Larrañaga, pero aun así las diferencias van a ser de énfasis más que sustantivas. Como lo ha mostrado el gobierno del FA, Uruguay es un país de cambios graduales y no de virajes radicales. Cuestiones como la inserción internacional serán parte de la agenda opositora, así como la contención del gasto público y la posibilidad de crear asociaciones entre empresas públicas y privadas. Otro tema que puede tener considerable importancia es la mejora de la calidad de la educación.

-La clase media se siente disconforme por la aplicación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). ¿Hasta qué punto es conveniente que los partidos de oposición conviertan ese tema en uno de los argumentos claves de la campaña electoral, teniendo en cuenta que amplios sectores de la población no se han visto gravados por ese impuesto?

-Sin duda el nuevo impuesto va a ser uno de los blancos políticos de la oposición, particularmente si Astori es el candidato presidencial del FA. Curiosamente, las encuestas muestran una amplia mayoría del electorado contraria a dicho tributo, aunque el Ministerio de Economía asegura que el 80% de la población no paga el IRPF. Por otra parte, el impuesto castiga a sectores de la clase media que pueden tener el fiel de la balanza electoral.

Partido Nacional

-La definición de la elección interna del Partido Nacional se ha vuelto más incierta en las últimas semanas. ¿Son las propuestas económicas claramente liberales de Lacalle una alternativa más atractiva para el votante opositor que una forma de gobernar dentro de un "ámbito de convergencia" con otros partidos, incluido el Frente Amplio, como propone el presidente del Directorio del Partido Nacional,?

-A mi juicio, el senador Lacalle es el político opositor que ha logrado marcar una agenda opositora más clara. Junto con Mujica, es probablemente el mejor comunicador y tiene una gran experiencia política. Su problema radica en que puede resultarle difícil atraer a electores indecisos entre el gobierno y la oposición en una eventual segunda vuelta electoral.

-¿Dónde debería poner mayor énfasis la campaña del Partido Nacional: en Montevideo, cuyo electorado históricamente le ha sido esquivo, o en recuperar los votantes del Interior que emigraron hacia la izquierda en 2004?

-Los entendidos en cuestiones electorales siempre han sostenido que es muy difícil triunfar en una elección nacional sin ganar en Montevideo y Canelones. Si bien hoy la división Montevideo-Interior no ha desaparecido, sí se ha atenuado considerablemente. El FA será favorito en Montevideo, pero el Partido Nacional deberá intentar acortar la ventaja y lo mismo ocurre en Canelones.

Reelección

-¿Cree Ud. que el presidente Vázquez va a desdecirse y, finalmente, aceptar su postulación a la reelección que es impulsada por algunos altos dirigentes del FA?

-No creo que el Presidente reniegue de su palabra de no aceptar la reelección, pero aun así la campaña reeleccionista puede contribuir a fortalecer su autoridad política dentro del Frente Amplio, incluida su capacidad de influir en la elección de su sucesor.

-Si descartamos la posibilidad de una reelección, ¿qué rol vislumbra que desempeñe una vez que entregue el mando a su sucesor?

-Eso ha de ser una decisión muy personal del Dr. Vázquez, por lo cual es muy difícil de anticiparla. Tal vez dependa de quién sea el candidato presidencial del FA y, por supuesto, del resultado de la elección. Pero es prácticamente seguro que el Dr. Vázquez va a dejar la presidencia con un capital político muy importante y me parece que no tendría mucho sentido desgastarlo manteniéndose en la primera línea de fuego política durante los próximos cinco años. La mezcla de la medicina y la pesca puede ser su mejor forma de preparar su candidatura si es que aspira a ser nuevamente candidato presidencial. De todos modos, cualquiera sea la estrategia que adopte el Dr. Vázquez, continuará siendo una referencia fundamental para el FA y, potencialmente, una sombra sobre el futuro presidente si fuese del actual partido gobernante.

Candidatura del FA

-¿Tiene la candidatura presidencial de Astori alguna chance de aprobarse en el Congreso del Frente Amplio de octubre próximo?

