CLAUDIO FANTINI
Como explica Robert Cox, periodista británico que dirigió The Buenos Aires Herald, la democracia plural debe tener reglas que impidan las concentraciones desmesuradas de diarios, radios y canales de TV.
Pero al mismo tiempo que el gobierno dice impulsar una descentralización mediática y toma medidas aparentemente apuntadas en esa dirección, apoya con millonarias pautas publicitarias oficiales lo que cada vez se parece más a un polo mediático kirchnerista.
Diarios, revistas y radios repiten las narraciones oficialistas, lucubradas por equipos de ideólogos abocados a construir una versión única de la historia y de la actualidad. Esas mismas usinas elaboran justificaciones para cada una de las contradicciones del kirchnerismo. Por caso justifican tanto la multiplicación en tiempo récord de la vasta fortuna del matrimonio presidencial, como el visible enriquecimiento de los empresarios allegados al gobierno, varios de los cuales también invierten en medios y publicitan en el grupo de medios que tienen en común su adhesión acrítica y total al matrimonio Kirchner.
A eso se agrega que, lejos de la inquebrantable objetividad con que se manejan medios públicos como la Deutsche Welle en Alemania, o la BBC británica, o la Televisión Española (TVE), el gobierno argentino usa los medios estatales para hacer periodismo ultraoficialista y atacar y descalificar con agresividad a sus opositores y críticos.
Los ideólogos y el polo mediático del kirchnerismo llaman monopolio al Grupo Clarín, pero curiosamente apoyan la realidad vigente en Cuba, donde todos los medios pertenecen al Estado y son controlados por el Partido Comunista.
Aparentemente, la idea sobre los medios que tiene el matrimonio Kirchner, se parece a la de Hugo Chávez. Para el líder caribeño puede haber medios de comunicación privados, pero no ser críticos con el gobierno.
El kirchnerismo lanza su mayor ofensiva contra un poderoso polo mediático privado, tras completar la construcción de otro poderoso polo mediático privado y estatal. Parece una contradicción, pero es más grave.