Apto para todo público

IGNACIO DE POSADAS

Así resultó la presentación del gobierno en el Conrad el pasado 3 de abril. No sólo por el tamaño y composición de la concurrencia.

Los comentarios posteriores, recogidos por la prensa son muy reveladores, especialmente para quien, como en mi caso, no conocía el contenido de lo dicho por el Presidente (las preguntas de los periodistas buscaban reacciones fundamentalmente a eso).

En el corto lapso de un informativo televisivo vi a un empresario manifestar aprobación porque el gobierno se comprometía a no hacer cambios; a un sindicalista compartir la aprobación por la ductilidad del Presidente, al anunciar que se harían las modificaciones que fueran convenientes; a una senadora oficialista satisfecha por el énfasis presidencial en el tema distribución; a un industrial argentino, ponderativo del apoyo enfático del Presidente a la inversión extranjera; a un senador comunista, complacido porque la exposición ratificó el programa del Frente, con expresa mención (del Senador) a la recreación del Frigorífico Nacional … y paro por aquí.

Frondosa variación en las percepciones, que me llevó a mirar parte de una retrasmisión del discurso-charla-meditación del Presidente, para ver qué reacción me producía a mí.

Sin duda que fue una perfomance poco común en el mundo del gobierno y de la política. Me pareció particularmente curioso e interesante un largo excursus sobre la naturaleza del ser humano, que parecía sacado del Leviatán de Hobbes y no demasiado lejano a La Riqueza de las Naciones: la tesis de parte del pensamiento liberal clásico, de que el hombre tiene un componente innato de egoísmo (llamado racional) que, dejado en libertad, produce consecuencias que son beneficiosas para la sociedad (la famosa Mano Invisible, en Adam Smith).

El Sr. Mujica lo postuló como parte de la realidad del ser humano, compartiendo, en tensión, un impulso opuesto, la solidaridad.

Interesante pero, por sobre todas las cosas, impactantemente ajeno a todo pensamiento de izquierda, al menos en nuestro país. ¿Lo habrán escuchado los dirigentes del MPP que al día siguiente votaron mayoritariamente al Sr. Marenales?

Lo que lleva a reflexionar acerca de cuáles pueden ser los efectos del discurso del Presidente: ¿sirve para algo? Mirado desde otro ángulo: ¿qué efectos busca el Sr. Mujica con sus elucubraciones antropológicas y éticas? ¿A quién quería dirigirse? ¿Para quién habló? ¿Para los presentes en el Conrad o pensando en otros interlocutores?

Por supuesto que solo él puede responder estas preguntas con autoridad, pero es legítimo especular sobre ellas ya que fueron dichas precisamente para ello.

Yo tengo para mí que las buenas intenciones del Sr. Presidente, de tratar de acercar a la realidad a quienes no cuentan en ella, el participar de reuniones en el Conrad tiene escasas chances de éxito, como lo han demostrado otros intentos docentes anteriores.

Ahora, aún siendo eso, tristemente, así, al mirar la grabación me surgió otra reflexión: cierto es que no tengo esperanzas de realizaciones y cambios en este gobierno en la línea de las exhortaciones presidenciales al faltar una mínima combinación de autoridad, agenda, pensamiento estructurado y lo que los latinos llamaban "agibilibus" (la propensión o capacidad para hacer).

Pero no es menos cierto que el Presidente le ha impreso al gobierno y por extensión a la política uruguaya, un estilo y un contenido de tolerancia y civilidad nada despreciable.

La política es, en buena medida, combate y al combatir es fácil calentarse y atacar con vehemencia. Mujica mantiene y transmite una admirable mansedumbre de espíritu.

No es poca cosa para la convivencia democrática.

Apto para todo público.

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