-El gran elector de Astori no es el Congreso, sino el senador Mujica. El FA siempre ha preferido resolver sus candidaturas en base a acuerdos de cúpula sin darle mayor participación a las bases o a la ciudadanía, lo que puede ser efectivo políticamente, pero no es demasiado democrático por cierto.

-¿Prevé que el Frente Amplio acuerde la fórmula de la candidatura presidencial, con lo cual se evitaría una confrontación interna entre Astori y Mujica?

-Aquí se podría aplicar el dicho brasileño: "reunión sólo después que el asunto está resuelto". Es decir, si hay un acuerdo sobre candidaturas, se producirá antes del Congreso y no estará dependiendo de las eventuales mayorías de los representantes.

-¿Qué condiciones estima que el Movimiento de Participación Popular (MPP) podría exigirle al líder de Asamblea Uruguay en una negociación partidaria para la nominación de su candidatura?

-Quizás serían garantías más políticas que programáticas. Es factible que haya una preocupación en el MPP y otros sectores del FA en que si Astori llega a la presidencia pueda hacer un acuerdo con sectores de la oposición que debiliten la necesidad de unanimidades dentro del FA.

-¿Qué consecuencias tendría una elección interna entre Mujica y Astori en filas frenteamplistas?

-Depende cómo se procese la elección. El peligro obvio es que profundicen aun más las divisiones internas del FA. Sin embargo, una elección interna bien procesada puede fortalecer a un partido.

-¿Y es el Frente Amplio realmente un partido?

-Formalmente es una coalición, pero todos los partidos uruguayos son una mezcla de partidos y coaliciones en la medida en que sus fracciones internas tienen un funcionamiento orgánico con autoridades propias. En ese sentido, el FA tiene autoridades comunes y ha funcionado con mejor disciplina parlamentaria que otras colectividades políticas. Asimismo, ha sabido sacar partido de las orientaciones diferentes de sus fracciones para llegar a distintos sectores del electorado, como lo hicieron los partidos tradicionales durante la mayor parte de su historia.

Mujica

-Vistas las últimas acciones del líder del MPP que realiza visitas "de estadista" al exterior, se reúne por su cuenta con el Dr. Jorge Larrañaga con intenciones de entablar acuerdos postelectorales y anuncia sorpresivamente que apoyará el plebiscito por la anulación de la Ley de Caducidad, ¿cómo pueden interpretarse esas actitudes?

-Es muy difícil leerle las intenciones al senador Mujica y no me atrevo a adivinarlas. No obstante, hay un dicho que expresa que si un animal anda como un pato, grazna como pato y tiene plumas de pato, entonces seguramente ha de ser un pato y el senador Mujica está actuando cada vez más como candidato a presidente.

-Tener una tasa de aceptación superior al 50% en las encuestas, ¿le asegura al senador Mujica la mayoría de los votos en las internas del FA y, eventualmente, un favoritismo en las elecciones nacionales?

-Como candidato interno, Mujica va a ser realmente muy fuerte y, probablemente, sea un claro favorito. En las elecciones nacionales tendrá que apelar a otros sectores del electorado, pero sus dotes de gran comunicador le aportan una ventaja importante en cualquier elección. El mayor peligro que deberá enfrentar es que por sobreexposición pueda decir algo que los otros candidatos usen en su contra. La oposición intentará presentarlo como una persona volátil y contradictoria, lo cual lo haría problemático como presidente.

Paro general reflejó cuestiones coyunturales

-El primer paro general de 24 horas dispuesto por el Pit-Cnt contra el gobierno del Frente Amplio (FA) se resolvió el 13 de agosto pasado contra la opinión de su Secretariado Ejecutivo y de los gremios más representativos de la central sindical. ¿Qué indica esa medida?

-El paro reflejó cuestiones políticas coyunturales más que un cambio sustancial en las relaciones entre la central del movimiento sindical y el gobierno. Tanto la interna del Pit-Cnt como la interna del FA jugaron en ese sentido ya que, en verdad, las dos nunca han estado separadas.

-¿Qué efectos puede tener el largo conflicto que mantiene Adeom con la IMM en los votantes, especialmente de izquierda, en los próximos doce meses preelectorales?

