CLAUDIO FANTINI
Muchos quedaron mal parados por la ruptura entre Cristina Kirchner y el máximo líder sindical. La oposición y la prensa crítica lo veían como al personaje de la entrañable película de Ettore Scola "Feos, sucios y malos". Pero ahora se refieren casi con admiración al robusto "camionero" que se atrevió cuestionar duramente a la mandataria.
La prensa oficialista también quedó en posición incómoda. Cuando la oposición y el periodismo no kirchnerista criticaban de Hugo Moyano sus métodos violentos y extorsivos de protesta, el aparato mediático del kirchnerismo lo defendía diciendo que sus modales molestan a una burguesía quisquillosa, porque es un obrero que viene de abajo. Pero como ahora es la presidenta la que habla de métodos violentos y extorsivos y convirtió a Moyano en un nuevo "enemigo", es la prensa oficialista la que lo describe como un Giacinto Mazzatella, el impresentable personaje que encarnó Nino Manfredi en el célebre film de Scola. No se equivoca la presidenta cuando denuncia la presión corporativa de Moyano y el chantajismo que ejerce con las huelgas y los camiones de su gremio. El problema es que nada dijo durante todos estos años en que el líder de la CGT hizo exactamente eso.
La prensa vocera del oficialismo dice ahora que fue una sociedad forzada por las circunstancias y que, recién ahora, existen las condiciones para combatir ese mal. O sea, una sociedad como la que unió a los comunistas de Mao y Chou En-lai con el Kuomintang de Chiang Kai-shek, para luchar contra los japoneses que ocupaban la Manchuria. Sin embargo, nunca antes habían explicado la resignación y la temporalidad de esa alianza. Al contrario, pontificaban a quien ahora denuestan. Además, siempre estuvo a la vista que Moyano no era un simple socio temporal, sino el principal aliado estratégico del kirchnerismo.