CLAUDIO FANTINI
El guerrero que todo lo mira". Eso significa Ollanta en la antigua lengua de los incas. El combatiente que podía verlo todo era, naturalmente, un líder. ¿Qué tipo de liderazgo le propone hoy al Perú Ollanta Humala? Eso no está claro. Pararse lejos de la sombra de Hugo Chávez, asegurar la continuidad de las reglas que detonaron el notable salto económico y comprometerse a mantener los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, le permitió al candidato de la izquierda nacionalista escalar en las encuestas hasta encabezarlas. El problema es que la gran mayoría que hoy divide sus preferencias entre los postulantes de centro y de derecha, se uniría en un balotaje para evitar que triunfe. Esa conjunción de último momento llevó a Alán García nuevamente a la presidencia en el 2006, a pesar del cataclísmico estropicio que había sido el gobierno aprista de los años ochenta.
La moderación que sobreactúa resulta poco creíble, porque Ollanta Humala es, en sí mismo, una confluencia de ideologías radicales. Empezando por la que creó su padre, el hombre que lo bautizó con nombre inca, igual que a sus hermanos. Isaac Humala es el ideólogo del "etno-cacerismo", doctrina que ensamblaba la exaltación de la cultura incaica con el nacionalismo del general decimonónico Andrés Cáceres, héroe de la Guerra del Pacífico y presidente del Perú. El componente étnico de esta ideología la acerca al comunismo de Mariátegui, el primero en postular a las comunidades indígenas como motor de la revolución clasista.
Esta marca familiar debilita la credibilidad del giro centrista que jura haber dado Humala. Pero lo que más debilita la credibilidad de ese supuesto cambio político, es su antigua asociación con grupos extremistas como Patria Roja y la actual confluencia de su Partido Nacionalista con los partidos Comunista y Socialista Revolucionario, para conformar la alianza Gana Perú.
En la vereda de enfrente está Keiko Fujimori, la carismática hija de un presidente truculento; Pedro Kuczynsky, un buen ex ministro que se atreve a reivindicar el modelo neoliberal; Luis Castañeda, excelente ex alcalde de Lima situado en el punto equidistante entre la centro-derecha y la centro-izquierda, y Alejandro Toledo, el economista que derribó el "fujimorato" en las urnas y encaminó el país en una senda de éxitos económicos que aún no corrigen el subdesarrollo social del Perú.
Ninguno de ellos se preocupa por el candidato que encabeza las encuestas, porque confían en que el domingo, quien entre a la segunda vuelta para dirimir con Humala la batalla final, unirá en su favor a la mayoría que no le cree al militar nacionalista cuando jura haber abandonado el modelo de liderazgo chavista para adherir al modelo de desarrollo social y económico sin clasismo que tiene a Lula como principal exponente.