-El conflicto de Adeom por sí solo no ha de tener un impacto electoral significativo en las elecciones nacionales que tendrán lugar dentro de un año y mucho menos en los más lejanos comicios municipales. La actual disputa con la IMM sí puede ser parte del debate político sobre la gestión del FA en Montevideo, que ha sufrido un desgaste considerable y que la oposición no ha conseguido todavía capitalizar.

-¿En qué medida la profundización de las diferencias entre las tendencias moderadas y las posiciones radicales de los sindicalistas, tanto en Adeom como en el propio Pit-Cnt, presagian una oposición laboral creciente y confrontativa para cualquier política basada en equilibrios macroeconómicos del gobierno que asuma en marzo de 2010?

-Sin duda el movimiento sindical se ha fortalecido considerablemente en estos últimos años, pero el Uruguay de hoy no es el país de fines de los años sesenta y comienzos de los setenta. La opinión pública no está dispuesta a tolerar más luchas distributivas que lleven a corridas inflacionarias. Tanto el gobierno de turno como los sindicatos deberán tener esto en cuenta.

División derecha-izquierda existe pero no definirá la elección

-¿Favorece el sistema de gobierno vigente en Uruguay la existencia de un tripartidismo, como viene ocurriendo desde las elecciones de 1971, o de un lento retorno al bipartidismo?

-El régimen de segunda vuelta presidencial tiene un impacto contradictorio sobre los terceros (o cuartos) partidos. Por un lado, tiende a favorecer la polarización entre los candidatos de los dos partidos principales en la segunda vuelta. Pero, por otro lado, los terceros partidos pueden tener un peso decisivo al decidir apoyar a un candidato en la segunda vuelta y definir también las mayorías parlamentarias y coaliciones de gobierno, lo cual hace que su importancia no sea menor.

-En caso de un bipartidismo, la competencia electoral sería entre el Frente Amplio (FA) y el Partido Nacional en 2009. Entonces, ¿qué papel va a desempeñar el Partido Colorado en el mediano plazo?

-Es difícil hacer un pronóstico en ese sentido. Hay casos como el Partido Demócrata Cristiano en Italia y Acción Democrática en Venezuela, que han pasado de dominar sus sistemas políticos por muchos años a prácticamente desaparecer en un corto período de tiempo. No debemos olvidar que en las elecciones de 1999, el electorado uruguayo estaba dividido casi exactamente en tres fuerzas políticas tradicionales. La gran diferencia en 2004 fue el colapso del Partido Colorado por las razones que todos conocen. Pese a ello, me parece que el Partido Nacional y el Frente Amplio no agotan el espectro político actual de la sociedad uruguaya. La gran cuestión para el Partido Colorado es cómo definir un espacio político propio. La próxima campaña electoral nos dará en buena medida la respuesta con respecto a si está o no en condiciones de hacerlo. El papel del candidato del partido puede ser muy importante en ese sentido.

-En los últimos años se ha discutido sobre la existencia o no de las familias ideológicas en la política uruguaya. ¿Tiene sentido la dicotomía derecha-izquierda en el electorado uruguayo hoy día?

-La división derecha-izquierda sigue existiendo y continúa siendo relevante, pero no vislumbro que sea lo que defina la elección. Los votantes indecisos no van a definirse tanto en términos de derecha-izquierda como aquellos que ya están comprometidos ideológicamente. Como decía al comienzo de esta entrevista, la elección de octubre de 2009 va a ser principalmente un plebiscito acerca de los cinco años de gestión del gobierno del FA. Otros factores importantes serán las candidaturas partidarias y la capacidad de los candidatos de hilvanar una narrativa convincente respecto a cuáles son actualmente los principales problemas de los uruguayos, quién tiene responsabilidad por los desafíos que enfrentamos y hacia dónde queremos ir en los próximos años.

Ficha técnica

Francisco Panizza, uruguayo, 61 años, se doctoró en Derecho y Ciencias Sociales en la Uni- versidad de la República y ob- tuvo un Ph.D en Ciencia Polí- tica en la Universidad de Essex (Reino Unido). Actualmente es profesor de Política Latinoame- ricana en The London School of Economics and Political Science. Además, es consultor sobre asuntos políticos, sociales y económicos de Uruguay para varias publicaciones a nivel internacional.

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