MARTHA AGUIAR
El Feng shui estudia la disposición, orientación y color de los espacios del hogar, con el propósito de obtener un mejor aprovechamiento de la energía que proviene del universo. Esta disciplina parte de la base de que el mundo se compone de cinco elementos, fuego, metal, agua, entre otros. Un aspecto fundamental es que todos los objetos de una casa, desde una piedra hasta una lámpara, desprenden energía, positiva o negativa. La correcta distribución de esos objetos, contribuye a la felicidad de los habitantes.
"Para el Feng shui, el individuo puede recibir la energía positiva y cubrirse de los efectos de la negativa atendiendo la distribución de los instrumentos arquitectónicos, formas, texturas y colores que tiene en su casa. Esto se consigue operando sobre el hábitat con la ayuda de un experto que conozca las técnicas", dijo el arquitecto Jorge Miguez, especialista en la disciplina.
Como sucedió con otras técnicas provenientes de Oriente, el Feng shui perdió rigor cuando desembarcó en Occidente. Para Miguez, se convirtió en un "Fast Food Feng shui", que promete grandes recompensas con apenas un reacomodamiento rápido del mobiliario.
Pero nada más lejos del Feng shui clásico y milenario, una técnica que nació hace 7.000 años y que la cultura china difundió a través del tiempo. La disciplina habla de niveles de influencia mucho más profundos relacionados con el año en que se construyó la vivienda, la orientación de los muros y la ubicación en el espacio.
"El reto para nosotros, los diseñadores, es compatibilizar todo eso con el estilo de vida del siglo XXI. Lo primero es confeccionar un mapa energético del lugar donde se ubica la casa, ayudado por instrumentos, como péndulos o varillas de cobre, que permiten la localización de las bandas de energía que desprende la tierra. Es fundamental evitar disponer el dormitorio en el cruce de bandas porque la persona estará recibiendo un exceso de energía mientras duerme. No importa, en cambio, que la sala de espera de un dentista esté ubicada entre bandas, porque se entra y sale rápidamente", indicó Miguez.
Otro aspecto básico es tener las habitaciones distribuidas de acuerdo a su función en un escalonamiento inteligente. "Es importante definir la naturaleza de cada espacio. En otras palabras cuáles son los Ying y los Yang."
Las zonas Ying y Yang deben estar bien diferenciadas. A la entrada de la casa, el lugar dispuesto para las actividades sociales, el living comedor y la cocina, para luego ingresar a los lugares más íntimos como los dormitorios, con menos ruidos, donde predomina lo Ying sobre el Yang. El primero está vinculado a la falta de acción, el silencio y el descanso, mientras que el segundo tiene que ver con la actividad, la sociabilidad, la reunión.
"El Feng shui no habla de inefabilidad. Una persona puede tener su casa bien `fengshuisada`, pero fallar en aspectos emocionales o laborales. Alguien que tiene un hábitat armónico con el universo cuenta con mayores probabilidades de lograr estabilidad emocional. El Feng shui, sumado a buenos hábitos, colabora para tener una mayor calidad de vida", dijo Miguez.
Interiorizarse en la disciplina
El libro Feng shui tradicional (Alamah Tradiciones de Oriente, 2003), de Mónica y Bruno Koppel, ofrece un panorama de las diversas escuelas y metodologías, sus fundamentos y los elementos que cada una considera determinantes. También, de la misma autora, se encuentra en librerías Feng Shui para el amor, que propone "sencillas e ingeniosas maneras para crear espacios íntimos que nutran e incrementen la vida amorosa".
Ideas para poner en práctica
LIVING. Se trata de un ambiente Yang y recibe energía desde el exterior, ya sea por la calle, el ruido o el tránsito. Para capturar lo positivo es conveniente que en el living predomine el color de la madera por excelencia, que es el verde y no el marrón, como podría pensarse a priori. Una columna o una planta alta también son adecuadas, y se aconsejan para armonizar el ambiente porque representan el tronco del árbol. Las mesas ratonas en madera también ayudan a crear una atmósfera Yang, que es en definitiva lo que busca en su diseño el Feng Shui.
DORMITORIOS. La clave es obtener una buena posición de control. Esto quiere decir tener a la vista todas las posibilidades de ingreso a la habitación. Lo ideal es dormir con la cama apoyada contra una buena pared, de modo de tener todas las aberturas a la vista para poder anticipar cualquier agresión.
A la derecha, se debe contar con un elemento de altura, de proporciones verticales que puede ser una lámpara o un placard, y a la izquierda un mueble bajo. Por delante se debe disponer de mucho espacio libre, para poder divisar el enemigo a lo lejos.
CUATRO ANIMALES. La posición de control proviene de las precauciones que tomaban los emperadores chinos cuando salían a dar un paseo. Eran acompañados por un guerrero Ninja, el hombre que daba la vida por ellos. La armadura, toda labrada, se parecía a una caparazón de tortuga, la que hoy se representa en la pared donde se apoya la cama y el sofá. El elemento vertical a la derecha representa al escudo protector y al dragón verde. A la derecha, el elemento bajo recuerda al tigre blanco, símbolo de la empuñadura del sable del guerrero. Al frente, el espacio libre permite al soldado blandir su espada en defensa del emperador, aleteando como el ave fénix.