Pasajero y permanente

IGNACIO DE POSADAS

No todo lo pasajero es irrelevante. La bonanza económica, la inundación de basura, la verborragia del Presidente, las decenas de conflictos laborales, las desavenencias en el FA y muchas cosas más tienen, con diferente medida, su importancia. Pero con frecuencia tapan a lo trascendente. Porque por debajo de todo el ruido, la bronca y el hastío con aquello que ocupa los titulares, están ocurriendo otras cosas, de menor impacto inmediato pero que van urdiendo una trama muy negativa, muy peligrosa y muy trascendente.

El Frente está dando una imagen de desorden y de incapacidad para gobernar, antes siquiera de haber concluido el primer año. Pero hay otra realidad, gestada desde el mismo Frente, que nada tiene de desordenada o incapaz ni, ciertamente, de inofensiva. Por el contrario, apunta directamente a controlar y dirigir la vida de todos nosotros. Apunta a convertirnos en "hombres nuevos". Aquellos con lo que soñó Marx y que practicaron Lenin y Stalin (que de soñadores tenían poco).

¿Exagero? Veamos algunos ejemplos, al azar.

1) Salud. Aspecto central en la vida de todos. Pues en el tema el Frente ha impuesto un régimen, llamado Fonasa, por el cual controla a todos los prestadores, nivelando sus servicios (para abajo) e indirectamente a los usuarios. Régimen que ahora quiere imponer, de prepo, a cientos de personas que libremente cuidan de su salud por otros caminos, a su costo y sin hacerle mal a nadie. Pero no para ahí la fabricación iluminada del hombre nuevo: entre gallos y media noche (o entre la Cámara y el Senado) apareció en el presupuesto un artículo que da al Estado potestad de autorizar o negar toda inversión en materia de salud. Control absoluto.

2) Educación. Apenas menos importante. Todo el sistema público es controlado por un ente, cuya integración está en manos de las corporaciones docentes, fuera del alcance de los mecanismos democráticos de rendición de cuentas. Esa cúpula corporativa a su vez controla a todo el sistema privado de enseñanza. En realidad, para ser exacto, lo anterior no se aplica a la educación terciaria donde, luego de décadas de lucha, se consiguió romper el monopolio de la Universidad estatal. Pero la izquierda está corrigiendo ese sacrilegio independentista, dándole a la UdelaR poder para controlar a las privadas. En materia de salud arrancaron un poco tarde y recién se empiezan a ver los frutos de la equidad forzada. No así en la educación donde la catástrofe ya es imposible de tapar.

3) El Comercio. Existió un tiempo en el cual corría aquel principio de que todos éramos libres de hacer lo que quisiéramos siempre que no violáramos una ley o perjudicáramos a algún tercero y podíamos dedicarnos al trabajo que quisiéramos. Hasta lo pusieron en la Constitución. Pero a eso hoy nadie le da bola. Hace unos días el gobierno salió a controlar lo que se hace en las zonas francas, porque no quiere que existan "empresas de papel" (¿habrá escasez de papel?). Con mayor fruición, en los últimos años no dejan tocar actividades como el ahorro o la inversión sin transformar las empresas que lo pretendan, en prodigiosas consumidoras de papel, para saciar la bulimia controladora del BCU. Una de las resultantes es que el Uruguay cayó de emplear más de 50 mil personas en ese tipo de actividades a niveles cercanos a 15. Cuando en el resto del mundo ocurrió lo opuesto.

El panorama es igual o peor con relación a la DGI, que ha ido adquiriendo una cultura Elliot Ness, al influjo de las potestades que le fueron dando en sucesivas normas y las que se ha ido tomando, con la impunidad que le confiere la ineficacia de los recursos y el temor del administrado. También en este campo está firmemente instalado el principio de que el sujeto es en realidad objeto -de sospecha- salvo que pruebe su inocencia.

Los restos de libertad de comercio que puedan haber escapado a este universo de controles son capturados por las normas y las prácticas laborales, ambientales y otras especies regulatorias.

4) El mundo agropecuario, que antaño había zafado del afán regulatorio, fue sumando Dicoses, trazabilidades, regulación del uso del agua y ahora está en el umbral de que le impongan, a todos los productores, la presentación de proyectos acerca del uso de suelos. Porque no es posible confiar en que la gente haga por sí misma las cosas bien.

5) Justicia. Aquel principio antropológico también se lo quieren aplicar al Poder Judicial, creando una dependencia del Ejecutivo que le maneje la plata. Lo que, como se explicó, en nada afectará su independencia. ¡Qué esperanza! Vamos por mal camino. Juan Pablo II, lo decía así: "De hecho, donde el interés individual es suprimido violentamente, queda sustituido por un oneroso y opresivo sistema de control burocrático que esteriliza toda iniciativa y creatividad. Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que haga imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La política se convierte entonces en una "religión secular", que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo." (Centesimus Annus)

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